Cuando ha salido el sol yo estaba ya con los ojos como platos. Con la primeras luces han comenzado a aparecer una especie de moscardones que iban buscando la piel para morder. Cuando me he fijado que me estaban picando he mirado a Ewang y a Kokong y estaban los dos tapados hasta la cara, estos ya sabían de que iban los moscardones y se envuelven en un pañuelo típico indonesio que se llama "sarong". Al poco se han despertado los dos diciendo "fucking kakumur" mientras los mataban con los dedos. Kakumur, así es como le llaman a los moscardones. Muerden a través de la tela si no es muy gruesa, realmente son tábanos.
Mientras desayuno el guía ha visto movimiento en los árboles, me ha dicho de acompañarle y nos hemos encontrado con un orangután macho, como una persona de grande. Al principio no lo veía porque con el ruido se queda quieto. Buscando finalmente lo veo enganchado en una rama mirándonos fijamente. Se quedaba quieto mirándome y se cambiaba de árbol, así 10 minutos. Cuando no llegaba a un árbol se balanceaba de forma exagerada hasta que enganchaba el siguiente con el pie o con la mano. Así da gusto comenzar el día.

Antes de comenzar la ruta me he acercado al riachuelo para coger agua, el riachuelo este da un poco de mal rollo porque, aunque lleva corriente, baja poca agua. Aún así mientras sea transparente con la pastilla para potabilizar no debe haber ningún problema. La ruta de hoy ha sido corta, el guía me ha dicho si quería andar o ir poco a poco como ayer, le he dicho que "plan, plan kawan" y así ha sido.
Hemos bajado hasta el río prácticamente campo a través, con lo resbaladizo de todo me he pegado dos culazos buenos. Tienes que ir prácticamente enganchándote de liana en liana, con la sorpresa que a veces en vez de liana o árbol es una especie de palmito, que se llama rotan, y que pincha tela.

La zona del río al menos era genial, he aprovechado para pegarme un buen baño y, ya que estaba, lavar la ropa que olía a mono. El sitio era idílico, dos cascadas que bajaban con fuerza y un montón de pozas. Aún con lo bonito del lugar, como nada es idílico en la selva, al salir del agua y estar un rato secándome han ido aparecido abejas, atraídas supongo que por la ropa mojada. Yo veía a Ewang y Kokong tan tranquilos así que no me he preocupado, pero al ponerme la camiseta las abejas se han mosqueado y me he llevado un picotazo en la barriga y otro en la mano. El guía se reía y decía que a él le habían picado ya tres. Pues nada, tampoco me ha hecho mucha reacción y, tras quitarme los dos aguijones, con After bite se me ha calmado la quemazón.
La ruta hasta el campamento seguía por una cuesta del estilo de la bajada anterior, de liana en liana. Después llaneaba por un área preciosa llena de lianas con árboles inmensos con troncos y raíces inabarcables, muchas veces necesitando de las manos para pasar de raíz en raíz. La vegetación es tal que en ningún momento llega el sol y prácticamente no se ve el cielo. La zona estaba llena de saltamontes de colores e insectos palo, que son difíciles de fotografiar porque en nada echan a volar.

A las dos hemos llegado al campamento, solo hemos andado 3 kilómetros, pero entre el baño y las fotos han sido más de 5 horas. Comiendo se escuchaba un orangután que, según el guía, era un macho y tenía que ser grande ya que el sonido que hacen los machos grandes es diferente del resto, es más un "hu hu hu" muy grave mientras que resto hacen un sonido parecido al de lanzar besos al aire. Después de comer me ha dicho de ir a buscarlo. Tras una hora andando en cinco minutos se ha puesto a tronar y ha caído la del pulpo. Nos hemos refugiado en el hueco de un árbol inmenso pero aún así nos hemos mojado enteros, como si me hubiera metido al agua.
Viendo que el orangután hacía rato que no se oía y que íbamos calados hemos vuelto para el campamento. En el tramo en que me he quitado los calcetines antisanguijuelas y he tendido la ropa se me ha enganchado un sanguijuela al pie. Como había leído en internet, le he echado unas gotas de afterbite y se ha desprendido sola. La verdad que la jungla es muy espectacular pero esto no está hecho para el ser humano.

Después de leer un rato, hemos cenado. La comida siempre es la misma: tortilla con plátano para desayunar, fideos con vegetales para comer y arroz con vegetales para cenar. Al hacerse de noche hemos estado hablando y me han comentado cosas del estilo de vida indonesio, me han enseñado un baile típico que se llama "Saman" que consiste en un ritmo con las manos y la cabeza sincronizado con un grupo y que hacen campeonatos de eso y Kokong está en el grupo de Ketambe. Me han dicho que la que ellos hablan es un dialecto que se llama "gallo" y que en esa zona de Sumatra hay muchos dialectos que muchos no se parecen entre sí.
Al hacerse de noche, alrededor del campamento, Kokong había colocado velas para tener luz, pues mientras hablábamos ha aparecido corriendo un gorrino de la nada, ha enganchado la vela encendida y se ha ido. Se ve que les gusta las velas. Es curioso porque al lado de la vela estaba un cuenco con arroz y vegetales y ni lo ha tocado ha ido a por la vela.
Siguiéndo con la charleta, me dicen que cuando se casan se tienen que hacer la casa o irse de alquiler, un alquiler dice que les cuesta 2 millones de rupias al año, son 135 euros! Cuando les he dicho que yo al mes pagaba 350 euros se partían de risa. Mientras hablábamos se acercaban a la vela mantis religiosas y saltamontes hojas, uno espectacular de grande. Como no son venenosos se dejan tocar casi sin asustarse.
Antes de dormir se han puesto a echar sal alrededor del campamento, dicen que para la serpientes, que los otros días no hacía falta pero que en la zona de hoy sí que son más frecuentes porque "deep jungle kawan". Pues nada... Lo ojos como platos. Mañana hemos dicho de empezar pronto a andar porque hay una avioneta a las 15:30 de Kutacane a Medan y si me diera tiempo a llegar sería genial porque me ahorraría las 8 horas de carretera por la noche.