Me despido de Bangkok con una resaca de mil demonios. Una hora en un taxi de color rosa y el ajetreo de la cuidad me devuelven a mi sitio (120 Bath por el trayecto, Taximeter)…. Ah sí..! Voy camino de la estación de autobuses del norte (Morchit Mai). Una vez allí compro un billete para el primer autobús que sale hacia Chiang Rai, grave error, ese no era ni el autobús más rápido ni el mas cómodo, pero de eso me di cuenta a mas de medio camino. Me costó menos de 500 Baths un trayecto de 930 kilómetros (13 horas).

En la estación de autobuses hay un área llena de puesto de comida, todo vale 30 Baths, asi que manos a la obra. Tres platos después ya es la hora de subirme a mi autobús. El vehiculo en si no presenta mal estado, pero es el típico autobús de mas de 20 años, no es precisamente lo más adecuado para pasar 13 resacosas horas pero es lo que hay. Y todo ello amenizado por la alegre música local… xD

El viaje en si ya es una pequeña experiencia, observar el alocado modo de conducir de los locales por las autopistas ya es divertido. Generalmente conducen despacio, pero muy a su manera, el intermitente es para decorar, allí señalizan los cambios de carril y adelantamientos a golpe de claxon, si hay que ir unos kilómetros por el arcén en contra dirección, pues se va, total, son pocos kilómetros.
Paramos en tropocientos sitios a dejar pasajeros. En casi cada parada que realizábamos en poblaciones subían locales a ofrecer alimentos variados… carne de cerdo o pollo asado y ensartado en un pincho, bolsas con sopa, arroces, latas de bebida etc etc
Como es habitual, el bus hace su paradita para comer “a medio camino”, otro área de servicio con un buffet por 30 baht. Es cuando veo con estupor que hay autobuses mucho más modernos que hacen el trayecto en menos tiempo y con más comodidad, son compañías privadas y el precio no difiere mucho de los estatales, o por lo menos en ese trayecto.

Ya eran mas de las 2 de la madrugada cuando me “depositan” en Chiang Rai, solo se veían las luces de un omnipresente 7-Eleven y su ATM correspondiente… Como aquello era la estación de autobuses había dos chiringuitos abiertos con comida y varios tuk tuk. En vez de buscar sitio para dormir pregunte a los tuktukeros si los chiringuitos estaban toda la noche abiertos, me dijeron que si, ya que no paraban de llegar autobuses durante todo la noche. Como el bus que lleva a la frontera de Laos no sale hasta las 6 ya me teneis a mi tirado un 30 de enero a las 3 de la mañana, junto al mercado cerrado de Chiang Rai jugándome las perras con una vendedora de comida y dos tuktukeros a las cartas.
Y a las 6 de la mañana, con una niebla de mil pares el bus se pone en marcha. Era un bus con mas kilómetros que el baúl de la Piquer, y la carretera era a juego, la asfaltaron en su inauguración, allá por los años 50 como muy tarde. Un par de horitas después llegamos a Chiang Khong, es el lugar desde donde cruzas el Mekong en un bote (25 baht) y en un par de minutos estas en Huay Xai, Laos.

En el bus desde Chiang Rai coincidí con una pareja de Suiza, ella resulto ser de familia española y hablaba castellano correctamente, con ellos pase parte de los primeros días en Laos, pero eso ya es de otra etapa.