Desayunamos en el hotel y paseamos por la idílica orilla del lago, con un tiempo primaveral, por un sendero alfombrado de hierba verde entre bosques frondosos. Es zona de senderismo y de rutas en bici, el terreno es plano, puedes hacer decenas de kilómetros sin pisar asfalto.


Cogemos coche y seguimos por la preciosa carretera 155. Pensamos comer por algún sitio en ruta, pero pasan kilómetros y kilómetros y sólo hay bosques y lagos, y más bosques y más lagos… así durante unas dos horas, sin apenas rastro de civilización aparte de zonas dedicadas a la caza y pesca. La zona es pues ideal para acampar por ahí en plena naturaleza, pero nosotros no llevamos ese plan y seguimos hasta la población de La Tuque, donde hacemos un alto para comer, son pasadas las dos de la tarde pero asombrosamente encontramos un restaurante abierto y nos atienden amablemente, siempre con ese extraño acento quebequés con el que hablan francés, pronunciando las vocales exageradamente abiertas.
Seguimos ruta porque la intención es llegar al parque nacional de La Maurice y hacer allí alguna excursión facilita, no tenemos más tiempo. Llegamos por fin hacia las 16h. El parque tiene una única carretera de acceso que lo atraviesa a lo largo de unos 60 km. Se puede entrar por el extremo norte (Saint-Jean des- Piles) o por el extremo sur (Saint-Mathieu) via Shawinigan.
www.pc.gc.ca/ ...erale.aspx
Nosotros entramos por esta última, y en pocos kilómetros llegamos al aparcamiento del Chemin de St. François junto al lago Wapizagonke. Desde ahí hay varias excursiones de poco más de una hora, bordeando varios lagos y en concreto la de Les Cascades que es una cascada que discurre sobre rocas planas ideal para darse un baño.

El sitio es precioso aunque suele estar bastante concurrido. Como llegamos por la tarde ya queda poca gente y podemos disfrutamos plenamente del entorno natural.


Si deseáis un poco más de aventura podéis hacer la excursión de la cascada Waber
www.pc.gc.ca/ ...d=Waber%20
que consiste en unas dos horas de canoa remontando el lago más una hora de sendero hasta la cascada, y regreso. Me habría encantado hacerla pero no tuvimos tiempo… otra vez será.
Nosotros nos contentamos a hacer el recorrido circular alrededor de Les Cascades, y cual no sería nuestra sorpresa (y cabreo) al encontrarnos el sendero cerrado “porque se había detectado la presencia de osos en la zona”.

Hombre, vamos a ver, si uno va a un parque natural de Canadá pues va a ser precisamente para ver osos… y allá cada cual. Vamos no creo yo que “cierren” las montañas Rocosas porque hay osos… En fin, que hoy en día las instituciones tratan al ciudadano como si fuera menor de edad, no vaya a ser que a algún funcionario alguien le pueda echar en cara que no veló con suficiente empeño por la seguridad de sus administrados. Y luego resulta que cuando se estrella un tren de alta velocidad nadie tiene la culpa de nada, excepto el maquinista claro, que gana mucho y trabaja poco.
Bueno en fin, que en todas partes cuecen habas. Nosotros hicimos caso omiso del cartelito, y al más puro estilo español nos saltamos la barrera e hicimos la excursión tal como habíamos planeado, que para eso habíamos volado 6000 km, para ver osos. Como era de esperar, dada la cantidad de gente que pululaba por las cascadas y alrededores, los osos debían haberse marchado a primera hora de la mañana a zonas más tranquilas, y lo único que vimos fue este peligroso ejemplar:

Seguidamente nos dimos el baño de rigor en las cascadas y emprendimos el regreso hasta el coche. Salimos del parque, paramos a cenar en Shawinigan, cenamos aceptablemente bien y volvimos por la misma carretera hasta nuestro motel junto al río Mattawin, en el extremo norte del parque pero al otro lado del río, ya que a la mañana siguiente haríamos rafting por el río.