Buenos días Negombo!! Nos despertamos con el reloj biológico trastocado, no sabemos ni qué hora es, mi teléfono de repente muestra la hora mexicana
Hago tiempo organizando equipajes, mirando el movil y dándome una ducha medio a oscuras...Cuando me doy cuenta son las 7 y pico, hora prudente para ir despertando a David y e ir pensando en desayunar...
Salimos al comedor y pedimos que nos traigan el desayuno...Ahhh ayer nos olvidamos de comentarles por la noche que queríamos el Srilankés -lleno de todolo inimaginable- entonces hoy sólo tienen el europeo; todo esto ocurre porque las compras se hacen en función de la demanda y como no solicitamos nada no tenían los ingredientes, así que nos conformamos con tostadas, café con leche y un delicioso zumo de piña natural, sin duda una de las cosas que más disfruto viajando por estos países cálidos es la calidad de la fruta y sus propiedades ya que tengo un estómago sensible y muchas de las frutas que aquí se cultivan tienen propiedades curativas, siempre regreso nueva, así que hoy comenzaba mi cura gástrica.
Tras el desayuno hicimos la maleta y hablamos un ratito con el personal del hotel, les encanta saberlo TODO: de dónde somos, por qué hemos venido a Sri Lanka, qué vamos a visitar, si estamos casados o no

Les pedimos que nos llamasen a un taxi ya que nos teníamos que ir a Colombo a coger el tren dirección Anuradhapura y por un precio que ya no recuerdo pero que era bastante razonable e incluía los peajes de su nueva y flamante autopista, contactaron a su primo
que si no era taxista, pues se lo hacía - ahh la figura del primo srilankés
Total que allá nos fuimos, el coche era viejo pero cómodo y el conductor, como no, un charlatán...Nos contó donde vivían todos y cada uno de los miembros de su familia más próxima y nos comentó al pasar por delante de un taller de coches, que ese negocio era de su primo y nos preguntó si queríamos pasar a verlo
La autopista es una auténtica pasada, el contraste con el resto de carreteras del país viejas y sin mantenimiento alguno, es bestial.
Cruzar Colombo nos llevó un poco más de tiempo pero por fin llegamos sanos y salvos.
Al llegar a la estación el móvil detecta una wifi abierta pero parece ser que es gratis sólo para los locales, los extranjeros tenemos que comprar un voucher o algo así...
Comprar los billetes y encontrar el tren fue de lo más sencillo, y yo en mi afán por no quedarme sin sitio fui la primera en acceder al vagón de 2 clase y coger el mejor de los sitios
Teníamos unas 7 horas de viaje por delante...el vagón parado y a la sombra era una auténtica sauna, y la situación no mejoró mucho más cuando se puso en marcha: va tan sumamente despacio que apenas se disfruta la brisa al pasar, nunca pasé tanto calor en mi vida en un tren como ese día, para colmo los asientos son de plástico imitación cuero, ya os podéis imaginar el gustirrilín...
No me pareció prudente sacar la cámara en la Fort Railway así que he tomado una foto libre de derechos que he encontrado en internet para ilustrar un poco lo que es aquello: imagináoslo así, pero con unas 200 personas a mayores

El tren se llenó hasta los topes y comenzaron a entrar los vendedores de comida y olía todo tan bien como pinta tenía de picar hasta que te sangran las entrañas.
Con el calor apenas llegaba el hambre, nos pasamos el viaje bebiendo agua y comiendo fruta que habíamos comprado en la estación para que tampoco nos fuese q a dar un bajón...
Por fin subió en una de las paradas un vendedor de palomitas...y como apenas valía nada, porque allí casi todo vale nada, cogimos tres bolsitas; el hombre no tenía cambio y le dijimos que se quedase con la vuelta, pero en lugar de eso, nos ofreció la tercera bolsita e insistió en regalárnosla; Estas cosas son las que te dejan hecho polvo y vuelves a pensar en que muchas veces los que menos tienen son los que se comportan de una manera más generosa

Pero la auténtica sorpresa estaba por llegar...Eran palomitas de curry!!!!
El aperitivo nos abrió el estómago y dejamos de ofrecer resistencia ante lo desconocido. David se pilló una especie de samosas ,yo sólo con olerlas me estaban dando acidez así que le deje disfrutarlas mientras comentábamos lo original del envoltorio, otrora un documento oficial, hoy servía para envolver el almuerzo.
A poco más de medio camino y en cosa de segundos el sol se fue, el calor infernal se quedó y la lluvia hizo acto de presencia; pero no un poquito, no...Asia style, o sea, torrencialmente
Tenía cierta idea de lo que podía encontrarme allá dentro pero es verdad que la realidad superó mis expectativas. El plan era sencillo, entrar, hacer pipi a la velocidad de la luz y largarse. Y maldita la hora en la que en medio de la operación pulsé un interruptor de la luz al apoyarme, sólo para descubrir que a mis pies había un mar de cucarachas, aquello parecía una escena de Indiana Jones...No sé ni como salí de alli pero lo hice pitando y le di una palmadita de ánimo a la australiana que esperaba ansiosa su turno .
Y el viaje prosiguió entre preciosos y salvajes paisajes tropicales.

Caía la noche en Srilanka y nosotros entrábamos por fin en la estación de Anuradhapura,y para salir de la misma debías entregar de nuevo el billete adquirido al principio del trayecto, sino ahí te quedas
Taxi al Nilketha Villa Eco Hotel y acogedor recibimiento del personal

Nos dieron un zumo de sandía de bienvenida y nos condujeron a la habitación que estaba en efecto muy bien
Bajamos a cenar un pollo con vegetales y noodles delicioso y de ahí a la cama, mañana comenzaba la pateada
( insisto con el aplausom porque tras la experiencia con el ferrocarril, cualquier lugar limpio y ordenado nos parecía un lujo asiático






