Somos una pareja de Santander y nos encanta viajar.
En septiembre u octubre solemos hacer un viaje de unos 18 días y este año nos costó bastante decidirnos. Nos gusta mucho Asia pero hemos ido varios años y nos apetecía cambiar. Pensamos en América pero este mismo año en Semana Santan estuvimos en Cuba y, aunque nos encantó, no queríamos volver tan pronto.
Finalmente optamos por Perú. Nos echaba un poco para atrás el que las distancias entre las ciudades sean tan largas pero nos parecía un viaje muy distinto a los que habíamos hecho hasta ahora.
Para Perú no se requiere ni visado ni vacunas, así que los preparativos fueron sencillos. Cogimos el avión (con LAN para ir e Iberia para volver), preparamos la ruta con ayuda de la Lonely Planet, cogimos los hoteles, los autobuses y las entradas para el Machu Pichu.
Nos habían dicho que teníamos que comprar las entradas al Machu Pichu y el tren a Aguas calientes con mucha antelación. Las compramos un mes y medio antes. Para el Machu Pichu no tuvimos problemas pero para el tren ya no quedaban plazas para los trenes más baratos o los mejores horarios.
El día 8 de octubre salimos de Santander a las 20:30. Vamos a hacer Santander-Madrid-Lima-Arequipa. Hemos decidido ir directamente a Arequipa, en lugar de pasar unos días en Lima, porque llegamos a la capital a las 05:30 de la mañana. A esa hora preferimos ir derechos a Arequipa porque en Lima no vamos a poder ni entrar en el hotel. Así que dejamos Lima para el final del viaje.
En Madrid picamos algo y a las 23:45 embarcamos.
El avión de LAN está bastante bien. No es muy grande (3 filas de 2-3-2) pero es del estilo a los de British o Iberia (los buenos).
Dormimos bastante bien así que, a pesar de ser un viaje de casi 12 horas, no se nos hace muy pesado.
Llegamos a Lima a las 05:30. El aeropuerto es pequeño. Sólo tiene una terminal. En Santander no nos han dejado facturar hasta Arequipa, así que vamos a por las mochilas. Después de un rato esperando en unas cintas sin que salgan las mochilas nos damos cuenta de que estamos en las de otro vuelo
El control lo pasamos bastante rápido. No sacan foto ni toman las huellas y nos hace sólo un par de preguntas.
Cambiamos algo de dinero en la misma terminal.
Facturamos para el vuelo de Arequipa y pasamos el control. Esperamos una media hora y embarcamos. Este avión es de LAN y más pequeño, pero aun así nos dan un tentempié.
Llegamos a Arequipa a las 09:30. Recogemos las mochilas y cogemos un taxi. Hay bastantes taxistas ofreciendo su taxi. Nos dicen que son 15 pesos y lo cogemos porque hemos leído en la guía que es lo normal. No tienen taxímetro así que hay que preguntar antes. Por el camino el taxista nos va dando palique. Nos pregunta (cómo no) si tenemos hijos y al decirle que no, nos pregunta por qué. Ya no recuerdo en cuántos países nos ha pasado esto.
Nos deja en el hotel.
El hotel no es lo que esperábamos. Nos dan una habitación que está en la azotea. Las vistas son buenas y no nos molestará nadie pero la ventana y la puerta no cierran del todo, por lo que pensamos que es posible que por la noche pasemos frío.
Salimos a dar un paseo por el centro. El tráfico es horrible. Hay un montón de coches, tocando el claxón continuamente y conduciendo de forma totalmente desordenada. En los pasos de cebra te tienes que tirar porque si no, no paran.
Casi todos los coches son taxis. Hay un montón. Se ven bastantes turistas.
Al mediodía vamos a tomar algo a una terraza. Hace muy bueno. Unos 22 grados. Después comemos en el restaurante Mixto los 3 platos típicos de aquí: rocoto relleno, ceviche y lomo saltado.
Después de comer nos vamos al hotel a echar una siesta porque estamos hechos polvo. Descansamos unos 40 minutos y vamos a dar otro paseo. Son las 5 de la tarde y la temperatura ha bajado.
Visitamos varias iglesias, la catedral, la plaza de armas, ...
A las 6 ya empieza a anochecer y en media hora ya es de noche. Tomamos algo en una terraza y buscamos un sitio para cenar. Por cierto, pagamos casi lo mismo por una cerveza de 660 ml que por un café (unos 8 soles).
Vamos a cenar al restaurante El Zíngaro. Es un sitio elegante en el que cenamos muy bien. Pagamos 120 soles con una botella de vino chileno incluida. Cuando salimos son las 11 y nos vamos a dormir.