Ruta del día según Google Maps: 292 km. Mapa:

No obstante lo dicho, se puede hacer todo con el coche particular salvo, en verano, la zona de la Línea Roja, y llegar al Yaki Point, de la Línea Naranja.
En este otro mapa pueden verse en inglés las distintas Rutas de buses y horarios.
Resumiendo, se puede decir que los buses circulan desde las 4:30 de la madrugada hasta una hora después de la puesta de sol. Con diferente frecuencia según la hora. Es decir para todos los gustos.
La hora de la salida del sol era a las 5:40. Así que nuestro plan consistía en tomar el coche a las 4:30 hasta el Parking del Centro de Visitantes y allí tomar la Línea Naranja hasta el Yaki Point (super recomendable según la mayoría para la salida del sol). Luego volver, visitar el Mather Point (está justo al Centro de Visitantes) al hotel, desayunar, recoger y salir, visitando la Desert View Tower, hasta el Monument Valley donde teníamos concertado la excursión de puesta de sol con una agencia de indios navajos.
Así fue, madrugón y llegada al Centro de Visitantes donde no se veía ni torta hasta el intercambiador de buses Azul-Naranja. Pudimos encontrar asiento pero no eramos los únicos madrugadores. Llegamos al Yaki Point sobre las 5 y a esperar amanecer. Aquí llegó la segunda decepción que nos dió el Gran Cañón pues estaba nublado y todos los que allí estabamos nos quedamos con las ganas.


Menos mal que al regresar y acercarnos al Mather Point pudimos tener alguna compensación.

Ya cargando el coche notamos las primeras gotas y luego cuando hicimos el check-out, en el ordenador del lobby del hotel, el único sitio donde había internet, vimos que venían lluvías, así que decidimos partir.
Paramos en el camino, en el Moran Point y vimos desde allí como se acercaban las tormentas ¡Y se veían los rayos!
No recordaba yo haber visto nunca tormentas matutinas.


En ese momento no llovía pero el día seguía un tanto ventoso y desapacible. Y seguimos hacia el Monument Valley. Cuando llegamos, sobre las tres y media (hora local, con cambio de hora), hicimos la cola, bastante larga, para pagar la entrada al Parque, que también pertenece a la Navajo Nation y que cuesta 20$ por vehículo (no vale la tarjeta anual). En ese momento hacía sol, parecía que habíamos dejado las tormentas detrás.
Entramos en el Hotel The View, inaugurado en el 2008, cuya joven propietaria se llama Armanda Ortega (¿No suena a alguien conocido?

Los llamados "The Mittens". Archiconocidos por ser protagonistas de tantas películas del oeste, especialmente las dirigidas por John Ford. El poder disfrutar de esta vista sentado en tu habitación creo que es un lujo y se paga, naturalmente. Así la habitación cuadruple, sin desayuno, costó 276,89 $ (inc. tax). Aunque según donde esté situada la habitación puede costar algo más o menos.
Tras este impacto. Recordamos que a las 16:45 habíamos quedado en el lobby con nuestro guía navajo, para hacer la excursión llamada "Sunset Tour", con la agencia Monument Valley Safari, por 80$ por cabeza.
A pesar que la visita se puede hacer por cuenta propia. Preferimos hacerla asi por varios factores: el primero que el estado del camino puede dejarte sin coche (más si ha llovido), puedes acceder a zonas que de otra manera no te dejan y tercera que si vas pendiente del volante no podría, al menos yo, disfrutar de la visita. Cuando llegó Bobbie, nuestro guía nos dijo que se avecinaba tormenta
Enseguida pudimos notar lo irregular del camino y que el cielo iba oscurenciendose paulitanimanete. Cuando llegamos al legendario Mirador de John Ford, el cielo no presagiaba nada bueno y las gotas empezaron a caer.

Cuando nos cruzamos con alguna excursión que ya volvía dijeron que había zonas por donde era mejor no pasar, pero nuestro guía pareció no inmutarse y nos fue describiendo por donde ibamos pasando hasta llegar a una vivienda típica de los navajos, que se recibe el nombre de "hogan",

allí una vieja india hacía que tejía pues sin luz electrica y la oscuridad reinante allí no se veía un c....
También vendía artesanía de collares y similares, muy bonitos por cierto. En medio del techo hay un agujero por donde salía la chimenea de una estufa, en ese momento no funcionaba y lo que entraba por allí era la lluvía. Luego visitamos el llamado Big Hogan, que es una roca enorme que recuerda precisamente a la vivienda que visitamos. Por su agujero enorme, que también tenía, caía una cascada de agua. Como por todos todos lados.



Luego seguimos hasta otro lugar que llaman el "Ear of the wind", un agujero enorme en una roca que recuerda una oreja

Nosotros nos mojabamos en los trayectos desde el jeep hasta la zona a visitar, que por suerte tenían forma cóncava, y nos aislaba bastante de la lluvía. Pero en camino vimos una camioneta como la que habíamos desechado nosotros llena de viajeros empapandose hasta los huesos pese a sus chubasqueros.
La lluvía parecía que estaba siendo más de lo normal pues nuestro guía también hacía fotos para el recuerdo y los caminos iban haciendose cada vez más difíciles. Así vimos una camioneta atascada en el barro. Nosotros felizmente, con nuestro guía tranquilo y constestando nuestras preguntas sobre él y su pueblo llegabamos al hotel después de tres horas de excursión. En principio pensabamos cenar en el restaurante del hotel que ofrece platos de cocina local. Pero tras el remojón se nos apetecía tomarnos algo caliente en la habitación y cenar de lo que teníamos. Y así hicimos.
Así pues este fue el temporal del título de mi "película" que mencioné al principio de este diario.
Pienso que poca gente puede contar haber visto de esta manera Monument Valley.
Así pues, dos lugares "estrella" del viaje habían sido esquivos a mostrarse en todo su esplendor o estoy equivocado, y fue lo contrario, mostraron lo que son: la naturaleza en estado puro. No importa, es tanta su belleza que su brillo prevalece por encima de los agentes metereológicos.