Nos levantamos temprano y descansados. Hoy la idea era llegar hasta Jotunheimen, con dos puntos importantes.
El primer punto del día fue la granja de Herdalen. La granja de Herdalen se encuentra ubicada dentro de la zona considerada patrimonio de la humanidad, se encuentra a 30 minutos de Geiranger y para llegar hay que volver a subir la carretera de las águilas y tras pasar el pueblo de Norddal se atraviesa una carretera preciosa que se adentra por un valle lleno de cascadas con ovejas cada dos por tres paradas en medio de la carretera. La granja es un enclave sacado de algún cuento infantil. Es tan idílico que faltan unicornios y puentes hechos de arcoíris.

La granja tiene 300 años de antigüedad, son 30 casitas típicas que bordean un riachuelo en medio de un valle rodeado de un paisaje alpino con un par de picos piramidales. A todo esto hay que sumarle cabras, vacas, ovejas y caballos que no tienen ningún miedo al hombre y se dejan tocar e incluso te persiguen. Es un lugar en donde mucha gente pasa temporadas viviendo como granjeros mientras se hacen cargo del cuidado de los animales, de ahí la cercanía de estos.

Llegamos a primera hora de la mañana y la granja estaba despertando, había niebla y no se veían las montañas, dimos un paseo río arriba y a la vuelta comenzó a despejar la niebla y pudimos ver el paisaje que la rodea. Estuvimos jugando con dos caballos y con una cabra que se creía que era un perro de cómo se comportaba. Las casitas echaban humo por las chimeneas y la gente de las casas enjuagaban alguna vajilla en el río mientras otros daban de comer a las cabras, la verdad que hacer allí noche debe estar genial y la zona se la ve con muchas oportunidades de senderismo. Pasamos un rato muy agradable que aproveché para hacer alguna foto y timelapse mientras comíamos algo en la granja. Merece la pena la visita y si lo hubiera sabido antes lo habría organizado para hacer noche allí, aunque supongo que debe ser caro.

Retomando el camino volvimos a bajar por la carretera de las Águilas (tercera vez ya). Nuestro destino era Gjendesheim y nos separaban 200 kilómetros.
Pasado Geiranger la carretera asciende nuevamente entre serpenteos y constantes miradores espectaculares. Nosotros paramos en un mirador que está frente el hotel Utsikten, el mirador es pequeñito pero al no parar los autobuses de turistas no está masificado y para colmo tiene un unos prismáticos de doscientos aumentos que funciona sin tener que echar moneda, imaginaos el rato que pasamos mirando con ellos, se veían incluso los camarotes de los crucero que estaban en el fiordo. Aproveche mientras para hacer un timelapse y continuamos camino.
El camino sigue subiendo hasta una zona que se encontraba muy nevada y con lagos, un poco más adelante decidimos parar para comer algo en el lago Breiddalsvatnet, hacia sol pero el viento creaba un sensación de frío importante. A partir de aquí el paisaje cambió totalmente, paso a ser un paisaje menos abrupto, con bosque que recordaba a las películas de Alaska, carteles recordando "Peligro alces" y lindando la carretera constantemente con el río Otta.
Poco antes de Lom paramos en una zona con baños naturales en el río Otta donde se podía ver la catarata de Donfoss a la que se accede desde un camping, si no fuera porque el agua está helada el baño sería genial, aun así había gente bañándose. Después de esta parada atravesamos el pueblo de Lom con su iglesia, La iglesia no me la esperaba tan bonita así que la parada es inevitable.

Siguiendo el camino el paisaje continuaba haciéndose más boscoso. Cogido el desvío hacia Jotunheimen nos encontramos con un área de descanso a orillas del lago Lemonsjoen genial, tenía camas elásticas para hacer uso y disfrute quien quisiera, son las que aparecen en la parte final del vídeo. Después de un rato saltando en las colchonetas llegaron dos niñas pequeñas y para no abusar les dejamos las colchonetas para ellas.
Poco antes de las seis llegamos a la ruta que teníamos pensado hacer en Hulderstigen.
TRACK RUTA HULDERSTIGEN
Se trata de una ruta que se adentra por la reserva natural de Stuttgonglia, declarada área protegida por ser un bosque de pinos y abedules centenarios. La ruta es un paseo sin desnivel alguno entre lagos, río y bosque. Está muy cuidada con paneles informativos que verdaderamente son útiles. Antes de entrar en la reserva hay una pequeñita zona de picnic a orillas del lago. Existe la posibilidad de ver alces, pero nosotros no tuvimos suerte y solo vimos sus excrementos, (Identificables tras ver el panel informativo) que había bastantes. La zona de la reserva es un bosque frondoso con pinos que adoptan formas curiosas. Se pasa por una zona en donde existen unos hormigueros gigantes en forma de cúpula. Es posible ver las montañas de Jontuheimen desde la ruta. La ruta es ideal para disfrutar del paisaje típico de esta zona sin cansarse ni complicarse con desniveles, en un par de hora está hecha y además la posibilidad de ver alces hace que vayas con el gusanillo todo el rato.




Terminada la ruta nos dirigimos a Gjendesheim que estaba a un paso. Gjendesheim es la puerta de salida para hacer la famosa ruta de Besseggen. Realmente como pueblo no tiene nada destacable. En la zona del aparcamiento hay sitios para hacer acampada libre así que plantamos la tienda y cenamos tranquilamente en los bancos que hay al lado del lago. El aparcamiento cuesta 12 euros por día. Nosotros teníamos pensado hacer una ruta de dos días así que 25 euros nos costó el parking.
La tienda la plantamos en la misma orilla del lago, la verdad que los puntos donde acampamos a lo largo del viaje fueron espectaculares. En esta zona es donde más frío pasamos y la noche se preveía fría, cansados como estábamos nos acostamos y caímos en segundos.