Siempre habíamos deseado visitar un lugar tan mágico como Machu Picchu.
Desde hacía mucho tiempo tenía en mente poder experimentar esa visión impresionante de la ciudadela inca, como se ve en los documentales, y vivir esa sensación de percibir la silueta del Wayna Picchu debía ser algo único y fantástico así que no había tiempo que perder.
Estabamos decididos, había que ir este verano así que... manos a la obra!!!

Sobre el mes de marzo iniciamos la búsqueda de información y después de leer un millón de comentarios en los foros de viajeros sobre la mejor agencia, nos decidimos finalmente por Lat-Travel al ver que tenía muy buenas críticas.
Ya habíamos hecho algún viaje con agencias locales y creemos que son una muy buena ocpión. Los precios normalmente son más ajustados que en agencias españolas aunque siempre está la incertidumbre de si saldrá todo bien o es una estafa.
En fín, había que arriesgarse de nuevo porque los demás presupuestos que nos dieron eran una auténtica locura!!! Tenía ganas de ir pero no empeñando medio riñon!!! jajajaja...
Al contactar con la dueña de la agencia, Verónica, comprobamos que los comentarios de otros viajeros eran auténticos. Una chica muy amable que ponía a nuestra disposición todos los servicios y a un precio razonable.
Le planteamos nuestra propuesta de viaje y sobre todo las condiciones:
1. Queriamos un viaje en privado, con chófer y guía para nosostros sólos! Nada de grupos o pequeños grupos, ese no era el plan.
2. Queriamos tener tiempo libre en las ciudades para poder ir a nuestra bola...
3. Imprescindible: Machu Picchu y Líneas de Nazca
La idea era recorrer el país de Norte a Sur pero no teníamos muchos días así que había que organizarse bien.
Aclararos que los presupuestos de Lat-Travel son en USD así que hay que estar atentos al cambio en euros.
Ellos tienen varios itinerarios propuestos pero se puede modificar cualquier recorrido, añadiendo aviones internos o categoría de hoteles.
Nosotros elegimos "Perú clásico" con algunas modificaciones.
Le pagamos un 20% desde España y el resto se lo dimos en el destino, así que al menos no arriesgabamos todo el dinero.
