Se iba acercando el final del viaje por Sri Lanka y ése iba a ser un día tranquilo. Champi apareció puntualmente como siempre
. La primera parada fue el Geiser Blow Hole en Kudawella. 250LKR por persona (más 100LKR que le dimos a la dueña de la casa donde aparcamos la furgoneta). Está curioso, es el segundo más grande del mundo. Estuvimos allí un rato y aunque el mar estaba tranquilo el agua subía con fuerza con bastante ruido.

La siguiente parada fue el templo de Wewurukanala en Dikwella. Tiene la mayor estatua de Buda del país (50 metros). También hay una sala con varias figuras budistas y un pasillo en el que se ven diferentes tipos de torturas en el infierno (parecido pero mucho más grande al que vimos en Aluvihara llegando a Kandy). Fueron 250LKR por persona.

De ahí, fuimos a ver el faro de Dondra. Parece que hay buenas vistas desde arriba, así que preguntamos cuánto nos costaría subir y nos dijeron que ¡500LKR por persona!

Era casi la hora de comer, así que fuimos a la playa de Mirissa. Nos gustó mucho

Tras reposar la comida un rato fuimos camino de Weligama para ver los pescadores subidos a los palos en el mar. Pasamos por varios sitios en los que no estaban hasta que Champi encontró un lugar en el que sí. Paramos y en cuanto nos vieron, uno de ellos vino rápidamente a proponernos que si queríamos hacer alguna foto, había que aflojar unas rupias

La última parada del día era el alojamiento en Unawatuna, Thambapanni Retreat. En realidad queríamos otro de la misma cadena en la propia playa pero estaba en obras y ofertaron éste al mismo precio (42 eur la noche). Está a 5 minutos de la playa, la habitación era grande y limpia y con un baño gigante.
Tras dejar los trastos fuimos a la playa. La arena es de un color mucho más rojizo que en Mirissa. También hay varios lugares donde comer/cenar, con lo que también es una playa turística. Lo que ocurre es que nos la encontramos sucia en general, con lo que la impresión de Mirissa fue mucho mejor (por cierto, ni en una ni en otra nos bañamos, mucho oleaje).

Tras una ducha y algo de descanso, cenamos en el propio hotel (bastante bien pero algo más caro que la media, 2600LKR). Y poco más que pueda contar sobre esa noche. Al día siguiente iba a ser el último en Sri Lanka, así que tocaba dormir un poco.