Toda la noche ha estado lloviendo y así sigue casi todo el día. No sabemos si podremos aprovechar para hacer algo pero no nos quedaremos parados. Nos vamos hasta Clanwilliam y damos una vuelta por el pueblo aunque sigue lloviendo y con ganas.
Yo estoy empeñada en hacer el Sevilla Rock Art Trail y hacia allí nos vamos. Es un recorrido donde se pueden ver pinturas rupestres de los bosquimanos que tienen entre 8000 y 800 años de antigüedad.
Llegamos a la taberna donde te venden la entrada (40 rands p.p.) y nos dicen que podemos hacerlo sin problema.
Con chaquetón y gorro empezamos a caminar. Nos han dado un plano para encontrar las pinturas más relevantes.


Además de las marcadas en el plano y en el sendero, encontramos otras menos visibles.

Me impresionan, especialmente, las manos pintadas sobre las rocas

No es que el sendero sea muy largo ni siquiera difícil, pero como nos vamos parando cada dos pasos nos lleva toda la mañana y parte de la tarde. No solo vemos todas las pinturas del plano y alguna más, sino que cada paisaje, cada árbol, cada flor y cada damán que perseguimos nos hace pararnos.

El paisaje es increíble, tan distinto a la costa. Lástima de día gris, pero es lo que hay.


Al volver nos paramos donde venden las entradas, el Traveller’s Rest. Tremenda porción de tarta de chocolate que nos comimos, con su correspondiente te para mi y rooibos para mi hermano (a mi no me gusta el rooibos pero nada).
Vuelta a Citrusdal, ya casi de noche. Al B&B a cambiar la ropa mojada, otra vuelta por el pueblo, con la misma situación que el día anterior, la gente llegando de trabajar. Y luego a cenar al mismo sitio.