La mañana del 25 de Diciembre amaneció bastante nublada. Nos permitimos el lujo de no madrugar, ya que iba a ser un día muy tranquilo visitando los pocos sitios que no estuvieran cerrados. Después de desayunar nos pusimos en camino, y la primera parada del día eran los lagos verde y azul. Estos lagos, pegados el uno al otro, están muy cerquita del centro de Rotorua y son muy populares entre la gente local. El Blue Lake o Tikitapu es más pequeñito y tiene un camino que lo rodea que se puede hacer andando. A este lago viene la gente a hacer barbacoas, nadar, hacer ski acuático o sencillamente se traen la lancha y se dan un paseo. El Green Lake o Rotokakahi, en cambio, es considerado sagrado por los maoríes y está prohibido nadar o pescar en él. En la orilla del Blue Lake hay un Top Ten para acampar.
Como hacía un día tan malo y estaba a punto de ponerse a llover, nos conformamos con dar un paseo por la orilla del Blue Lake en lugar de recorrer el camino que lo rodea como era nuestra intención. Justo entre los dos lagos hay un mirador con un montículo, donde te subes y puedes ver un lago a cada lado, es bastante curioso.
Como veis, la zona es super verde y en un día soleado tiene que ser muy muy bonito. Como estábamos cerca del lago Tarawera, decidimos acercarnos también, solo hay que seguir un poco la carretera. Este lago está más o menos al otro lado del monte Tarawera que habíamos visto desde Waimangu el día anterior.
Entre el Green Lake y el Tarawera está la aldea enterrada que os comenté en la etapa de Waimangu. Toda esta zona quedó bastante devastada después de la erupción de 1886, y de hecho hay un memorial maorí que recuerda a las víctimas con unos carteles explicativos y un totem:
Con esto dimos por terminada nuestra corta visita a la zona de los lagos. De vuelta hacia Rotorua queríamos pasar por The Redwoods, una zona del Whakarewarewa Forest donde se pueden ver estos impresionantes árboles. Por lo visto, en su día se plantaron más de 150 especies distintas de árboles en la zona para estudiar cuáles eran las más rentables y las que mejor se adaptaban a las condiciones y al clima. De los Redwood californinanos que se plantaron todavía quedan algunos, y son muy impresionantes de ver. Había poca gente y pudimos dar un paseo muy agradable entre estos gigantescos árboles (fijaos en el tamaño de las personas de la foto):
Esta zona del Whakarewarewa Forest nos sorprendió gratamente, está genial para ir a pasar el día con una bici, llevar a los niños a jugar o ir a perderse por sus múltiples caminos. La verdad es que en Wellington se echa de menos un parque de este estilo!
Era ya la hora de comer, pero se nos había hecho un poco tarde para los estándares kiwis, así que nos fuimos a comer a un Burger Fuel, que para que los que no los conozcáis, os diré que es una cadena de hamburgueserías neozelandesa (aunque creo que luego la compraron unos australianos) con franquicias en Australia, Arabia, Emiratos e Irak (?). Es bastante más cara que el McDonalds, pero son hamburguesas enormes y muy muy sabrosas. Total, que nos dimos un maravilloso festín navideño a base de mega hamburguesas y kumara frita
Con la tripa (muy) llena nos adentramos en el centro de Rotorua. Uno de los sitios que queríamos ver era Kuirau Park, un parque lleno de actividad termal en pleno centro de la ciudad (y gratuito).
Vimos mud pools, hot springs, fumarolas y muchos vapores, pero la zona está un poco dejada y sucia (se veían botellas de plástico flotando en muchas de las hot springs). Es muy accesible y si estás cerca merece la pena darse un paseo, pero sería un crimen que esa fuera la única zona geotermal que visitaras en Rotorua, porque no tiene nada que ver con las demás.

Desde aquí nos fuimos hacia los Government Gardens, la zona donde está el museo de la ciudad y el Polynesian Spa. La entrada a los jardines está custodiada por figuras maoríes (y es que Rotorua es una de las ciudades con mayor población maorí del país):
Al museo no entramos, pero el edificio de estilo Tudor es sencillamente magnífico, y esos nubarrones de fondo aún más:
Habíamos pensado terminar la tarde en el Polynesian Spa, pero una vez allí nos dio un poco de pereza cuando vimos los autobuses aparcados en la puerta. Como habíamos estado la tarde anterior en Waikite Valley y también nos habíamos remojado en DeBretts en Taupo, decidimos dejar el Polynesian para otra ocasión, y nos fuimos al camping a descansar y lavar ropa.
Al día siguiente abandonaríamos Rotorua para poner rumbo hacia Coromandel, pasando por Hobbiton si el tiempo lo permitía…