Antes de desayunar, la señora inglesa que está en la tienda de campaña de al lado viene a hablar conmigo para ponerme al corriente de que la noche anterior mientras dormía con su marido y sus dos hijos alguien les abrió la tienda y metió la mano dentro robando su bolso, en el que tenían casi todo el dinero para las vacaciones.
Miramos y a nosotros no nos falta nada, suerte que ya nos vamos ese día, pero igualmente te queda mal cuerpo pensando que como habrá gente capaz de hacer algo semejante y más en un camping donde la entrada está tan vigilada como en éste y da sensación de seguridad 100%.
Me da pena de la señora inglesa, van a continuar con el plan que tenían de vacaciones, siguiendo hasta Croacia, pero aún así, ya no es lo mismo después de una experiencia tan desagradable.
Nosotros terminamos de recoger y salimos en dirección a la zona de los 7 lagos, la región de Salzskammergut que se encuentra muy cerca. Hoy está previsto que sea el día de más calor, con temperaturas récord de 40-42ºC, ufff, menos mal que tenemos aire acondicionado…
Llegamos a lo que para mí fue la zona más bonita de todas las que vimos en este viaje, y a la que espero volver para poder conocerla con más detalle. La primera parada la hacemos en Sankt Gilgen, un pueblo encantador a orillas del Wolfgangsee. Es el pueblo natal de la madre de Mozart, cuya casa cuenta con interesantes frescos en la fachada, aunque él nunca lo visitó. La panorámica del lago y las montañas es grandiosa, hay mucha gente bañándose, que envidia nos dan, hace tanto calor que nos dan ganas de tirarnos al agua vestidos y todo.
Nos consolamos tomándonos unas cocacolas heladas. Continuamos hasta Sankt Wolfang, muy cerca de Sankt Gilgen y en el lado opuesto del lago del mismo nombre.
No es posible aparcar ni acceder pueblo a menos que seas residente, así que dejamos el coche en un párking descubierto a la entrada y vamos andando por la orilla del lago hacia las calles peatonales del centro.
Como es domingo y la hora de comer para ellos, en este momento estamos casi solos y podemos disfrutar tranquilamente de la visita. Desde este pueblo salen un montón de barcos que realizan excursiones por el lago y te llevan a distintos pueblos de la orilla. Puede ser una buena opción si dispones del tiempo necesario. Nos acercamos hasta la estación del tren cremallera que por 32€i/v te sube hasta la cima del Schaferg desde donde se contempla una inigualable panorámica de los 7 lagos.
Volvemos al coche que después de unas cuantas horas al sol está como un horno crematorio y nos ponemos en camino hacia Hallstatt, los paisajes que contemplamos durante todo el camino son de una belleza apabullante.
Llegamos y buscamos el único camping que hay, el Klausner Holl, donde nos atiende una señora muy poco amable. Las instalaciones no son nada del otro mundo, pero nos da igual, montamos rápido el campamento, preparamos un par de bocadillos y nos dirigimos a la playa que está nada más cruzar la carretera, son las 15.30h y la temperatura debe rondar los 40ºC. Nos tiramos como locos al agua azulísima del Hallstätter See y allí pasamos sumergidos el resto de la tarde, pues con este calor no se puede hacer otra cosa. La vista desde allí es preciosa, con las montañas tan verdes y el pueblo de Hallstatt al fondo.
Cuando ya se retira un poco el sol, dejamos la playa para ir a conocer el pueblo. Es de los lugares más turísticos, por lo que hay muchísima gente todo el año, invierno y verano. Está muy animado con muchas tiendas, restaurantes y terrazas abarrotadas de turistas.
Al día siguiente queremos hacer una ruta hasta el mirador de five fingers, catalogado como uno de los más impresionantes del mundo, entramos en la oficina de turismo para informarnos un poco sobre todo esto y cual no será nuestra sorpresa cuando nos dicen que el pronóstico del tiempo para el día siguiente es de fuertes lluvias. No podemos creerlo, hoy casi muriéndonos de calor y mañana lluvia y niebla en la montaña que nos va a estropear la excursión. Nos vamos a la cama un poco desanimados aunque todavía con la esperanza de que el tiempo cambie
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Miramos y a nosotros no nos falta nada, suerte que ya nos vamos ese día, pero igualmente te queda mal cuerpo pensando que como habrá gente capaz de hacer algo semejante y más en un camping donde la entrada está tan vigilada como en éste y da sensación de seguridad 100%.
Me da pena de la señora inglesa, van a continuar con el plan que tenían de vacaciones, siguiendo hasta Croacia, pero aún así, ya no es lo mismo después de una experiencia tan desagradable.
Nosotros terminamos de recoger y salimos en dirección a la zona de los 7 lagos, la región de Salzskammergut que se encuentra muy cerca. Hoy está previsto que sea el día de más calor, con temperaturas récord de 40-42ºC, ufff, menos mal que tenemos aire acondicionado…
Llegamos a lo que para mí fue la zona más bonita de todas las que vimos en este viaje, y a la que espero volver para poder conocerla con más detalle. La primera parada la hacemos en Sankt Gilgen, un pueblo encantador a orillas del Wolfgangsee. Es el pueblo natal de la madre de Mozart, cuya casa cuenta con interesantes frescos en la fachada, aunque él nunca lo visitó. La panorámica del lago y las montañas es grandiosa, hay mucha gente bañándose, que envidia nos dan, hace tanto calor que nos dan ganas de tirarnos al agua vestidos y todo.
Nos consolamos tomándonos unas cocacolas heladas. Continuamos hasta Sankt Wolfang, muy cerca de Sankt Gilgen y en el lado opuesto del lago del mismo nombre.
No es posible aparcar ni acceder pueblo a menos que seas residente, así que dejamos el coche en un párking descubierto a la entrada y vamos andando por la orilla del lago hacia las calles peatonales del centro.
Como es domingo y la hora de comer para ellos, en este momento estamos casi solos y podemos disfrutar tranquilamente de la visita. Desde este pueblo salen un montón de barcos que realizan excursiones por el lago y te llevan a distintos pueblos de la orilla. Puede ser una buena opción si dispones del tiempo necesario. Nos acercamos hasta la estación del tren cremallera que por 32€i/v te sube hasta la cima del Schaferg desde donde se contempla una inigualable panorámica de los 7 lagos.
Volvemos al coche que después de unas cuantas horas al sol está como un horno crematorio y nos ponemos en camino hacia Hallstatt, los paisajes que contemplamos durante todo el camino son de una belleza apabullante.
Llegamos y buscamos el único camping que hay, el Klausner Holl, donde nos atiende una señora muy poco amable. Las instalaciones no son nada del otro mundo, pero nos da igual, montamos rápido el campamento, preparamos un par de bocadillos y nos dirigimos a la playa que está nada más cruzar la carretera, son las 15.30h y la temperatura debe rondar los 40ºC. Nos tiramos como locos al agua azulísima del Hallstätter See y allí pasamos sumergidos el resto de la tarde, pues con este calor no se puede hacer otra cosa. La vista desde allí es preciosa, con las montañas tan verdes y el pueblo de Hallstatt al fondo.
Cuando ya se retira un poco el sol, dejamos la playa para ir a conocer el pueblo. Es de los lugares más turísticos, por lo que hay muchísima gente todo el año, invierno y verano. Está muy animado con muchas tiendas, restaurantes y terrazas abarrotadas de turistas.
Al día siguiente queremos hacer una ruta hasta el mirador de five fingers, catalogado como uno de los más impresionantes del mundo, entramos en la oficina de turismo para informarnos un poco sobre todo esto y cual no será nuestra sorpresa cuando nos dicen que el pronóstico del tiempo para el día siguiente es de fuertes lluvias. No podemos creerlo, hoy casi muriéndonos de calor y mañana lluvia y niebla en la montaña que nos va a estropear la excursión. Nos vamos a la cama un poco desanimados aunque todavía con la esperanza de que el tiempo cambie

