¿Ya han pasado 7 días? ¿Pero como puede ser? !!Necesitamos 30 o 40 días más!! Por favor, un bono extra !!YA!!
Aquellos que os digan que para una estancia en Riviera Maya os llegan 7 noches !!MIENTEN!!, pero !!MIENTEN DESCARADAMENTE!! 7 días en Riviera Maya no llegan ni para desconectar. !!Que si!! Que lo que queráis.. que yo sólo venía de relax y me llegaron para meterme toda la piña colada del año y blablabla... Si alguien viene a Riviera Maya y desea tener un balance apropiado entre excursiones y relax, necesitas al menos 2 semanas. Si tienes 7 días y quieres ver Chichen Itzá, Tulum, Isla Mujeres y alguna cosa más, vas a volver más estresao que un “yupi”. Y si por el contrario sólo quieres relax, ¿para que venir a Riviera Maya y no a República Dominicana?
Quizás otra de las reflexiones puede ir encaminada a la climatología. Nosotros vinimos con el miedo de que Agosto no es ni mucho menos una buena época en esta zona del planeta y nos ha hecho casi todos los días sol y 32-34ºC. !!El tiempo está loco!! Levantarse sin despertador y oír el leve romper de las olas en la blanca arena de la playa del Palladium, todavía sin gente, es un placer que no nos podemos permitir en la rutina diaria.
Otro de los puntos fuertes de este increíble complejo es que en los Grand Palladium no tienes que pensar en nada, ni agobiarte con el check-out. Ellos ya te tienen registrado y saben que día sales. Lo máximo que tienes que hacer es dejar tu maleta lista antes de las 12’00 de la mañana en tu habitación, y ponerle una pegatina roja que te entregaron el primer día para que sepan cuantas tienen que llevarse. Al mediodía la encontrarás en el Lobby a donde te vienen a buscar.
El check-out de un todo incluido en Riviera Maya se reduce apenas al Internet de pago que hayas podido usar o a la cuenta que te hayan podido abrir, como fue en nuestro caso cuando fuimos al Spa Zentropía, ya que esto si que es un todo incluido real. Tras hacerlo nos dan un bono de salida necesario para confirmar que está todo correcto. !!PISCINITAAA!!
Así aprovechamos otra mañana de sol, piñas coladas y tequilas de despedida, antes de marcharnos al aeropuerto.
Ahora si, un poco más tarde de las 15:30, horario fijado por Pullmantur, y con nuestras maletas junto a otras muchas en el lobby del Colonial, subimos al bus que nos llevará en una ruta de una hora y media al Aeropuerto Internacional de Cancún. Snif! ahora si empezamos a ser conscientes de que lo bueno se acaba…
Una cola inmensa para facturación, hacían que nuestro vuelo (tras pagar los 1000 pesos de tasa de salida por persona) se retrasase media horita. AsÍ que aprovechamos para pegarnos el ultimo capricho de las vacaciones, o mejor dicho, CAPRICHAZO!! por que el sitio con las coñas es bieeeen caro. ¡¡¡CENITA EN BUBBA GAMP!!!
Y después de un regreso muuy largo, pasado por una tormenta en la que se veían los relámpagos desde el avión y casi todo el camino de vuelta con los cinturones abrochados debido a las turbulencias, aunque eso si... DURMIENDO!!, llegamos al Aeropuerto de Madrid.
Si ya casi 10 horas de vuelo se hacen largas, ¡¡Pasaremos toda la tarde tirados en la terminal!! Entre coger el bus a la T4 (menuda visita de terminales que hemos hecho hoy). pasar los controles de nuevo (¿cuantos llevamos?), facturar de nuevo las maletas, revistas, algún agua, paseo para arriba y para abajo, tiendecillas y algo de lectura, pasamos las horas.
Por lo menos, el vuelo que nos llevará a nuestro destino final, nuestro querido hogar, no va a sufrir más retrasos, y volamos ya alrededor de las 22’00 sobre cielos madrileños.
Finaliza un nuevo viaje, unas vacaciones quizás algo más aventureras de lo que esperábamos inicialmente, pero que nos han venido genial para esa desconexión que necesitábamos de manera urgente. Ahora toca recopilar momentos, fotos, recuerdos y en los próximos días ver los gastos finales del viaje así como las habituales conclusiones. Riviera Maya queda atrás y nuevas aventuras llegarán. Hasta entonces .. ¡¡Tortilla de patata!!
Esperamos que os haya gustado este diario y que os sirva de ayuda tanto como nos han servido a nosotros los cientos de diarios que leímos para planificar este viaje.
Aquellos que os digan que para una estancia en Riviera Maya os llegan 7 noches !!MIENTEN!!, pero !!MIENTEN DESCARADAMENTE!! 7 días en Riviera Maya no llegan ni para desconectar. !!Que si!! Que lo que queráis.. que yo sólo venía de relax y me llegaron para meterme toda la piña colada del año y blablabla... Si alguien viene a Riviera Maya y desea tener un balance apropiado entre excursiones y relax, necesitas al menos 2 semanas. Si tienes 7 días y quieres ver Chichen Itzá, Tulum, Isla Mujeres y alguna cosa más, vas a volver más estresao que un “yupi”. Y si por el contrario sólo quieres relax, ¿para que venir a Riviera Maya y no a República Dominicana?
Quizás otra de las reflexiones puede ir encaminada a la climatología. Nosotros vinimos con el miedo de que Agosto no es ni mucho menos una buena época en esta zona del planeta y nos ha hecho casi todos los días sol y 32-34ºC. !!El tiempo está loco!! Levantarse sin despertador y oír el leve romper de las olas en la blanca arena de la playa del Palladium, todavía sin gente, es un placer que no nos podemos permitir en la rutina diaria.
Otro de los puntos fuertes de este increíble complejo es que en los Grand Palladium no tienes que pensar en nada, ni agobiarte con el check-out. Ellos ya te tienen registrado y saben que día sales. Lo máximo que tienes que hacer es dejar tu maleta lista antes de las 12’00 de la mañana en tu habitación, y ponerle una pegatina roja que te entregaron el primer día para que sepan cuantas tienen que llevarse. Al mediodía la encontrarás en el Lobby a donde te vienen a buscar.
El check-out de un todo incluido en Riviera Maya se reduce apenas al Internet de pago que hayas podido usar o a la cuenta que te hayan podido abrir, como fue en nuestro caso cuando fuimos al Spa Zentropía, ya que esto si que es un todo incluido real. Tras hacerlo nos dan un bono de salida necesario para confirmar que está todo correcto. !!PISCINITAAA!!
Así aprovechamos otra mañana de sol, piñas coladas y tequilas de despedida, antes de marcharnos al aeropuerto.
Ahora si, un poco más tarde de las 15:30, horario fijado por Pullmantur, y con nuestras maletas junto a otras muchas en el lobby del Colonial, subimos al bus que nos llevará en una ruta de una hora y media al Aeropuerto Internacional de Cancún. Snif! ahora si empezamos a ser conscientes de que lo bueno se acaba…
Una cola inmensa para facturación, hacían que nuestro vuelo (tras pagar los 1000 pesos de tasa de salida por persona) se retrasase media horita. AsÍ que aprovechamos para pegarnos el ultimo capricho de las vacaciones, o mejor dicho, CAPRICHAZO!! por que el sitio con las coñas es bieeeen caro. ¡¡¡CENITA EN BUBBA GAMP!!!
Y después de un regreso muuy largo, pasado por una tormenta en la que se veían los relámpagos desde el avión y casi todo el camino de vuelta con los cinturones abrochados debido a las turbulencias, aunque eso si... DURMIENDO!!, llegamos al Aeropuerto de Madrid.
Si ya casi 10 horas de vuelo se hacen largas, ¡¡Pasaremos toda la tarde tirados en la terminal!! Entre coger el bus a la T4 (menuda visita de terminales que hemos hecho hoy). pasar los controles de nuevo (¿cuantos llevamos?), facturar de nuevo las maletas, revistas, algún agua, paseo para arriba y para abajo, tiendecillas y algo de lectura, pasamos las horas.
Por lo menos, el vuelo que nos llevará a nuestro destino final, nuestro querido hogar, no va a sufrir más retrasos, y volamos ya alrededor de las 22’00 sobre cielos madrileños.
Finaliza un nuevo viaje, unas vacaciones quizás algo más aventureras de lo que esperábamos inicialmente, pero que nos han venido genial para esa desconexión que necesitábamos de manera urgente. Ahora toca recopilar momentos, fotos, recuerdos y en los próximos días ver los gastos finales del viaje así como las habituales conclusiones. Riviera Maya queda atrás y nuevas aventuras llegarán. Hasta entonces .. ¡¡Tortilla de patata!!
Esperamos que os haya gustado este diario y que os sirva de ayuda tanto como nos han servido a nosotros los cientos de diarios que leímos para planificar este viaje.