Antes de nada lo que hicimos fue pasarnos por ventanilla para sacar los otros dos billetes de tren del viaje. Para ello llevábamos dos hojas con todos los datos a modo de plantilla que copiamos del blog El diwan.
El funcionario nos dio que el tren nocturno Bujara – Urgench no era a la hora que poníamos sino unos minutos antes. Nos dio el precio de la habitación doble 240000. Nos sacó esos billetes primero y después Samarcanda –Bujara. Justo después se fue la luz pero nadie se inmutó. El total de todo 360000 que pagamos sin pedir recibo ni realmente echar cuentas. Asi que el señor funcionario uzbeko nos timó como si fuéramos billetes con patas. Nos vendió por 120000 los billetes que poco después nos enteramos que costaban 24000 por persona…
Nada mas salir de la estación tenemos que pasar entre todas las personas que hay esperando a otras y mucho taxista hasta una explanada un poquito mas lejana, donde están las líneas de buses y marshutras,, furgonetas compartidas que hacen muchos trayectos.No hay pérdida, recto unos 200 mts en la parte derecha. La marshutra Nº3 pasa por el Registán y la localizamos pronto. Nos aseguramos preguntando por si acaso y compartimos espacio con muchas mujeres del lugar. Mas tarde jóvenes con libros mientras vemos la ciudad y empiezan a verse los primeros edificios y lugares señalados el mapa de la guía. Bajamos en la parada y debíamos estar en el Registán pero “no se ve”. En la otra acera se veía algo entre los árboles del parque. Así nos dimos cuenta de que estábamos detrás la madraza Ulugbek, mucho más grande de lo que había podido pensar. Llegamos hasta el Registan. Esa vista impresionante fue el subidón que nos metió de lleno en el viaje, ya estábamos!!
ALOJAMIENTO:
Hotel Furkat. Varias recomendaciones de blogs y la guía lo ponían como el lugar perfecto para el viajero independiente, con buen ambiente, patio común con divanes y terraza, buena ubicación, desayuno y habitaciones de distintos precios. Reservamos por Booking que nos dio la mitad de precio que otros buscadores. No es por hacer publicidad pero me sorprendió.
Cogimos la mas equipada se podría decir, y tuvimos mininevera, bañera con ducha y un aire acondicionado que sin duda lo fue hace 30 años. Ahora es una bonita reliquia que aun parece funcionar. El desayuno decente y bien surtido, la terraza con buenas vistas y jarras de cerveza a 3$ ideal para conocer y compartir con otros viajeros. 50$ noche en habitación doble. El dueño se esmera por dar un buen servicio en todo momento y nos acompaño incluso a la habitación, en el tercer piso a enseñárnosla y que le dijéramos si era de nuestro agrado.
Sin embargo, si vuestro presupuesto es mas bajo y vais por libre podéis preguntar primero en el Bahodir hostel que esta justo antes de llegar al furkat. Unas viajeras vascas nos comentaron que la doble les había costado 26$ y estaban contentas con la habitación y el desayuno. La diferencia es considerable..
Ni deshacemos mochilas ni siquiera nos acordamos de darnos crema, solo tenemos en la mente desandar el camino hasta el Registán. Nos lo encontramos con el maldito escenario tan nombrado en otros relatos. Subí por las escaleras hasta la caseta de control para hacer la foto y pedí permiso a los hombres de la caseta cortésmente y me dejaron!! Pero después de hacer la foto a Laura los policías de la entrada nos empezaron a gritar y silbar para que bajáramos. Detrás los dos vigilantes se reían de vernos apurados en semejante situación.
La entrada 17000 sums, una burrada. Empezamos por la mezquita de Ulugbek. La imponente entrada fue la primera de muchas que pasamos con bello arco en punta.
En su patio recorrimos todos los puestecitos que se sitúan a lo largo de las antiguas celdas de estudiantes en la planta baja. Nos lleva mucho mas tiempo admirar los mosaicos que las mercancías expuestas, ya tendremos tiempo para las compras. Todavía existe una pequeña sala que hace de mezquita para rezar. Allí no pasamos.
Pasamos a la madraza Tilla. Kari de 1660 y de la que cuenta la guía que la cúpula es un añadido de la época soviética.
El interior tiene un mihrab precioso, en realidad toda la estancia y el interior de la cúpula puede dejarte con dolor de cuello si intentas fijarte y analizar detalles y patrones. Simplemente impresionante, aunque sea soviética…
Fue en el interior de la madraza Sher Dor cuando nos tomamos nuestro primer descanso, a la sombra y con cierta tranquilidad de turismo nos comimos los sándwiches que nos habían sobrado del viaje. En el lugar había un escenario como si hicieran obras habitualmente. El calor era contundente y mucha gente descansaba allí también. En el Registan es uno de los sitios en el que más turismo vimos, extranjero e interno, mucho grupo de gente mayor tipo inserso. allí estuvimos viendo a un grupito de ellos disfrazarse en la tienda de en medio y hacerse fotos. Después eligieron entre todas y esperaron como 15 minutos hasta que les trajeron las fotos en papel, digamos en formato analógico. Lo vimos a lo largo de todo el viaje, chicos jóvenes y no tan jóvenes que van con una cámara digital y en una de las celdas de la madraza tienen la máquina de revelado. Nosotros nos disfrazamos después posando para todos los uzbekos que se acababan de disfrazar, y para nuestra cámara.
Aun nos dimos otra vuelta por el exterior disfrutando de las fachadas antes de salir de la plaza por el mismo control que habíamos entrado. Le dije a Laura que volvíamos a subir a la plataforma para ver si podíamos hacerme la foto que ella tenía. Discretamente volvimos subir las escaleras y asomamos la cabeza de nuevo por la garita. Aunque esta vez nos pillaron al momento. De nuevo pitidos insistentes y griteríos desde la entrada. No podía asumir el quedarme sin una foto con el Registán detrás de mí y todo frustrado me bajé a hablar con los guardias para que me dejaran.
Resulta que el palco es para un festival que coincide con la fiesta de la independencia y se celebra 2 días. Un hombre que estaba con los guardias me lo explicó y me dijo que sacara entrada para ese concierto y podría hacer las fotos que quisiera. Pero faltaba todavía una semana para el concierto, así que no me importaba pagar el precio de la entrada en ese momento para hacer la foto ahora, aunque no fuera a ir al concierto. No se si en inglés le supe dar el significado que yo quería a la propuesta pero la cuestión que “ahora no se podía, el día del concierto si” y ya se acabó la conversación. Me quedé frustrado sin foto
Paseamos por la avenida peatonal de Tashkent hasta la mezquita Bibi Janym. Un vehículo eléctrico hace este pequeño trayecto por 500 sums y merece la pena cogerlo. Puedes esperarlo al principio de la avenida o pararlo a mitad de camino si te lo cruzas. Nosotros lo hicimos a la vuelta.
La cúpula de mas de 40 metros de altura sirve de guía durante todo el camino y la puerta de entrada es de proporciones similares, muy muy grande. Y 16.000 sums la entrada, nos quedamos sin dinero ya y con mal sabor de boca al ver que la entrada de los uzbekos es 500 soms nada más y algunos ni eso.
La mezquita esta reconstruida pero en algunas zonas aun se ven los estragos del terremoto. Aún así estaba en reconstrucción y no se puede acceder a la mezquita en si, solo al patio interior donde se sitúa en el centro el Corán de mármol. Lógicamente no se puede pasar de página..
La visita no vale lo que se paga y no la vimos del todo necesaria. El mausoleo de la mujer de Tamerlán que da nombre a la mezquita esta en frente, y tras acercarnos, asomar la cabeza por la puerta y oír “ticket” seguimos el camino. Vale ya de pagar por hoy.
Continuando por la avenida vimos la entrada a un mercado al aire libre, enorme. allí ya no llegaba el turismo y compramos un pan para matar un poco el hambre y agua fresca. Sentados en un lateral, viendo el ir y venir de la gente, sus mercancías y tratos varios me fijé en una pequeña garita. Me acerqué y pregunté si tenían cambio. Nos lo ofreció peor que en Tashkent y negocié esa cantidad. No quería pero le dije que eran 100 dólares y accedió. Menos mal.
Desde allí se veía a un paseo elevada la mezquita Hazrat, como vigilando el cercano bosque de lápidas. El lugar santo estaba cerrado imagino que por la hora. De nuevo otra mezquita reconstruida, pues tuvo el “honor” de sufrir la agresividad de gengis Kan y sus huestes. En la guía pone que se le considera la mezquita más bella de la ciudad con buenas vistas desde su minarete. Bueno una vez allí nos acercamos al cementerio continuando por la avenida Tashkent, la misma que lleva al museo afrosiab. A escasos 100 mts nos encontramos con una gran puerta cerrada pero la pequeña de al lado entreabierta por la que accedimos. En algún blog había leído que merecía la pena dar una vuelta si había tiempo para ver las curiosas lápidas que acostumbran a hacer los uzbekos, y tomé nota en el mapa de la guía. Y con toda razón es impactante ver sobre mármol la foto del difunto, tan real como si fuera una foto. No se cuál será la técnica pero es realmente sorprendente y se podría decir que el mejor recuerdo vivo del dueño de ese pequeño trozo de tierra. Vimos algunas de gente importante de la ciudad y una pequeña zona para los judíos de la ciudad, decorada con su iconografía característica.
Seguimos paseando por el caminillo que nos llevaba poco a poco descendiendo por la colina hasta que llegamos a la parte trasera de un edificio. La imagen que apareció ante nosotros nos dejó boquiabiertos. Solamente una pareja de uzbecos estaba en el lugar con la misma sorpresa que nosotros.
Sin haberlo planificado estábamos dentro de la necrópolis Shah I Zinda, en la avenida de los mausoleos. La belleza de las fachadas es moderna, del 2005, y por eso deslumbra tanto la belleza de las fachadas que contrasta la mayoría de las veces con un interior completamente vacío salvo su tumba central.
Aquí esta la tumba del “rey León” nombre del complejo y se refiere a Qusam ibn Abbas, primo de Mahoma y portador del Islam a esta parte de Asia. Todos las familias reales y personajes notables de la época de Tamerlán y posterior se quisieron enterrar al lado de el, situación muy parecida al cementerio de Irak donde esta enterrado Ali, considerado el mayor cementerio del mundo.
Antes de abandonar el lugar descansamos un buen rato en una esquinita del lugar para disfrutar de su atmósfera, viendo pasar turistas del país y haciéndonos fotos con ellos, les parecíamos casi más interesantes que el lugar…
Al terminar la avenida, salimos por la entrada donde se paga la entrada, así que no se cuanto costaba. Nos dimos cuenta que nos miraban al salir con cierto mosqueo, me imagino que intentando recordar nuestras caras porque no había en el lugar muchos extranjeros.
Esta vez si que volvimos hasta el Registán en el trenecito. Sólo quedaba una plaza para Laura, pero el señor muy amable me acomodó en el saliente de la parte de atrás junto con dos chicos jóvenes. allí como si fuera en un tranvía de Lisboa o de Zaragoza en los años 70 recorrí el escaso kilómetro de distancia.
No habíamos comido nada mas en todo el día que la torta de pan comprara en el mercado de la mezquita Bibi, así que dimos por terminadas las visitas del día, que tanto nos había cundido tanto a costa de nuestro estómago y darle a este todos los placeres vetados durante la jornada. La oferta culinaria de la zona se reduce a 3 lugares situados en la avenida del Registan, es decir en la acera de enfrente del edificio. Dos son restaurantes de nivel medio alto que tienen menús y platos típicos, son los que frecuentan los grupos organizados de tourperadores. El otro es el Café Nur, de comida rápida, pizzas y kebabs al que decidimos ir. Y en él pensamos que entrábamos cuando preguntamos en una pequeña tienda con 4 mesas cuando preguntamos “Burguer?” la señora nos asintió con la cabeza pero no nos trajo carta… así que pedimos dos pepsis y 2 burguer. En ese lugar entienden por Burguer un sándwich de un embutido similar a la mortadela con tomate y ensalada. Tuvimos que pedir otra porque se nos quedó entre los dientes.
Con eso nos quedamos, un poco a bolos, pero el precio estuvo acorde. allí se hizo de noche y volvimos para el hostel después de ver un rato de los ensayos para el concierto del Registan en el mismo escenario, con enormes coreografías y gran sonido. Aún tomamos una jarra de cerveza en la terraza del hostel donde conocimos a una chica de Mallorca y su novio ingles que estaban de paso con el mongol rally. No eran los únicos, había dos participantes mas, con los coches aparcados dentro del patio del hostel. Allí estaban pasando unos días intentando conseguir una pieza del eje del coche que se les había roto. Esperaban encontrarla al día siguiente y salir al próximo.
GASTOS DEL DÍA:
Billete Samarcanda – Bujara 120000 (precio real 48000)
Billete tren nocturno Bujara - Jiva habitación privada 360000
Hostel Furkat: 100$ dos noches + 8$ de impuestos.
Entrada Registán: 17.000
Entrada mezquita Bibi: 16.000
Trenecito: 5oo sums x 2
Pan redondo tradicional: 1000
Sándwich 3000 x 2
botellas de agua 1200 x 4
pepsis (o cualquier refresco de 500ml) 1800. de litro y medio cuestan 3800
jarra ½ de cerveza 5000
cena 8000
























