Viernes 24 de Junio
A pesar de que hoy es nuestro último día en USA (no es cierto del todo, porque a la vuelta de polinesia haremos de nuevo escala en LAX), lo vamos a exprimir hasta la hora de ir al aeropuerto.
Terminamos las últimas provisiones del wallmart para desayunar y nos despedimos de la nevera que se queda en la habitación. Bajamos las maletas al coche y hacemos el check-out. 103 $, que si pagas en metálico son 100 $.
Preguntamos si podemos dejar el coche unas horas todavía aparcado allí mismo, y nos dicen que sin problemas, como si queremos dejarlo todo el día.
El día ha amanecido nublado y de vez en cuando chispea un poco. No pasa nada, al mal tiempo buena cara.
Nos damos un paseo por la playa y vamos de nuevo hasta el muelle.
Así de gris estaba el día.



Seguimos paseando hasta 3rd Promenade Street y estamos un rato de tienda en tienda.

Volvemos tranquilamente a por el coche y nos vamos hasta los canales de Venice. Aparcamos allí mismo justo en una calle cercana.
Por la mañana, hablando con el vigilante de la playa, le preguntaba por el sol de California, y me dijo que en 2/3 horas levantaba el día y tendríamos sol. Pues bien, no se equivocaba, el cielo ya estaba de un radiante azul.



No sabemos si mover el coche o no, pero finalmente decidimos que si, y nos vamos hasta el muelle de Venice, donde hay un parking tarifa plana, 10 $ (creo) para todo el día, así luego a la tarde no tenemos que volvernos locos para ir a por el coche antes del aeropuerto.
Justo al lado está The Venice Whaler, donde entramos a por un par de cervezas fresquitas. Pensando que nos iban a pegar una buena clavada, fue el sitio más barato de todo el viaje, 6 $ por dos cañas.
El resto de la mañana lo pasamos paseando por Venice, la verdad que nos encantó el sitio, la gente, el ambiente…







Volvemos sobre nuestros pasos y entramos a comer donde nos hemos tomado las cañas esta mañana, son las 15:30 y todavía hay tiempo, hasta las 19:00 no hay que devolver el coche.
Una coca colca, una de patatas fritas y 2 hamburguesas, 37 $ más propina. Estaban ricas las hamburguesas.

Después de reposar la comida un rato en la playa, decidimos que nuestro periplo por la costa oeste llega a su fin, ponemos en el gps la dirección de avis en el aeropuerto y dejamos atrás 13 días increíbles, aunque una sonrisilla esboza en nuestras caras porque nos esperan 6 días en la polinesia francesa.
Al devolver el coche, el cuenta-kilómetros marca 2047,8 millas (o lo que es lo mismo 3295 km)

Como habíamos pagado por el depósito lleno-vacio, te recogen las llaves allí mismo en el parking, te dan el recibo de que todo ok y listo, ni siquiera es necesario entrar a la oficina, y justo enfrente está ya esperando un bus que te traslada hasta las terminales.