El plan del día siguiente era llegar a Rotorua, y por el camino ponernos a remojo en un spa de Taupo, ver las Huka Falls, y visitar nuestro primera zona termal (Orakei Korako). Después de dormir como troncos nos levantamos prontito y nos pusimos en marcha. Hacía muy buen día así que con mucho ánimo cogimos el coche y atravesamos la Desert Road, que es el tramo de la State Highway 1 que une Turangi con Waiouru atravesando el Rangipo Desert. Me habían hablado mucho de esta carretera y yo tenía mucha curiosidad por ver cómo era, y por disfrutar las vistas de las montañas desde otra perspectiva:
El desierto de Rangipo queda al este de los volcanes que habíamos visitado el día anterior. En realidad de desierto tiene solo el nombre, porque es una de las zonas más lluviosas del país, pero debido a una erupción de hace muchísimos años la zona es bastante estéril y no hay prácticamente vegetación. Es una zona de prácticas militares. A mí no me impresionó tanto como me la habían pintado, ni es una carretera tan difícil como me habían dado a entender, pero tiene buenas vistas y solo era un pelín más larga que la ruta que nos daba el gps, así que sin problemas.
Al pasar Turangi ya empiezas a bordear el lago Taupo, que es inmenso, hasta llegar a la ciudad de Taupo. Todo este trayecto a lo largo del lago está chulo y me recordó bastante a la isla sur:
En Taupo lo primero que queríamos hacer era meternos en el agua de uno de los spas o hot pools más famosos del país, con permiso de Hamner Springs y el Polynesian Spa. Se llama DeBretts y pertenece a un camping, pero se puede acceder a las piscinas sin estar alojado allí. De hecho, está junto al Hilton y estamos seguros de que había gente del Hilton que iba a bañarse al camping… Teníamos un vale de 2x1 que habíamos sacado de la revista Arrival (cogedla en el aeropuerto al legar, tiene muchos descuentos que valen la pena) así que nos salió por $20 para los dos y puedes estar el tiempo que quieras. Nos gustó mucho, está bastante cuidado y no había mucha gente, lo cual siempre es de agradecer. No es tan chulo como Hamner, pero sinceramente, nos vino de maravilla para las agujetas incipientes que teníamos. Eso sí, mucha crema y una gorra porque pegaba el sol que daba gusto, y seguro que lo habéis oído muchas veces pero os lo repito: el sol aquí quema, literalmente; notas cómo se te va achicharrando la piel poco a poco porque estamos debajo del agujero de la capa de ozono y es bastante peligroso.
Después de pasarnos un par de horas a remojo nos pusimos otra vez en marcha. Paramos en Taupo para comer algo y para hacer alguna foto del lago con las montañas al fondo (muy al fondo, porque es enorme!):
Siguiente parada: Huka Falls. Es un punto muy turístico y muy visitado, y aunque hayas visto un millón de fotos sigue impresionando en persona. En realidad no es más que un estrechamiento del río Waikato que hace que la velocidad del agua aumente hasta 220000 litros por segundo. La gran cantidad de burbujas de aire hace que además el agua tenga un color azul precioso. Es una de esas cosas a las que las fotos no hacen justicia, y hay que verlo en persona para apreciar de verdad la velocidad, el color, el ruido... Hay varios miradores, el más concurrido es uno justo en la base pero también hay otro al que se accede en coche y desde donde se tiene una buena perspectiva del espectáculo:
Desde las Huka Falls íbamos ya a Rotorua pero primero queríamos parar en Orakei Korako, una maravilla termal que queda un poco apartada pero que me habían recomendado y no quería perderme. Creo que no es muy conocido en el foro pero merece la pena acercarse si estás en la zona. La entrada eran $36 por persona, lo normal en estos sitios. Había muy poca gente y hacía un día estupendo (hacía un calor de muerte!). Lo primero que haces es cruzar un río, porque la entrada está a un lado del río y la zona termal al otro. Una vez que cruzas, la visita es autoguiada (vamos, que vas tú por tu cuenta) por unas pasarelas que van atravesando las distintas zonas. Creo que debimos tardar poco más de una hora en hacer todo el recorrido.

Como veis, tiene zonas muy coloridas y unas terrazas calizas que nos recordaron mucho a la zona de Mammoth en Yellowstone. También vimos una roca muy curiosa:
El recorrido va subiendo y vas teniendo distintas perspectivas de la zona principal, y al final llegas a una mud pool y a una cueva en la roca que se supone que es el principal atractivo del parque porque tiene una piscina de agua verde al fondo y es una de las dos únicas cuevas en zona termal del mundo, pero a nosotros no nos impresionó mucho (será porque a la hora del día que era daba la sombra al fondo de la cueva y no vimos el agua, no sé).

Cuando terminamos el recorrido volvimos a cruzar el río y ya pusimos rumbo al camping de Rotorua. Habíamos reservado 4 noches en el Waiteti Trout Stream Holiday Park ($36 por noche), que no está exactamente en el centro de Rotorua pero casi nos pareció mejor así. Era un camping pequeñito y muy familiar, nos trataron muy bien y las instalaciones estaban bastante bien, así que os lo recomendaría sin problemas. Al día siguiente teníamos reservada la excursión a White Island, pero al llegar a Rotorua vimos que nuestra buena racha con el tiempo podía haberse acabado. Los de White Island no te confirman si hay excursión o no hasta las 8 de la tarde anterior, porque dependen mucho de la meteorología, y en NZ es extremadamente variable. Nos llamaron cuando estábamos ya montando la tienda y nos dijeron que sí que habría excursión, así que nos fuimos a la cama muy ilusionados esa noche porque White Island era otra de las cosas que nos habían recomendado encarecidamente y teníamos muchas ganas de verla.