Desayunamos sin prisa y nos ponemos en marcha sobre las 7.45h. Para salir de Friburgo sufrimos un pequeño atasco. Hoy es el día en que llegamos a Austria y en el que verdaderamente empiezan nuestras vacaciones.
Desconozco como será en temporada baja, pero puedo decir que bordear el lago Constanza en verano es una odisea. Hay que atravesar todos y cada uno de los pueblos, y entre semáforos, cruces, rotondas y el volumen brutal de tráfico por lo turístico de la zona, convierten poco más de 50km en una pesadilla de más de 2 horas y media de arranca-para-arranca-para. Eso sí, compensa un poco el paisaje tan bonito de viñedos, pueblos y barcos de recreo que vas viendo desde el coche.
Llegamos a Bregenz y tenemos que decidirnos por un camping. Hay 3 juntos, parecen iguales, entramos en el primero de ellos, el See Camping Bodensee. Enorme y bien situado, el precio es por parcela, 30,50€, no habiendo diferencia entre tiendas, caravanas, motos… Las plazas buenas están cogidas y tenemos que ir a la parte sin árboles. Como acabamos de llegar, en este momento no acumulamos el agobio de calor que nos sobrevendría después y no nos importa demasiado situarnos en la zona desprovista de sombra. Montamos la tienda lo más rápidamente que somos capaces, no está mal después de un año sin practicar, preparamos un par de bocatas y nos tiramos en plancha hacia la “playa” (un trozo de prado y grava a orillas del lago) que está justo delante de cámping. Ayyyyy, que bien se está tumbado en la toalla tomando el sol, esto es vida. El agua del lago Constanza no está fría, pero podría estar más limpia.
Estamos allí hasta media tarde, volvemos al cámping a cambiarnos y después vamos paseando hasta Bregenz por la senda peatonal a orillas del lago, serán unos 2km. Nos paramos a visitar el escenario flotante que está montado para la representación de La Flauta Mágica. Tiene capacidad para 6800 espectadores y es uno de los más grandes del mundo. Antes de venir nos habíamos interesado por las entradas, pero estaban agotadas hacía meses.
Una vez en Bregenz nos dirigimos a visitar la parte antigua. Lo más interesante quizá sea pasear por sus calles empedradas y contemplar la vista del lago.
Creo que también hay un teleférico que te lleva hasta la cima de la montaña para tener una vista panorámica de todo el paisaje. Nosotros no subimos en él. Ascendemos a la parte alta donde se encuentra el Ayuntamiento, del S.XVII.
Nos tomamos unos refrescos y volvemos por el mismo paseo. A esta hora los mosquitos ya empiezan a rondarnos con insistencia. Llegamos al cámping y vemos que casi casi está lleno, pues durante toda la tarde siguió llegando gente sin parar. Cenamos, hacemos un poco de tertulia y damos una vuelta por el camping mirando con envidia a los de las autocaravanas antes de acostarnos.
Desconozco como será en temporada baja, pero puedo decir que bordear el lago Constanza en verano es una odisea. Hay que atravesar todos y cada uno de los pueblos, y entre semáforos, cruces, rotondas y el volumen brutal de tráfico por lo turístico de la zona, convierten poco más de 50km en una pesadilla de más de 2 horas y media de arranca-para-arranca-para. Eso sí, compensa un poco el paisaje tan bonito de viñedos, pueblos y barcos de recreo que vas viendo desde el coche.
Llegamos a Bregenz y tenemos que decidirnos por un camping. Hay 3 juntos, parecen iguales, entramos en el primero de ellos, el See Camping Bodensee. Enorme y bien situado, el precio es por parcela, 30,50€, no habiendo diferencia entre tiendas, caravanas, motos… Las plazas buenas están cogidas y tenemos que ir a la parte sin árboles. Como acabamos de llegar, en este momento no acumulamos el agobio de calor que nos sobrevendría después y no nos importa demasiado situarnos en la zona desprovista de sombra. Montamos la tienda lo más rápidamente que somos capaces, no está mal después de un año sin practicar, preparamos un par de bocatas y nos tiramos en plancha hacia la “playa” (un trozo de prado y grava a orillas del lago) que está justo delante de cámping. Ayyyyy, que bien se está tumbado en la toalla tomando el sol, esto es vida. El agua del lago Constanza no está fría, pero podría estar más limpia.
Estamos allí hasta media tarde, volvemos al cámping a cambiarnos y después vamos paseando hasta Bregenz por la senda peatonal a orillas del lago, serán unos 2km. Nos paramos a visitar el escenario flotante que está montado para la representación de La Flauta Mágica. Tiene capacidad para 6800 espectadores y es uno de los más grandes del mundo. Antes de venir nos habíamos interesado por las entradas, pero estaban agotadas hacía meses.
Una vez en Bregenz nos dirigimos a visitar la parte antigua. Lo más interesante quizá sea pasear por sus calles empedradas y contemplar la vista del lago.
Creo que también hay un teleférico que te lleva hasta la cima de la montaña para tener una vista panorámica de todo el paisaje. Nosotros no subimos en él. Ascendemos a la parte alta donde se encuentra el Ayuntamiento, del S.XVII.
Nos tomamos unos refrescos y volvemos por el mismo paseo. A esta hora los mosquitos ya empiezan a rondarnos con insistencia. Llegamos al cámping y vemos que casi casi está lleno, pues durante toda la tarde siguió llegando gente sin parar. Cenamos, hacemos un poco de tertulia y damos una vuelta por el camping mirando con envidia a los de las autocaravanas antes de acostarnos.

