Hoy toca disfrutar de la conocida como la Ciudad Blanca, Arequipa.
Se llama así por el color de su piedra volcánica que inhunda las fachadas de todos sus monumentos y que le dan una belleza inolvidable.
Arequipa está rodeada de volcanes y nevados de más de 6.000 m de altitud, visible desde varios miradores de la ciudad, y alrededor de ella se extienden profundos cañones naturales como el Cotahuasi y el Colca, uno de sus destinos turístico más famoso.
Estabamos alojados en un hotel de la cadena Tierra Viva, muy bonito y agradable en comparación con el que tuvimos en Nazca.
Después de desayunar té de coca para evitar el mal de altura nos dispusimos a visitar la ciudad. En este caso, el guía era un chaval joven un tanto apático que nos llevó por los lugares principales de la ciudad, en otras ocasiones tuvimos unos guías estupendos pero hoy no era el caso...
La primera parada fue el mirador de Yanahuara, desde donde se aprecia una panorámica de Arequipa con sus barrios blancos y los 3 volcanes al fondo. En el lugar hay multitud de puestos artesanales y estuvimos dando una vuelta pero finalmente no compramos nada. La mayoría de los objetos eran similares a los que podíamos encontrar en España, así que no merecía la pena.
Vimos la plaza mayor, la catedral, la iglesia de la Compañía de Jesus de estilo cuzqueño con su fachada de piedra volcánica característica y la plazoleta de San Francisco.

Y al final del recorrido, llegamos a uno de los puntos destacados de la visita: el Convento de Santa Catalina.
Habíamo leído que este convento en realidad era una pequeña ciudad en sí misma, y desde luego que era verdad!!
La visita a través de sus patios y casas puede durar varias horas, y el lugar tiene un encanto increíble lleno de lugares preciosos para hacer fotos.
Fue fundado en el año 1579, como lugar de retiro de las hijas de la aristocracia arequipeña. Cada una tendría su propia casita, con patio, cocina y dormitorio donde se les permitía tener algunas pertenencias e incluso criadas. Las monjas aristócratas se sentían "libres" y protegidas dentro del convento, alejadas de los peligros de la ciudad y de los hombres...
Las paredes de cal pintadas de un rojo bermellón intenso le da un contraste de luz muy característico, los cuidados jardínes y sus pequeñas fuentes sin duda lo convierten en un remanso de paz incluso hoy en día, así que no me extraña que esas mujeres no quisieran salir de este "retiro de lujo"
Antes de irnos a comer nos acercamos en coche a las afueras de la ciudad para ver otro mirador, esta vez en el Carmen Alto. Había una pequeña bruma que nos impidía ver con claridad la cima de los 3 nevados pero al no tener construcciones cerca, la panorámica era mejor que en el anterior mirador y mucho más impresionante.
Por cierto, supongo que habréis leído que allí hay una pequeña tienda de referescos donde venden un "queso helado" tradicional que dicen está muy rico. Pues, la verdad es que allí está la tienda pero no nos atrevimos a comernos uno por si acaso. El mal de altura y las disgestiones nos estaban respetando así que no quisimos arriesgar...
Cuando contratamos el viaje dejamos claro a la agencai que no queríamos incluir las comidas en el recorrido. Nuestra idea era tener tiempo libre y poder disfrutar de la experiencia de comer en lugares típicos alejados de los buffet de los viaje organizados.
En Perú no hay problema para encontrar sitios estupendos para probar las comida tradicional así que no es necesario llevar todo esto reservado de antemano.
Hoy era el día de probar algo nuevo y preguntamos al guía un lugar donde sirvieran "cuy" o conejillo de indias. Yo no era muy partidaria de tener esa experiencia pero mi marido no pensaba irse de Perú sin probarlo
Ver ese dulce animalito abierto en canal sobre un plato no me apetecía nada pero si además lo habías visto en su jaula comiendo felizmente ramitas de hierba ignorante de su destino... pues, es que se te cierra el estómago
Para muestra un botón:

Por cierto, no os he contado que ya eramos "adictos" a la chicha morada, la bebida nacional. Una especie de cerveza suave a base de maíz que está buenísisma!!!

Tras la experiencia culinaria seguimos paseando por la ciudad a nuestro aire, viendo las casonas nobles y los callejones alrededor de la plaza de Armas.
La plaza está porticada y hay numerosos restaurantes y tiendas en la zona así que es muy turística. Una bandea nacional de tamaño XXXXL engalanaba una de los lados.
Luego, decidimos acercamos hasta el Museo Andino para ver a la famosa momia Juanita, una joven inca sacrificada a los dioses que se conserva prácticamente intacta.
Alli te explican cómo fue encontrada por casualidad en la cima de uno de los volcanes nevados y su terrible historia. Fue elegida por su belleza y juventud junto a otras chicas nobles para ser sacrificadas, recorrieron un camino ceremonial a la cima y allí tuvieron que saltar al vacío. Se supone que después de haber ingerido alguna sustancia alucinógena para realizar el trance a la otra vida.
El lugar es algo tétrico y no se pueden hacer fotos pero sinceramente impresiona verla allí.
Anochecía y seguiamos paseando disfrutando tranquilamente de esta ciudad que a nosotros personalmente nos pareció bastante segura aunque el guia nos dió algunas indicaciones para no traspasar el barrio histórico. Según nos contó más allá podríamos tener problemas de robos y cosas así. Como eramos uno turistas muy buenos, le hicimos caso
Junto al lado de la iglesia de San Francisco se extiende un mercado de artesanía con muchísismas tiendas de recuerdos. Ya era hora de comprar algún regalo a la familia así que estuvimos dando un vistazo y nos decidimos por comprar unas figuritas de Belén vestidas al modo tradicional y con un Niño Jesús colocado en una pequeña totora! Qué monada!!
Antes de cenar, subimos a una terraza cercana para tomar un aperitivo. Recuerdo que ese pisco sour y la tranquilidad del lugar viendo los tejados de las casas anocheciendo nos gustó muchísimo. Estabamos sorprendidos de lo que habíamos descubierto hasta ahora de Perú, y eso que todavia nos quedaba el plato fuerte con la visita al Machu Picchu!!!
Pero eso sería en un par de días, así que todavía nos quedaban algunas sorpresas.
En el hotel nos vimos con Verónica. Por fin la conocíamos depués de varios meses de contactos!!
Allí le entregamos el resto del pago del viaje y le agradecimos su ayuda por lo bien que estaba saliendo todo. Nos explicó que las cosas con la agencia funcionaban muy bien y que estaba teniendo muy buenas críticas. Desde luego nosotros estuvimos encantados con toda la organización, así que no me extraña.
Como siempre y hasta ahora, los consejos de otros viajeros de este foro nos han servido muchísmo!!!
En cuanto a la visita del Cañon del Colca,...
Estuvimos pensando en la posibilidad de hacerlo pero habíamos leído experiencias contradictorias. Por un lado, algunas la consideraban una visita "imprescindible" por la inmensidad del paisaje y el hecho de ver al majestuoso cóndor. Pero también había quienes consideraban el viaje demasiado penoso por la altitud, la calidad del transporte y las horas de recorrido.
Así que al final sopesamos todas las opciones y preferímos dedicarle más días a otra ciudad, en este caso Cusco, que sabíamos que no nos defraudaría como así fue...