Hoy, por fin, el día está despejado. Me voy a desayunar toda contenta pero Gerry me dice que ya ha llamado al teleférico y que la niebla lo cubre, así que en principio está cerrado.
Decidimos aprovechar el buen tiempo y vamos a visitar los Kirstenbosch Gardens (45 rands p.p.) Después de lo fea que me pareció Ciudad del Cabo, entrar aquí ha sido un acierto. ¡Que maravilla!. Merece muchísimo la pena visitar estos jardines.
Todas las flores y plantas son preciosas. El sector de plantas aromáticas es una pasada. Tantas toco y huelo que acabo mareada. También hay un sector que parece un jardín de la época prehistórica.
Aunque no solo se ven plantas y flores
Pero lo más increíble son las proteas. Florecidas en distintas etapas. Cerradas del todo, abiertas del todo, un poco abiertas… ni se las fotos que hicimos. Las King Proteas son espectaculares.
Además hay muchos pájaros e incluso vemos un cartel que te indica que mires hacia arriba en un árbol. Y allí hay un búho, todo tranquilo aunque estamos varias personas haciéndole fotos. Ya debe estar acostumbrado.
Por último visitamos la zona de los invernaderos donde hay muchos tipos de planta, en particular un baobab y otras plantas del desierto de Namibia.
Mientras estamos en los jardines yo no dejo de mirar hacia Table Mountain y con alegría veo que la niebla se va despejando. Así que nos entra un poco el nervio.
Nos hacemos unos bocatas en el coche, metemos todo en la mochila y nos vamos zumbando para el teleférico.
Me preocupaba no encontrar sitio para aparcar pero no tuvimos ningún problema. Ya desde abajo veíamos subir la “bola” del teleférico. En las ventanillas no tuvimos que esperar ninguna cola, llegamos y pagamos (205 rands cada uno) y ya al teleférico. Nos avisan de que no hay muy buena visibilidad por si no queremos subir, pero lo hacemos ya que creemos que no tendremos otra oportunidad viendo como está el tiempo.
Me chocó que al entrar te hacen una foto contra un fondo de tela, como si no hubiera lugares bonitos contra los que hacer una foto. Te la venden al salir, claro, pero no la compramos. Después de la cantidad de fotos que hicimos!!!
El teleférico está genial. Es redondo y gira sobre si mismo, así que puedes ver el paisaje en 360º. Todo el mundo con las cámaras como locos y aún no habíamos llegado. El muchacho que lo lleva, que va en el centro y, por supuesto, él no gira, nos va contando cosas y nos indica lo que vamos viendo.
Según se sale del teleférico ya queda uno con la boca abierta. Las vistas son impresionantes. Menos mal que la visibilidad era mala, que si no debe verse hasta la Antártida
Hace viento y frío, tengo que reconocerlo, pero es tanta la emoción que casi no nos damos ni cuenta. Yo ya pensaba que nos íbamos a ir de Sudáfrica sin poder subir.
Nos comemos un bocata encima de unas rocas mirando hacia el sur. Hay gente pero no mucha y cada dos pasos nos paramos a hacer fotos. Hay pasarelas y miradores, pero muchas veces nos encaramamos en las rocas para admirar el paisaje. No se hacia que lado es la vista más espectacular… hacia el mar, hacia las montañas, hacia la ciudad…
Hay varios recorridos que están señalizados con marcas en el camino y también en un mapa que te dan con la entrada. Nos vamos hacia la zona de los embalses que es un poco difícil porque hay que bajar (y luego subir) por un sitio empinado agarrándote a unas cadenas. Pero… quien dijo miedo.
Desde arriba se ven los senderos que ascienden a la cima y vemos gente caminando por ellos. Es un esfuerzo importante, la verdad. También vemos damanes, que asoman la cabecita por entre las rocas.
Nos quedamos hasta que se empieza a poner el sol y ya vamos a por el teleférico. En plena bajada el operario detiene el cacharro y nos quedamos allí colgando. Y cuando llegamos abajo, con voz cavernosa dice: “Table Mountain rocks”…. Y es cierto. Perderse esto hubiera sido terrible.
Aun nos queda algo que ver. Cogemos el coche y nos dirigimos hacia Signal Hill para terminar de ver el atardecer. Dejamos el coche en el aparcamiento y caminamos por la colina. Las vistas de Table Mountain son preciosas, con el sol dorado y las nubes ya cubriendo la cima.
Y también es preciosa la vista hacia Lion’s Head. También se puede subir pero no tenemos tiempo para tanto. Nos conformamos con admirar el pico desde lejos. Los parapentes se lanzan desde este pico.
Y ya damos por concluida la jornada. Estamos molidos!!!