NGORONGORO
Vamos hacia un parque situado en el cráter de un volcán, tiene 20 km de diámetro y 600 m de profundidad, y un nombre de pelicula de Tarzan, el Ngorongoro.
En nuestras horas de coche con el guía, Nayra de forma muy amable realiza una encuesta al guia, para saber como se vive en el pais, como es aquí la vida, como es el sistema educativo, cuanto ganas de sueldo, renta per cápita etc.. y todos nos animamos a meter baza en el interrogatorio.
El cinturón en el coche era un artículo de lujo pero lo buscabas desesperadamente en cuanto veías la velocidad a la que iban y la poca atención que dedicaban a la carretera. Mientras charlaban por el móvil o miraban el whatsap volvías a buscar el cinturón y acababas haciendo un apaño con el de tu pantalón y lo atabas donde podías. No exagero cuando os cuento que, hablando por el móvil, cogiendo el volante con una única mano, le preguntabas algo y se giraba .Sí, ¡miraba hacia atrás para contestar!
La niebla cubre parte del paisaje, y el clima se vuelve más frio en esta zona, tiene como un microclima propio.
Como es un cráter, diríamos que que los animales están concentrados en la zona y no pueden escapar.
Es precioso y tiene un gran lago con hipopótamos. Y hasta conseguimos ver rinocerontes negros a lo lejos, el teleobjetivo aquí hizo su función.
Y que maravilloso paisaje los flamencos al atardecer...
La subida para salir del parque es espectacular y para el hotel El Rhino, es muy acogedor y tiene animales alrededor, así como unas estufas de carbón en la habitación, porque hace frío.
Mi marido decide lavar los calcetines y ponerlos a secar en la estufa.... Suerte que no tardamos mucho en volver porque a punto estuvo de producir un incendio, ya que los calcetines se quemaron. Pero eso no le importó, y al día siguiente se los puso, los forró de papel y ya. Aquí está la prueba..
Otro nuevo día y dejamos el Ngorongoro, normalmente Íbamos cambiando de asiento para variar, hoy me toca a mi delante, nos espera un rato de coche y me pongo el cinturón de seguridad. El conductor iba demasiado de prisa y derrapa y veo como en cámara lenta como nos salimos del camino y como si fuera una montaña rusa veo venir el vuelco.... Pues el coche vuelca, y nosotras quedamos colgadas como si de astronautas en ingravidez se tratara, y ellos detrás aplastados por las neveras de picnic.
El guía sale por la ventana y nos ayuda a ir saliendo a todos del coche, por suerte no nos hemos hecho nada , pero el susto nos ha dejado mudos. Avisamos por teléfono a nuestros amigos que vuelven para ayudarnos.
Y en pocos momentos empieza la solidaridad africana, otros coches van parando y entre guías y turistas consiguen remolcar el coche y con la fuerza de todos los brazos darle la vuelta, David como buen español da las instrucciones a los que trabajan, jaja...
Se han roto el retrovisor y algunos hierros pero el jeep arranca y no hay más remedio que calmarse y continuar el viaje, eso si pido al conductor que se acabó el correr.