Recorrido del día según Google Maps: 218 Km. Mapa de la ruta:

Teníamos que estar media hora antes y por tanto no teníamos que madrugar demasiado, aunque los márgenes de horas de desayuno en todos los alojamientos, no permiten quedarse mucho en la cama si quieres aprovechar el desayuno. Y por tanto pensamos aprovechar visitar el Horseshoe Bend, que está muy cercano a Page y que como ya dije habíamos dejado para hoy por la lluvía de ayer.
Nos acercamos pues al gran meandro que forma el río Colorado. Nos encontramos con obras en la carretera que llega hasta el parking de este sitio. Sabíamos que había que hacer un trayecto caminando hasta el borde pero cuando subimos la pequeña colina que había y vimos la distancia que había que recorrer (por supuesto ida y vuelta) nos pareció que no nos daba tiempo para luego llegar a las diez a la agencia Antelope Slot

Llegamos pues antes de la hora prevista a la agencia y menos mal, pues aquello era un tumulto de gente. Había gente haciendo cola para comprar la excursión pero como nosotros ya la teníamos reservada no teníamos por qué hacerla y nos mandaron a otra mucho menos larga. Luego para pagar la india cogió con la tarjeta de crédito y se la dio a otro indio encargado de hacer los cobros y nosotros tratando de ver qué pasaba con ella como el espectador de un trilero que quiere adivinar debajo de que cubilete está la moneda. Cuando nos dieron los billetes ponía una hora que no era la elegida y tras nuestra reclamación dijeron que daba igual pues íbamos a salir a la hora pedida. En fin… Cuando salimos de la oficina, a la espera de coger el transporte que nos tocaba, pudimos ver a un navajo bailando con música desde unos altavoces (otra vez la modernidad casando con la tradición):
Nos tocó de guía una india joven que nos indicó como colocarnos en las camionetas. En verano se va en ellas muy fresquito pero en invierno o con lluvia no sé si será tan agradable. Y hay que agarrarse pues los parques navajos el asfaltado brilla por su ausencia y es más, los baches te hacen saltar del asiento más de una vez, pues aprietan el acelerador que da gusto. Según nos contó posteriormente la guía la lluvia del día anterior había provocado la suspensión de todas las excursiones vespertinas y el agua había alcanzado más de un metro dentro del desfiladero que es este cañón. Las camionetas aprovechaban el camino ya marcado dentro del barrizal que todavía quedaba como puede verse también en el video.
En fin que después de todo habíamos tenido suerte de poder hacer esta excursión. Pero en cuanto si a esta hora el sol era mejor o peor no lo podemos afirmar pues estaba nublado y los supuestos haces de luz que hacen tan especial este cañón nos lo pudimos observar a simple vista y fue más tarde al ver las fotos cuando nos quedamos con la boca abierta.


También hay que decir, como han advertido muchos Viajeros, que esta visita es siempre multitudinaria, al menos en verano. Y el estrecho cañón parece la calle Preciados de Madrid en Navidades. Y los navajos dicen que la duración de la excursión es de hora y media y eso es lo que dura, con los trayectos de ida y vuelta incluidos. Por tanto, pese a su belleza, es imposible abandonarse a la meditación.

Tras volver al mismo lugar donde habíamos empezado la excursión, tomamos el coche y nos dirigimos, ahora sí, al Horseshoe Bend. Lo que por la mañana fue un corte de tráfico por las obras ahora era un desvío por las mismas, así que tuvimos que buscar un camino alternativo que no estaba señalizado por ninguna parte pero siguiendo a otros coches desviados como nosotros llegamos a nuestro destino.
No era muy adecuada la hora para darse la caminata ¿Pero podíamos ya elegir? Así que iniciamos el “paseo” bajo un sol de justicia, pues para nuestra “suerte” había abierto el día.
Pero bien valió la pena pues asomarse al abismo sin protección ninguna es un espectáculo auténticamente único.


Así lo pensaron también los localizadores de la película tantas veces mencionada ya, de “El Planeta de los Simios” que ubicaron aquí (con un montaje) la conversación entre el simio Cornelius y el coronel Taylor, cuando aquel le ayuda a escapar.
Tras esta visita tomamos la carretera hasta la Trading Post de Cameron, donde compramos unos sándwiches, ya elaborados, para comer y dejar los que podríamos preparar con lo que llevábamos para la cena en el Gran Cañón.
No hicimos mucha parada, sino que proseguimos para dirigirnos a la entrada este del Gran Cañon por la ruta que llaman Desert View Drive. Por esta entrada la primera parada que se suele hacer es la llamada Desert View Tower, donde se encuentra distintos servicios como store, gasolinera y la propia torre desde donde se divisa por primera vez el Gran Cañón. Y desde aquí pueden visitarse distintos miradores hasta la zona principal del parque. Como la primera visión del Gran Cañón dicen que es única yo no quería parar sino hasta que llegáramos al corazón del parque pero me convencieron de lo contrario y paramos en el Navajo Point, uno de los miradores desde el cual se puede ver el río Colarado, autor de este portento.
Como era de esperar el espectáculo fue de no creérselo: no exageraban, estábamos ante una de las maravillas de la naturaleza.

Dentro del Parque, en la South Rim hay numerosos sitios para pernoctar, de diferentes precios y comodidad, desde cabañas a suites. Si uno quiere utilizarlos se recomienda reservarlos con hasta un año de anticipación. La empresa que los explota se llama Xanterra.
El Yavapai Lodge, donde nosotros nos quedamos, lo explota Grand Canyon, desde el año 2014, justo después de nosotros reservarlo.
Fuera del Parque la ciudad de Tusayan, por la entrada sur, tiene también hoteles.
El Yavapai no es de los más céntricos pero tiene la ventaja que tiene servicios como un store y un restaurante. Se compone de dos alas de habitaciones-cabaña la este y la oeste, en la primera, las habitaciones tienen aire acondicionado y en la otra solo ventiladores de techo. Cada habitación tiene su parking en la puerta. No incluye desayuno. A nosotros nos costó la habitación cuádruple 170,78 $ (con tax). Había que pagar la primera noche en la reserva, aunque retornable.
Así que fuimos a registrarnos y después a descargar los coches, nos preparamos unos sándwiches y nos fuimos hasta el Village, con nuestro coche. En este mapa puede verse la distribución del parque:

Nos costó buscar aparcamiento. Y luego tomamos la línea roja de buses (ya hablaré de esto en el relato del día de mañana) hasta donde pensábamos ver la puesta de sol que se producía a las 7:30 (Por cierto para saber las horas locales de salida y puesta de sol en los distintos parques esta página web te las suministra en un almanaque del mes que se prefiera
).Según la mayoría de expertos el mejor sitio para ello es el Hopi Point. Y allí cenamos y vimos la puesta de sol, que no fue todo lo vistosa que todos los que allí nos concentrábamos esperábamos pues un celaje de nubes justo en el horizonte difuminaba de tal manera la luz que hacía de visillo del Gran Cañón. Sólo sería la primera ocasión que este lugar se nos mostraría difícil de fotografiarlo en su exacta magnitud. Fue justo al contrario que en el Antelope Canyon, la foto no pudo hacer justicia a lo que la vista si pudo.
