El Tongariro Crossing es una de las cosas que llevaba queriendo hacer desde que llegué a NZ, pero que por unas cosas o por otras no había tenido oportunidad hasta ahora. Es un track de 19 km que atraviesa parte del Tongariro Northern Circuit, uno de los 9 Great Walks que hay en el país. Todos los Great Walks son de por lo menos 2 o 3 días, pero el Tongariro Crossing es la versión light para la gente vaga como yo, ya que se hace en unas 7-8 horas. El gran problema del crossing no es la distancia, sino la meteorología: si no hace buen día, puede ser una experiencia bastante desagradable. Para que os hagáis una idea, a nosotros nos hizo un día estupendo, solazo radiante, en tirantes y sudando en la parte baja, y en la parte más alta nos tuvimos que poner guantes de invierno y 3 capas de ropa porque está muy expuesto y el viento se hace muy incómodo. No me lo quiero ni imaginar en invierno! En el estupendo diario de Txitxo1987 podéis comprobar la grandísima diferencia que hace un poquito de sol.
Como me había propuesto que de este verano no pasaba lo de hacer el crossing, en cuanto vi salir una oferta en grabone de “paquete Tongariro Crossing” la cogí sin dudarlo. El paquete incluía dos noches de alojamiento en un hotelito de Ohakune, desayunos los dos días, comida para llevar al crossing, la cena a la vuelta, y el traslado (el crossing no es una ruta circular por lo que se empieza en un sitio y se termina en otro, y necesitas contratar un shuttle que te lleve y te recoja), por $300 para los dos. Hago un inciso para recomendaros que si tenéis previsto visitar NZ os apuntéis a recibir las ofertas de grabone y groupon, salen muchísimas cosas interesantes que suelen merecer la pena.
En un principio pensamos hacerlo en un fin de semana en diciembre, pero luego decidimos acoplarlo al viaje que teníamos planeado para las Navidades y colarlo entre Wellington y Rotorua, ya que nos pillaba de camino. Nos la íbamos a jugar con el tiempo, porque el gran problema del crossing es que no sabes si va a hacer buen día hasta la noche anterior, así que es un poco lotería. Como he puesto antes, el invierno de 2012 intentamos ir a Ruapehu a esquiar y el tiempo fue tan horroroso que de 4 días de forfait sólo pudimos aprovechar uno, así que yo tenía un poco de miedo a que no pudiéramos hacer el crossing, pero tuvimos mucha suerte y nos hizo un día estupendo. La lluvia vendría después…
Total, que el día 20 de diciembre yo cogía las vacaciones al mediodía y a la 1 estábamos ya en carretera rumbo a Ohakune. Desde Wellington son unas 4 horas y poco, pero merece la pena parar en Bulls para tomar un café y echar un ojo a sus carteles y sus papeleras…
Cuando ya te vas acercando a Ohakune empiezas a disfrutar de las vistas del Ruapehu, todavía con nieve:


Como veis en el mapa, en el crossing hay dos montañas, volcánicas, muy cerca una de otra: el el Ngauruhoe (Mt. Doom para los frikis) y el Tongariro. El Ruapehu, la tercera, no sale en el mapa y está un poco más al sur, y Ohakune está a sus pies por el lado sur, así que desde Ohakune no se pueden ver las otras dos. El crossing empieza normalmente en Mangatepopo carpark, ya que así se baja más que se sube (mirad los desniveles). El primer tramo hasta Soda Springs es relativamente plano y fácil, pero a partir de Soda Springs la cosa empieza a ponerse seria. Aquí podéis ver la subida entre Soda Springs y el South Crater:
Cuando llegas al South Crater tienes unas vistas estupendas del Ngauruhoe, el mismo que Peter Jackson usó como Mt. Doom en LOTR. Sólo tenéis que imaginaros un ojo de fuego encima y listo! Así con luz y al sol impresiona menos, verdad?
Desde este punto sale un camino alternativo para subir a la cima del Ngauruhoe, por si tienes algún anillo del que quieras deshacerte, y te dicen que calcules unas 2,5 horas más. Nosotros nos contentamos con el crossing pelado, que ya era bastante. Para animarte un poco, también empiezan los carteles con lo que llevas hecho (y lo que te falta!)
Después del South Crater viene un tramo recto en el que se atraviesa el propio cráter, con un paisaje casi lunar:

Cuando cruzas el cráter viene lo que yo creo que es la parte más dura del camino, la subida al Red Crater: 200 metros de subida bastante empinada, con mucha grava (escoria volcánica) suelta y muy expuesto al viento.
Merece la pena darse la vuelta de vez en cuando para ir viendo lo que va quedando atrás: las vistas del Ngauruhoe y del propio South Crater que acabamos de atravesar, pero visto desde arriba, son impresionantes:

Aquí es donde nos tuvimos que poner los guantes, el forro, el cortavientos… todo lo que llevábamos en la mochila! También aprovecho para recomendaros que llevéis bastones, os resultarán muy útiles! Nosotros llevábamos uno cada uno, de esos baratos de decathlon que se pliegan en tres, y nos vinieron genial. Justo antes de la última subida hay otro cartel de ánimo y el desvío al camino alternativo para llegar a la cima del Tongariro, que tampoco hicimos.
Cuando por fin llegas a la parte más alta puedes admirar el Red Crater, con su enorme boquete en la pared y el Ngauruhoe al fondo (parece que estoy obsesionada con este volcán, pero es que os aseguro que es impresionante cuando lo tienes delante!):

Cuando todavía no se te ha pasado la impresión de lo que tienes detrás te das cuenta de lo que tienes delante: los Emerald Lakes, de un verde increíble, y el Blue Lake, enorme, redondo y perfecto. Es la imagen más famosa del crossing, y es realmente bonito, de postal. Para llegar a ellos hay que bajar 150 metros tan empinados como los que acabamos de subir, con muchísima grava suelta, viento y polvo. Vimos bastante gente pasarlo mal para bajar, y yo de hecho me caí de culo alguna vez pese a llevar bastón. Nos habían advertido de que era posiblemente la parte más peligrosa, porque es muy fácil resbalarse y romperse un tobillo o un pierna, y en ese caso tendrían que ir a buscarte en helicóptero y no quiero ni pensar lo que te cobrarían después… Si os fijáis en la segunda foto veréis lo empinada que es la bajada:
Comimos tranquilamente a la orilla de uno de los Emerald Lakes, que por cierto son termales y huelen a huevo. El Blue Lake es un lago de agua fría considerado sagrado por los maoríes y está prohibido comer en su orilla. Después de comer seguimos la marcha bordeando el último de los lagos verdes antes de llegar al azul:

Igual que antes, aquí también merece la pena darse la vuelta de vez en cuando y sencillamente disfrutar del paisaje:
A partir del Blue Lake viene la peor parte del crossing, sobre todo porque ya no queda nada más interesante por ver y se hace muy muy larga. Y encima es todo bajada, que en teoría debería ser más fácil pero se te empiezan a cargar las piernas y se pasa mal. Os juro que a mí se me hicieron mucho más duros los 3 últimos kilómetros que los 16 primeros… Conozco gente que lo que ha hecho es darse vuelta después de los lagos para evitar esta última parte y además así dejar el coche en Mangatepopo y no tener que pagar el shuttle para que te recoja en Ketetahi. Sinceramente, no es mala opción, pero la vuelta por el South Crater tiene que ser muy jodida también así que no sé qué deciros. A nosotros nos recogieron en Ketetahi. Los del shuttle nos dijeron que nos daban 8 horas y tampoco queríamos matarnos para luego tener que estar dos horas esperando al shuttle en el parking, así que nos lo tomamos con mucha calma, paramos mucho y tardamos 7 horas y media. Estábamos cansados pero no había sido tan duro como yo pensaba, la verdad. Había muchísima gente de todas las edades(calculaban que ese día hicimos el crossing unas 1000 personas, yo diría que 99% turistas), muchos de ellos menos preparados que nosotros, y lo hacían sin problemas, así que yo os animo a que lo intentéis. Es una de las cosas que más me ha gustado hasta ahora de NZ, es gratis, y en mi opinión hace que la isla norte no tenga nada que envidiar a la sur, pese a que la sur siempre se lleva la fama.
Esa noche como os imaginaréis cenamos en el hotel y caímos rendidos en la cama. Al día siguiente teníamos preparada una parada curativa en un spa termal de Taupo camino de nuestro primer camping en Rotorua…