Nos levantamos a las 5:50, y bajamos a desayunar. Fuimos los primeros en llegar así que pudimos elegir lo que quisimos. Yo tomé: ensalada de tomate, pepino y feta (está delicioso), revuelto de salchichas y un yogur.
A las 7 bajamos a recepción y cuando estuvimos todos listos nuestro autobús salió rumbo a las ruinas de Éfeso. El viaje duró alrededor de una hora y al llegar ya había bastantes excursiones de turistas.
La ciudad es una maravilla, justo como yo la recordaba, sin embargo creo que ahora hay más zonas reconstruidas. Hay restos grecorromanos, paleocristianos y bizantinos. En la antigüedad clásica fue una importante ciudad portuaria pero desde el siglo V el mar sufrió un gran retroceso debido a la sedimentación por lo que su puerto fue abandonado.
En Éfeso nació, entre otros personajes ilustres, el filósofo griego Heráclito. En la entrada estaban los baños romanos, que luego los bizantinos convirtieron en un templo. Bajamos por la avenida regada de columnas, atravesando varios de los puntos importantes, entre ellos:
-el Ágora.
-La fuente de Trajano.
-El Ayuntamiento.
- Varias villas romanas con parte de los mosaicos originales.
-Un lupanar.
-El teatro: que fue el mayor de su época con capacidad para casi 25.000 espectadores.
-La magnífica Biblioteca de Celso: que era un ciudadano romano y construyó dicha maravilla en memoria de su padre. Sólo se mantiene su fachada. Está construida mirando hacia el este para que las salas de lectura aprovecharan mejor la luz matutina.
-Varios templos, entre ellos el de Artemisa, que fue una de las Siete Maravillas del Mundo y el mayor de la antigüedad; contaba con 120 columnas de 20 metros de las que sólo queda una.
-La Casa de la Virgen María: esta vez no la visitamos pero yo sí estuve en ella la otra vez. Se supone que es el lugar en donde vivió y murió la madre de Jesús.
-La Iglesia de San Juan: donde supuestamente San Juan escribió su evangelio, construida por Justiniano.
Volvimos al autobús e hicimos una parada comercial en una fábrica de cuero en la que nos hicieron un pase de modelos con prendas de la colección de ese año. Sacaron a Ángel y a Eva, compañeros nuestros de la excursión, ara hacer un rato de modelos y desfilaron con varias prendas, fue muy gracioso. Las prendas eran muy bonitas pero muy caras. Sólo compraron algo Elena y Ángel, los asturianos, concretamente un abrigo cada uno. Lo que no sé es quien se pone eso en Turquía, con el calor que hace...
Nuevamente montamos en el autobús, esta vez con parada en Afrodisias, en donde teníamos reservada la comida en una terraza muy bonita. El restaurante se llamaba Anatolya y en él había un señor tocando un instrumento turco de cuerda con un pájaro precioso que se dejaba tocar y era encantador (el pájaro, no el señor, bueno éste también era encantador). El menú fue el siguiente: ensalada, pizza turca, trucha o champiñones con queso, yogur con miel de postre. A Iñaki no le gustaba nada de lo que nos ofrecieron así que le cambiaron el menú por lo que él eligió entre los platos que le enseñaron en la cocina, pues no no habla inglés.
La última visita del día fueron las ruinas de la ciudad de Afrodisias. Fue llamada sí en honor a Afrodita, la diosa griega del amor. Se encuentra en una zona de terremotos y por tanto ha sufrido varios daños e inundaciones. No lograron recuperarse del terremoto del siglo VII y cayó en decadencia. Con el tiempo parte de la ciudad fue ocupada por la aldea de Geyre. En el siglo XX se desalojaron varias casas para continuar con las excavaciones y se construyó una nueva aldea con igual nombre a pocos minutos del lugar.
Se puede ver, entre otras cosas:
-el Estadio/Circo: uno de los mejores conservados de todo el Mediterráneo. Podía albergar más de 30.000 espectadores. Fue utilizado para competiciones atléticas hasta que se derrumbó debido al terremoto del siglo VII. Es realmente espectacular.
-Las Termas de Adriano.
-El arco Cuadrofronte o Tetrapylon, construido como entrada ornamental, precioso.
-El Ágora.
-El templo de Afrodita.
-El Ayuntamiento.
-Varias villas romanas.
-El Teatro.
-Museo explicativo.
Llegamos al hotel Richmond sobre las 20h, en Pamukkale. Mustafá repartió las llaves del hotel y a continuación fuimos corriendo al cuarto para ponernos el bikini, pues el hotel tenía varias piscinas con agua termal: 3 interiores y 5 exteriores. Las de dentro estaban demasiado calientes así que Pelayo y yo salimos del agua al poco mientras Iñaki se quedaba en la sauna. Estuvimos hasta las 21h entre piscina y piscina, de un lado para otro, hasta que las probamos todas.
Nos fuimos al cuarto y nos cambiamos rápidamente, pues la cena terminaba a las 21.30h. Yo comí: ensalada de pepino, tomate y feta, berenjena con yogur, habas, couscous con tomate natural y picante (tipo salmorejo) que estaba exquisito, humus rojo con paprika, frijoles y un variado de postres hiperdulces que no me gustaron nada. La verdad es que había mucha variedad en este hotel.
Luego nos sentamos en la terraza del hotel a tomar algo con Enric y su novia Elena, una pareja muy maja que también venía en el bus con nosotros. Había un espectáculo de danza del vientre con una chica que sacaba a bailar a la gente, entre ellos a Enric y Elena, lo que fue muy gracioso. Después nos quedamos charlando casi hasta las 24h, pues empezó a refrescar y al día siguiente teníamos que madrugar así que nos fuimos para el cuarto.
Este día hicimos el trayecto entre Izmir y Pamukkale, siendo en total 239 Km.