Bueno, cuando nos levantamos estaba muy nublado, con nubes bajas y muy amenazadoras. Va a ser verdad que en esta zona llueve 300 días al año. Teníamos contratado el vuelo en helicóptero a las 10:30, pero al llegar allí resulta que se han cancelado todos los vuelos de la mañana. Imposible recolocarnos a la tarde, hoy es domingo y está todo pillado.
Al día siguiente nos íbamos a Punakaiki pero quizá si hay plaza a primera hora nos daría tiempo… Y ahí si hay suerte, se ve que un lunes a las 10 de la mañana hay menos gente, lógico… Ahora solo falta que mañana haga buen día, lo veo complicado.
Al día siguiente nos íbamos a Punakaiki pero quizá si hay plaza a primera hora nos daría tiempo… Y ahí si hay suerte, se ve que un lunes a las 10 de la mañana hay menos gente, lógico… Ahora solo falta que mañana haga buen día, lo veo complicado.

Con esas nubes no vuela ni dios...
Vamos a la misma cafetería que ayer pero está a reventar de gente, aun así logramos almorzar a lo grande. Mientras comemos Gemma me expone el plan alternativo que había pensado por si acaso hoy no volábamos. Iremos hasta el pueblo de Fox, y de allí sale una carretera que termina en una playa de arena negra, Gillespie Beach. Esa misma carretera pasa cerca de un lago muy fotogénico según la guía, el lago Matheson.
Así que nos subimos en el coche y adelante, en menos de 1 hora estábamos en la playa, parando a hacer fotos y haciendo los últimos 10 kms en una carretera de grava que la verdad es que era muy planita y nada peligrosa.
En el parquing de la playa se podía acampar, había baños (como no) y hasta un depósito de agua de lluvia adosado al baño que recogía el agua que caía en el tejado y la almacenaba para que la usara quien quisiera. Fue curioso ver ovejas en la playa, había unas cuantas. Nunca había estado en una playa de arena negra, y esta era espectacular porque no había ningún rastro humano a la vista hasta el mismísimo horizonte. Kilómetros de arena negra que te daba la sensación de que estábamos en un mundo recién creado.
Así que nos subimos en el coche y adelante, en menos de 1 hora estábamos en la playa, parando a hacer fotos y haciendo los últimos 10 kms en una carretera de grava que la verdad es que era muy planita y nada peligrosa.
En el parquing de la playa se podía acampar, había baños (como no) y hasta un depósito de agua de lluvia adosado al baño que recogía el agua que caía en el tejado y la almacenaba para que la usara quien quisiera. Fue curioso ver ovejas en la playa, había unas cuantas. Nunca había estado en una playa de arena negra, y esta era espectacular porque no había ningún rastro humano a la vista hasta el mismísimo horizonte. Kilómetros de arena negra que te daba la sensación de que estábamos en un mundo recién creado.

Arena negra, cielo gris y agua helada...
A la vuelta pasamos por la cafetería que hay al inicio de la ruta al lago Matheson pero empezó a chispear y poco después a llover con ganas y decidimos cancelar la excursión a los lagos. Nos tomamos un café calentito en la cafetería (buenísimo) y visitamos la tienda de suvenires que había al lado.
Volvimos al hotel para comer unos deliciosos macarrones preparados por mí en la cocina de la habitación, tocaba ahorrar un poco. Y por la tarde una mini siesta y como seguía lloviendo Gemma propuso ir a las Hot Pools de Frank Joseph. Además en el aeropuerto habíamos pillado unas revistas donde salían descuentos en varias actividades de las islas y las Hot Pools eran una de ellas, creo que nos salieron por la mitad de precio.
Volvimos al hotel para comer unos deliciosos macarrones preparados por mí en la cocina de la habitación, tocaba ahorrar un poco. Y por la tarde una mini siesta y como seguía lloviendo Gemma propuso ir a las Hot Pools de Frank Joseph. Además en el aeropuerto habíamos pillado unas revistas donde salían descuentos en varias actividades de las islas y las Hot Pools eran una de ellas, creo que nos salieron por la mitad de precio.

Hot Pools bajo la lluvia, mucho relaxx...
Por lo que pudimos ver es un sitio donde la gente va a relajarse y a hacer vida social, suelen ir en grupitos y conversar en el agua. Básicamente el complejo consiste en 3 piscinas en forma de charca, a 36, 38 y 40 grados, rodeadas de helechos y árboles y con unos toldos de tela a varios metros sobre el agua. Supongo que los toldos son por si hace sol porque a la lluvia no la paraban. La sensación de estar sumergido en agua calentita mientras las frías gotas de lluvia te caen sobre el rostro es muy relajante.