hablando en "vascuence": Aupahí! Hoooooostia puta! Pero qué bien he dormido, jodé.
Y es que me he despertado a las 7:45
La verdad es que el cansancio se va acumulando y se hace notar.Vaya suerte he vuelto a tener, sólo ha llovido cuando he vuelto a Lucerna a la noche,... pero vayamos por partes.
El día de hoy tenía previsto ir al monte Rigi y así ha sido. La ruta con transporte público anda cerca de los 100 francos, pero todo está incluido en la swisspass.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El recorrido comienza por coger un barco en lucerna que te lleva a Vitznau. Allí está sincronizado, te sube un tren de cremallera hasta la punta más alta del Rigi (tiene 3 o 4 paradas previas). Seguido puedes volver en el mismo tren cremallera, pero bajando en la primera parada (Rigi kaltbad), donde pillas un teleférico que te deja en Weggis. Aquí terminas tomando el barco de vuelta a Lucerna.
He cogido el primer recorrido planeado que sale a las 9:12 (a las 8:12 sólo en verano). El paisaje que se aprecia desde el barco es magnífico, mires donde mires.
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El trayecto ha durado unos 55 minutos. Hacía bastante viento y lo he hecho dentro de la cabina.
Allí nos esperaba el tren cremallera (35 minutos), donde recomiendo montar pronto para sentarse en la parte delantera (tiene dos vagones). El paisaje que se ve es precioso y va mejorando a medida que subes. Los orientales estaban continuamente moviéndose para tomar fotografías sin parar. Yo he preferido esperar a que lleguemos arriba del todo. Hemos llegado a la hora prevista (10:45)
Qué decir del paisaje, es que cada día se supera al anterior, cuando parecía imposible. Es el panorama de 360º más bonito que haya visto nunca en mi vida
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Una pena que anduviera, como siempre, justo de tiempo. No obstante, me he permitido un momento relax disfrutando del paisaje y mi música favorita: la banda sonora original de Somewhere in time, de John Barry. El adjetivo que lo define es emocionante.
Después de desgastar el botón de push de la cámara de fotos, he decidido hacer andando (60 minutos) el recorrido que va hasta la estación del teleférico, por uno de los innumerables senderos que hay en el monte Rigi. Por supuesto, he parado en todos los miradores (y son un webo) que me he encontrado.
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El funicular es cada 30 minutos. Recomiendo ponerse en la parte delantera si es posible; eso sí, si padeces vértigo lo vas a pasar muy, pero que muy, mal. Las vistas desde el funicular también son bellas.
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El funicular te deja en Weggis, a unos 15 minutos como mucho del punto de salida del barco. Cuando he llegado, justo en ese momento suben la escalerilla... mierda! Así que nada, toca esperar al siguiente, que según compruebo es en una hora. Así que me voy a dar una vuelta por la ribera del lago.
Weggis es un pueblecito de veraneo de gente con posibles. Está lleno de hoteles, la mayoría muy bien integrados en el paisaje, aunque alguno es un poco moderno.
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Cuando empiezo a dar media vuelta veo que un barco va a atracar. Pero, cómo!? si no ha pasado la hora. Cuando me acerco me percato que la primera vez había llegado el barco que venía de Lucerna y que el que ahora ha partido era el bueno. Jodé, qué mala suerte... bueno más bien, qué despistado que soy. Sin embargo, al segundo pienso... vaya (en nuestro idioma... hostia puta), y si no hubiera perdido de chiripa el primero, ¿dónde hubiera acabado?
Ya me extrañaba a mí (a posteriori) que no estuviesen bien sincronizados el teleférico y el barco. Que no haya duda al respecto, el horario de la oficina de turismo se cumple a rajatabla. Total, que me quedo a "comer" mis dos yogures en Wegis a la espera del próximo barco. Éste me deja en Lucerna una hora más tarde de lo previsto, por lo que ando más justo aún con el tiempo. Pero no me importa, después de la maravilla que he contemplado.
La segunda parte del día la quería aprovechar visitando las cataratas Rheinfall, al norte de Suiza.
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Para llegar desde Lucerna hay que hacer transbordo en Zurich. Como casi todos los trenes que he cogido tienes al menos uno cada hora. En mi caso, el trayecto completo me ha llevado 90 minutos.
Una advertencia, si tenéis transbordo en Zurich, lo mejor es que apuntéis el anden de antemano, porque aquello es enorme (hay más de 50). En mi caso ya tenía apuntado la plataforma y con los 7 minutos de transbordo no he tenido problema, pues estaban relativamente cerca.
Una vez llego a Schaffhausen voy a tomar el bus nº1 que me lleva a las cataratas. Lo he perdido en el momento justo en que cierra las puertas (son muy estrictos al respecto, nunca las vuelven a abrir, aun estando en la parada). Miro en el panel de información: bueno son 10 minutos sólo para el siguiente... hostias de nuevo, pero si estoy en la dirección contraria (la parada de la estación de tren no es origen ni final). No tengo remedio. Cruzo la calle y allí también la frecuencia es cada 10 minutos. Sin embargo, en vez de montar en el nº1, tomo el nº6 que según la lonely también te lleva a la parada de Neuhausen zentrum. Según la guía en 13 minutos... y así ha sido!
Nada más bajarte está señalizado el camino, llegas en cinco minutos máximo. La impresión inicial ha sido de una decepción relativa. Pues vaya, cae agua y tal, pero no es para tanto.
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No os dejéis engañar, es que estáis en la orilla equivocada. Pasad a la otra orilla, donde está el castillito. La forma más rápida es a través del puente que utiliza el tren, tardando no más de 10 minutos. Vas oyendo más estruendo a medida que te acercas a la ribera contraria.
Eso sí, los suizos no son tontos. Si quieres acceder a la zona has de pagar un billete de 5 francos que te permita pasar por el torno con lector de código de barras. Un poco convencido compro el billete (único gasto del día), por error le doy un billete de 5 euros y me devuelve 60 céntimos de euro (imagino que es la conversión de los 5 francos). Mejor, así no gasto los pocos francos que me quedan.
Para ver las cataratas tienes varias plataformas. Yo sólo pensaba que había una y estaba satisfecho del gasto de los 5 francos y contento de no haber sido tan tacaño al final.
Ésta es la mejor plataforma
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Si sois como yo cuando veis fuegos artificiales; es decir, que no os fijais en las composiciones, en el color, en la frecuencia de lanzamientos,... lo que os "pone" es el ruido... cuanto más, mejores han sido... éste es vuestro sitio. Qué pasada!!
Una vez he descubierto que se puede seguir bajando otras tres plataformas más, una de ellas dentro de una cueva y otra en la que te sientes dentro de las cascadas (sales un poco mojado); una vez descubierto, la he gozado como un niño con la teta.
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En verano (cómo no) se puede acceder a las cataratas en barco, pero desde las plataformas es más que suficiente para salir impresionado.
La vuelta no se debe hacer en el bus nº6 (no sé por qué, pero hay un cartel que te advierte), por lo que he cogido el nº1. Puntual como siempre.
Me he bajado en la parada de trenes, pero como hay tren cada hora para Zurich - Lucerna, he preferido dar una vuelta por Schaffhausen. A pesar de que estaba muy nuboso, no ha llegado a llover en el rato que he estado en la ciudad.
Sólo he visto la parte más antigua (la que recomienda la guía). En su mayor parte está peatonalizada y cuidada con mimo: todo está restaurado.
Si hay algo que llama la atención cuando paseas por sus calles es la gran cantidad de miradores que se asoman de sus casas. Los hay de todos los tipos, todos inmaculados, algunos más raros que otros (no entiendo por qué les gusta tanto esculpir machos cabríos con su cornamenta bien destacada).
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Como en otras ciudades de Suiza, hay muchas plazas con sus fuentes respectivas. Os recomiendo que os agenciéis una botella de plástico el primer día y desde entonces no tienes que comprar más. En todas las fuentes de las que he cogido agua, ésta estaba deliciosa y fría.
Fuente del moro
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Fuente del carnicero
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Fuente de Guillermo Tell (200 años antes del drama de Schiller)
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También me ha dado tiempo a acercarme a ver la iglesia románica (estaba cerrada) y el claustro sencillo, pero bonito y bien cuidado, desde el que se puede acceder a un museo.
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Por último he cerrado la guía y me he limitado a pasear por las callejuelas de la pequeña ciudad a mi aire, hasta que he ido al tren.
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Entre tanto viaje de tren me acabo de terminar la cuarta entrega de la serie de novelas de Donna Leon sobre el comisario Brunetti. Teniendo en cuenta que cuando cogí el vuelo en Bilbao me estaba leyendo la segunda novela... cuando regrese igual voy por la sexta