Jueves 24/10
Amaneció lloviendo en Queenstown. Como no teníamos intención de hacer ninguna actividad de aventura por la zona, decidimos irnos a Wanaka, a ver si encontrábamos mejor tiempo allí. En el trayecto paramos en Arrowtown para visitar el antiguo asentamiento chino del siglo XIX, en la época de los buscadores de oro. También paramos en Cardrona para hacer la típica foto del hotel y tiendas que parecen sacadas de una peli del oeste y continuamos hasta Wanaka. Nos registramos en el camping Top 10 de Wanaka, y nos fuimos a dar un paseo por el pueblo y orillas del lago del mismo nombre. El día no estaba malo del todo, así que decidimos acercarnos hasta el comienzo del track de la Rob Roy Glacier. Esto está a 51 km de Wanaka, de los cuales 21 son de gravilla. Y estos 21 kilómetros disfrutamos de lo lindo. Todo el trayecto con vacas, terneros y ovejas junto al camino. Además, siempre viendo cascadas a ambos lados del valle y de fondo los colosos del Mt Aspiring National Park nevados.
Deshielo en Mt. Aspiring NP
Una estampa preciosa. El problema fue que a seis kilómetros de llegar al aparcamiento tuvimos que pararnos. No se podía avanzar debido a la crecida de un riachuelo que inundaba el camino con medio metro de altura de agua y piedras. El agua corría con tanta fuerza que no me atreví a pasar por ahí con la campervan. Así que mi gozo en un pozo, me quedé sin caminata. Aprovechamos los paisajes que teníamos ante nosotros y decidimos almorzar allí mismo. De vuelta a Wanaka, y como era temprano, decidimos hacer otra caminata que había por la zona y que llegaba hasta la Rocky Mountain, pasando por el Lake Diamond, y por un mirador desde el que se veía todo el lago Wanaka. Fue como una hora y media de camino entre subir y bajar.
Lago Wanaka desde el mirador
Tras el paseo, regresamos al camping. Esa noche comprobamos en la página del tiempo que los dos días siguientes iban a estar muy feos en la costa oeste.
Deshielo en Mt. Aspiring NP
Una estampa preciosa. El problema fue que a seis kilómetros de llegar al aparcamiento tuvimos que pararnos. No se podía avanzar debido a la crecida de un riachuelo que inundaba el camino con medio metro de altura de agua y piedras. El agua corría con tanta fuerza que no me atreví a pasar por ahí con la campervan. Así que mi gozo en un pozo, me quedé sin caminata. Aprovechamos los paisajes que teníamos ante nosotros y decidimos almorzar allí mismo. De vuelta a Wanaka, y como era temprano, decidimos hacer otra caminata que había por la zona y que llegaba hasta la Rocky Mountain, pasando por el Lake Diamond, y por un mirador desde el que se veía todo el lago Wanaka. Fue como una hora y media de camino entre subir y bajar.
Lago Wanaka desde el mirador
Tras el paseo, regresamos al camping. Esa noche comprobamos en la página del tiempo que los dos días siguientes iban a estar muy feos en la costa oeste.

