Por la mañana me asomo al puestecillo de la señora de al lado, con sorpresa veo que se ha hecho con una pequeña cafetera expresso y decido que si me da algo de comer desayunaré allí. Me manda pasar adentro donde hay dos mesas grandes y me trae un estupendo café con tostadas. En la mesa de al lado, sorpresa, un pequeño grupo de mujeres, españolas que también están desayunando. Estamos prácticamente en lo que es la vivienda y hacia adentro veo que hay un piso abierto donde seguramente duermen. Cuando quiero pagar para irme, la señora ha desaparecido y veo solo a uno de sus hijos que me dice que ahora vuelve. Por señas me dice que puedo pagar después si me quiero ir. Alucino. Hago ademán de irme a ver si lo he comprendido bien. Nada, ni me mira, el a lo suyo. En esto llega la señora y le pago. En Tailandia es raro encontrar a alguien que hable inglés, por mas que nos digan, no es verdad. En Tailandia se habla tailandés y si hablan otra lengua, será una del continente asiático, puede ser chino o japonés, indonesio o tagalo... pero muy raro que sea un idioma europeo, normal por otro lado. Solo los que que trabajan con turistas hablan algo de inglés y con suerte, puede que francés. Así que hay que apañarse.
Me acerco al tempo que tengo enfrente que es el Chiang Man, inmediatamente se acerca uno de los conductores de tuc tuc para ofrecerme sus servicios. Le digo que gracias pero me acuerdo que al otro día tendré que ir a la estación para recoger a Carmen y se lo explico, me dice que si, que mañana estará allí y ajusto el precio pues todavía recuerdo muy bien lo que pasó cuando llegué. Hecho ésto, entro en los jardines del templo, muy agradables, asomo la nariz dentro, no sin antes descalzarme y ponerme un chal sobre los hombros. Efectivamente muy antiguo, las pinturas están algo deterioradas.

Hay otros locales que no me atraen tanto pues es lo que puedo encontrar en Europa y para eso no hace falta llegar hasta aquí.
Entretanto hace un calor bestial, así que decido comer algo para luego irme al hotel a descansar. Me han dicho que hoy hay un mercado, observo que ya hay gente descargando cosas y hasta camillas de masaje. No me iré de Teilandia sin premiarme con un masaje tailandés y ya he visto donde quiero que me lo hagan.
Por la tarde salgo y lo primero que hago es tomarme un zumo de esos estupendos que prepara la señora. No podemos hablar mucho, está la barrera del idioma, sin embargo está claro que nos caemos muy bien.
En cuanto cae la tarde ya está montado el mercado, abarca varias calles y hay de todo. Me meto en el templo donde hace dos días estaba la fiesta, hay infinidad de puestos con todo tipo de comida y artículos varios.

Me pido unos rollitos y me siento junto a una pareja en una mesa. Ella se abanica y es que hace un calor... me pasan una salsa para rociar los rollitos, cosa que hago. Están riquísimos. Me despido y sigo mi camino. En un puesto tienen aceite de coco, diferentes tamaños, me compro uno no muy grande. Todavía lo tengo, muy buena calidad.
En una de las calles y atraída por una música me encuentro a una bailarina que encima de una tela baila para subvencionar sus estudios. Parece una muñeca, me quedo un buen rato observándola, baila muy bien y sus manos se mueven increíblemente.
