Teníamos que estar en Wai-O-Tapu a las 10:15 para poder ver el Geiser Lady Knoks, llegamos a tiempo para comprar las entradas al parque y nos indicaron como llegar al geiser, sin problema. Era domingo y había bastante gente, unas 500 personas viendo el espectáculo. Sentados en unas gradas que forman un medio anfiteatro. En el centro había un cono volcánico que medirá metro veinte.

Geiser Lady Knoks ya de capa caída...
Un empleado vestido de explorador tiró un paquete de jabón en polvo dentro del cono y mientras nos explicaba la formación del parque y cómo funcionan los geiseres (en inglés kiwi) poco a poco se ve salir agua y espuma. Cada vez sale más hasta que a los 10 minutos de explicación el empleado se aparta y al poco tiempo el agua empieza a subir hasta que llega a una altura de 10 o 12 metros. Según explico el empleado hay días que es más alto y otros que no sube tanto, la altura es variable al igual que la duración del espectáculo.
Todo el mundo se hace fotos y selfies con el geiser de fondo, esperando con educación a que el que se está haciendo la foto antes que ellos se aparte para que puedan hacer la suya. Quince minutos más tarde el volumen de agua empezó a bajar y la gente se retiró en orden.
Todo el mundo se hace fotos y selfies con el geiser de fondo, esperando con educación a que el que se está haciendo la foto antes que ellos se aparte para que puedan hacer la suya. Quince minutos más tarde el volumen de agua empezó a bajar y la gente se retiró en orden.

Paleta del Artista, muchos colores y algún burbujeo...
Nos dirigimos al parque termal y empezamos la ruta, en la recepción nos dieron planos y una mini guía en castellano que explicaba los diferentes pozos y estanques que nos iríamos encontrando en el camino.
El parque es ciertamente muy interesante y curioso, me gustó mucho. La ruta dura unas 2 o 3 horas mientras se hacen las fotos y se admiran con calma todas las maravillas geológicas diferentes que se dan en la zona. Gente había, porque era domingo, pero en ningún momento hubo aglomeraciones ni colas, la extensión del circuito hace que la multitud se reparta mucho.
En total son más de 20 lagos y pozos. Hay estanques verdes por acumulación de arsénico, a más verde más peligroso porque contiene menos agua y mayor concentración de arsénico. La Paleta del Artista es un lago donde diferentes concentraciones de minerales le dan múltiples colores. Hay pozos de alquitrán y petróleo que burbujean, agujeros de los que emana gas de azufre y también zonas donde no se puede pisar porque lo inestable del suelo caliente hace que puedan surgir agujeros en cualquier momento.
El parque es ciertamente muy interesante y curioso, me gustó mucho. La ruta dura unas 2 o 3 horas mientras se hacen las fotos y se admiran con calma todas las maravillas geológicas diferentes que se dan en la zona. Gente había, porque era domingo, pero en ningún momento hubo aglomeraciones ni colas, la extensión del circuito hace que la multitud se reparta mucho.
En total son más de 20 lagos y pozos. Hay estanques verdes por acumulación de arsénico, a más verde más peligroso porque contiene menos agua y mayor concentración de arsénico. La Paleta del Artista es un lago donde diferentes concentraciones de minerales le dan múltiples colores. Hay pozos de alquitrán y petróleo que burbujean, agujeros de los que emana gas de azufre y también zonas donde no se puede pisar porque lo inestable del suelo caliente hace que puedan surgir agujeros en cualquier momento.

¿Apetece un bañito de champán a 80 grados?
La Piscina de Champan también es muy espectacular, un gran lago de más de 60 metros de profundidad donde burbujas de anhídrido carbónico llegan a la superficie desde las profundidades, el agua en la superficie está a 75 grados y en su fondo puede llegar a 250. Los bordes están teñidos de rojo por los restos del óxido de hierro de que las burbujas arrastran hacia la orilla. Precioso.
Los pinos y otra vegetación que rodean el lugar a veces sufren los efectos de los gases que surgen del suelo y de vez en cuando te encuentras un claro donde hay restos de vegetación muerta, con las hojas marrones y rojas a consecuencia de algún nuevo agujero que ha surgido de repente y ha secado las plantas.
Los pinos y otra vegetación que rodean el lugar a veces sufren los efectos de los gases que surgen del suelo y de vez en cuando te encuentras un claro donde hay restos de vegetación muerta, con las hojas marrones y rojas a consecuencia de algún nuevo agujero que ha surgido de repente y ha secado las plantas.

El Baño del Diablo, llenito de arsénico
A la vuelta decidimos comer en un restaurante recomendado de la guía, el Fat Dog. No nos costó encontrarlo y después de hacer un rato de cola logramos una mesa y comimos muy bien y con mucha cantidad, grandes bocadillos y hamburguesas, bien acompañados con unas patatas muy buenas, creo recordar que los postres también nos gustaron.
Vuelta al hotel porque un autocar nos recogía para llevarnos al poblado maorí donde teníamos cena y explicación de la cultura indígena local. El grupo de turistas era de unas 50 personas, de todas partes del mundo, incluyendo a una pareja valenciana con la que hablamos un buen rato.
La visita fue muy completa, vimos cómo eran los poblados típicos, como trenzaban las hojas del arbusto más abundante en las islas para hacer cuerdas, ropa, herramientas… Pudimos ver artesanos de la madera tallar verdaderas obras de arte. Y como cocinaban cavando un agujero en el suelo y recubriéndolo con piedras al rojo con la comida encima, o aprovechando el calor del subsuelo de ciertas zonas termales, horno maorí.
Vuelta al hotel porque un autocar nos recogía para llevarnos al poblado maorí donde teníamos cena y explicación de la cultura indígena local. El grupo de turistas era de unas 50 personas, de todas partes del mundo, incluyendo a una pareja valenciana con la que hablamos un buen rato.
La visita fue muy completa, vimos cómo eran los poblados típicos, como trenzaban las hojas del arbusto más abundante en las islas para hacer cuerdas, ropa, herramientas… Pudimos ver artesanos de la madera tallar verdaderas obras de arte. Y como cocinaban cavando un agujero en el suelo y recubriéndolo con piedras al rojo con la comida encima, o aprovechando el calor del subsuelo de ciertas zonas termales, horno maorí.

Canoa maorí, tienen un nombre pero mi no recordar...
Pudimos ver un kiwi bird que tienen en un terrario acondicionado, un pajarraco bastante feo pero siempre hace ilusión ver uno. Y Un trenecito nos llevó a ver los pozos de barro burbujeante y el geiser Pohutu. Erupciona varias veces al día y al lado tiene un lago de agua fría que se templa con la que sale del geiser y los niños de la tribu maorí a la que pertenecen los terrenos pueden bañarse en él.
Al volver al poblado escenificaron una ceremonia de recepción maorí, bailando la jaca y ofreciendo la hoja de palma tradicional, pasamos a su marae y asistimos a un espectáculo de bailes tradicionales y más jaca. Hasta nos hicieron bailarla a nosotros… Gemma aun está riendo.
Al volver al poblado escenificaron una ceremonia de recepción maorí, bailando la jaca y ofreciendo la hoja de palma tradicional, pasamos a su marae y asistimos a un espectáculo de bailes tradicionales y más jaca. Hasta nos hicieron bailarla a nosotros… Gemma aun está riendo.

Me aparece uno de estos en un callejón oscuro y me lo hago todo encima...
Y para terminar hubo la cena con platos tradicionales, buffet libre donde nos pusimos hasta arriba de comer y con recomendaciones ciertamente sabrosas. Lo que más me gustó (quizá porque los vi en Picton y me quede con las ganas de probarlos) fueron los mejillones de labios verdes, grandes, jugosos y con mucho sabor, que buenos estaban.
Una última visita al Pohutu, esta vez nocturna para verlo iluminado y vuelta al hotel, una gran tarde.
Una última visita al Pohutu, esta vez nocturna para verlo iluminado y vuelta al hotel, una gran tarde.