Al otro día me acerco a la entrada del Chiang Man donde he quedado con el conductor de tuk tuk del día anterior para ir a la estación a buscar a Carmen. No está, espero un rato pero no viene así que me dirijo a otro que está espatarrado en su tuk tuk sesteando. Después de fijar el precio 170 Bahts llegamos a la estación cuando justamente llega el tren, esta vez superpuntual. Inmediatamente veo a Carmen. Nos dirigimos al hotel pues nos cambiamos a otra habitación con dos camas. Una vez acomodadas Carmen quiere ir a ver templos y monumentos. Nos decidimos por el Monumento a los Tres Reyes. No está lejos y tenemos un mapa, ya le he dicho que me oriento bastante bien pero Carmen no se fía e insiste en preguntarle a todo el que pasa, no le digo que no tiene sentido porque nadie la entiende y espero a que ella misma se de cuenta. Después de mucho preguntar y dar unas cuantas vueltas al fin damos con el.
Los Tres Reyes están sobre un pedestal enorme pero en sí la escultura no es tan grande. A mi me parecen tres bailarines del Bolshoi, graciosos, menudos, fibrosos y bien ataviados.

El monumento está delante de la biblioteca en una gran esplanada a cuyos lados hay franchipanes de bonitas y olorosas flores.
A continuación vamos a ver templos, hay unos cuantos...



En uno de los templos aprovecho para ir al baño, cuando vuelvo a reunirme con Carmen paseando por los jardines me doy cuenta de que no llevo mi mochila. Mientras yo voy al baño a ver si me la he dejado allí, Carmen me echa una mano y va a ver dentro del templo. Vuelve con la mochila que yo había dejado abierta en el suelo para hacer una foto. No falta nada. Ya he observado que en este país no son demasiado amigos de lo ajeno lo cual es de agradecer.
Continuamos nuestro tour hasta bien entrada la tarde, comento con Carmen que parece que los tailandeses no están demasiado pendientes de lo material, al menos a mi me lo parece así. Ella no se fía pero a lo largo del viaje verá que estoy en lo cierto.
Tenemos que ir a un restaurante vegetariano pues ella lo es. No queda mas remedio que cenar en un hindú para turistas donde la comida está bien aunque no para echar cohetes. Le muestro el que me gusta a mí pero a ella no parece impresionarle gran cosa lo de comer en un sitio así. Bueno, acaba de llegar y yo ya estoy en el país desde hace casi una semana, no me preocupan ni los alimentos ni la limpieza pues todo es mas que aceptable. Todo está siempre a la vista y eso si, hace calor.
Al otro día continuamos con visita a los templos y demás monumentos. Mas tarde, mientras ella se va al mercado de noche yo me meto en un establecimiento de masajes y me regalo un masaje tailandés. Es maravilloso y salgo de allí encantada. Mas tarde me reuno con Carmen que ha hecho una gran compra y vuelve también muy contenta.
Juntas nos vamos a cenar algo. Buscamos bastante rato el lugar donde pueda comer comida vegetariana. He decidido que yo me adaptaré pues no nos conocemos demasiado y veo que es lo mas fácil y menos problemático después de haber tenido algún desencuentro.