Cogimos nuestro metro y nos fuimos para allá. Nos adentramos en el barrio histórico Al Bastakiya, de finales del siglo XVII, se puede uno perder entre pequeñas casas de color ocre que solo levantan un par de alturas. Hechas de barro y adobe, con ventanas de madera, gruesas paredes y celosías de estilo árabe, muchas de ellas están coronadas por las torres de viento, el elemento arquitectónico que da un estilo propio a la ciudad.
Su nombre árabe es barjeel y son las abuelas del aire acondicionado. Situadas en los edificios más representativos, su función era refrigerar las casas en una época en que esta no era una metrópoli de rascacielos sino un pequeño puerto comercial y pesquero. Para ello, las torres atrapan el viento que circula a su misma altura, más fresco que el circula a ras de suelo, y lo distribuyen por las casas creando corrientes mediante un ingenio arquitectónico.
Vamos a la zona donde está el Heritage Village. Igual que en Abu Dhabi. De allí nos acercamos al Dubai Museum, que está ubicado en el Al Fahidi Fort, está compuesto de una serie de galerías que recorren la vida de Dubai a lo largo de sus 4.000 años de historia: desde sus orígenes marineros, pasando por su etapa de recolección de perlas, el auge del petróleo y finalmente la actual fiebre constructora. El fuerte sobre el que se fundó la ciudad se construyó para proteger de invasiones a los comerciantes que vivían en la desembocadura de la cala.
Este museo nos gustó muchísimo. Está bien montado y te hace entender cómo era esta zona antes del boom del petróleo.
Después nos pasamos por el mercado de las telas que al fin y al cabo son un montón de tiendas de telas regentadas por pakistaníes. Curioso lugar. Ahora nos acercamos al borde del río Creek y allí está el Zoco de Bur Dubai. Es un espacio muy colorido con el típico ambiente de mercadillo con los vendedores llamándote de todo y en todos los idiomas para que compres. A Sofía la llamaban Shakira para que se acercara y ella ya no sabía dónde meterse. Como su nombre indica, se encuentra situado en Bur Dubai, a la orilla de Dubai Creek.
A lo largo de varios siglos los zocos han sido lugar de intercambio de mercancías, pero también un punto de encuentro en el que tanto comerciantes como clientes podían ponerse al día de los acontecimientos.
Justo en la parte de atrás, con terraza y vistas al Dubai Creek había un restaurante donde paramos a comer. La comida estaba bien y las vistas inmejorables. Lucía se pasaba el rato saludando a todos los abras que pasaban para ver quién le devolvía el saludo.
Lo siguiente era coger un abra para cruzar el río para ir al mercado de las especies y del oro. El viaje nos gustó mucho. Las vistas geniales. Son el medio de transporte más encantador del Emirato. Son pequeños barquitos de madera movidos a motor que cruzan el Creek, una lengua de agua que desemboca en el mar del Golfo Arábigo y que separa los dos barrios más antiguos de Dubái, Al Bastakiya y Deira. Por menos de un euro al cambio, puedes tomar un asiento en estos abra y disfrutar de un paseo de unos 15 minutos de una orilla a otra bajo una suave brisa que alivia un poco el tremendo calor. Imprescindible.


Llegamos al otro lado de la orilla y nos pusimos a buscar el Zoco de las Especias de Dubái. En la guía ponían que “es la combinación perfecta de colores, sabores y olores tradicionales. Adentrarse en él es retroceder en el tiempo, de ahí que también sea conocido como el Zoco antiguo de Deira". Bueno pues la verdad es que no queda mucho de eso. Tiendas de especias creo que hemos visto tres, todas las demás son con mercancía tipo tienda china. Nos defraudó en su conjunto. Nos esperamos más pero la baja demanda de especias y el turismo han hecho que cada vez se instalen más otros tipos de tiendas.
Eso si, las tres que vimos, espectaculares.
Después nos fuimos al Zoco del Oro. Mogollón de tiendas. Muy chulo. El Zoco del Oro es el mercado en el que se concentran la mayor parte de las joyerías de Dubái. Las más de 300 tiendas que forman el Zoco del Oro han estado ahí desde tiempos antiguos y han otorgado a Dubái el sobrenombre de "Ciudad del Oro". Se calcula que en toda la ciudad hay más de 700 joyerías.
Nos volvimos a la orilla del Dubai Creek y allí es donde flipamos en colores viendo los cargueros antiguos, que parecían de principios de 1900, cargando frigoríficos de LG sin grúas…. Esto si ha sido como volver al pasado.
Volvimos a cruzar el Dubai Creek en abra. Y ahora en un principio estaba previsto volver en metro cuando nos topamos con los Dubai Ferry. Hacen un recorrido desde Dubai Creek hasta Marina.
Nos gustó mucho el viaje. Dura una hora. Como ya era de noche, se veía toda la costa iluminada, el Burj Al Arab, La Palmera, Marina…. Hicimos muchas fotos chulas.
Llegamos a Marina, bastante cansados, y nos fuimos a cenar a un restaurante libanés. Restaurante Bazerkan. Muy rico todo. Fuimos andando hasta el metro y de allí al hotel.