Tocaba otro trayecto en tren. La idea era estar en la estación de Nanu Oya algo antes de las 9Am. Habíamos quedado con Hashan a las 8:15 para ir con tiempo, así que tras hacer el check-out (aún me retumban esos 75eur por noche de Daffodils, qué mala elección…
Sangeeth nos compró billetes en primera clase/observatory room también para ese trayecto. Uno de los empleados de la estación revisó el tícket e indicó que sería el último vagón del tren que estaba por llegar. Al rato aparece el tren y me doy cuenta de que todos los vagones son iguales… Y ahí vino el momento más loco del viaje: resulta que en ese tren no habían enganchado el vagón de esa categoría, así que todo era de la misma clase (tercera). Nos daba igual e incluso lo preferíamos, pero el caso es que un revisor me indicó que siendo así, nos tenían que devolver dinero (los billetes habían costado 2000LKR en total pero en tercera eran solo 160LKR). Total, que esa persona me acompañó corriendo a las taquillas pero al llegar resulta que me faltaba una hoja del billete, así que otra vez corriendo de vuelta hasta donde estaba mi compañero con las maletas a por ese papel y vueeeelta a correr (literal) a la taquilla para que hicieran el abono

Cuando por fin me senté y se me pasaron los sudores, me sentí súper contenta de que fuéramos a viajar en un tren realmente auténtico, como debe ser. Ya lo dije cuando describí el anterior trayecto, pero vuelto a repetir el consejo: dejaros de historias de primeras y observatorios… Coged la categoría más normal, se vive el viaje de forma mucho más realista
. Los asientos eran de madera, no había ventanas (bueno, sí, estaban quitadas e insertadas en la pared del vagón… Ni las colocamos) ni puertas y nuestros acompañantes eran 100% locales:
El trayecto es muy bonito, con cantidad de verdes paisajes, valles, vegetación por todos los lados… Eso sí, se nos hizo muuuuy largo. Creo que la duración prevista eran 3 horas, pero fueron algo más de 4. Las paradas en las estaciones eran eteeeernas, tanto que yo en varias me bajaba y me estaba un rato en el andén, pero en cualquier caso es una experiencia muy recomendable.


Al llegar a Ella teníamos un tuk tuk esperando que nos habían enviado desde nuestro alojamiento, SunnySide Holiday Bungalow (el día de antes les habíamos escrito por email para confirmar si nos vendrían a buscar). Se trata de una guesthouse situada a las afueras del pueblo y regentada por una familia. En realidad, conocimos únicamente a la mujer: un encanto y la amabilidad personificada
Después de dejar las maletas y tomar un té cortesía de esta encantadora mujer, fuimos camino del pueblo a comer. Bueno, al menos lo intentamos, porque en un alarde de orientación, echamos a andar en dirección opuesta con un sol que atizaba sin piedad
Repusimos fuerzas en un restaurante cercano al Chill Café (no tengo el nombre anotado… Sí lo que gastamos: 1240LKR) y al salir vimos a una pareja española en la que ya nos habíamos fijado en otros puntos de la ruta (Anuradhapura, Sigiriya…). Sabía que las posibilidades eran pequeñas, pero el caso es que la forera enunez viajaba en fechas similares, el itinerario era parecido al nuestro y sabíamos que les conducía Chaminda (y les vimos con él en Sigiriya). Total, que nos lanzamos a preguntarles y ¡tachán! ¡Sí era ella! Jajajaja
Tras este inesperado encuentro, fuimos a la búsqueda del sendero que lleva a Little Adams Peak. El camino comienza en una curva a izquierdas al lado del Ella Flower Garden Resort. Cuando íbamos subiendo encontramos a un grupo de tea pluckers que acababan su jornada. Enseguida nos pidieron dinero por hacernos alguna foto con ellas (sin nosotros proponerlo) y como no nos gustó mucho el tema, continuamos caminando
Al llegar arriba las vistas son magníficas. Hay varios senderos que llevan a un par de miradores naturales e incluso otro camino que baja pronunciadamente para luego volver a subir a otra pequeña colina más lejana. Estuvimos por allí bastante rato descansando y contemplando el paisaje.


La bajada sí la hicimos por las escaleras
No hay mucho que hacer en Ella tras cenar, así que volvimos andando a la guesthouse (usando una linterna porque con noche cerrada evidentemente no se ve nada) y a dormir.