Nos hubiéramos quedado mil días en Dynjandi, tan solo para disfrutar de la naturaleza y ese rincón tan sereno y precioso....pero para eso hubiéramos necesitado 1 mes más y no era el caso
Conducir por los fiordos del oeste es sin duda una de las mejores cosas que hemos hecho en este viaje...

Así que sólo paramos en Ísafjördur, la capital de los fiordos del oeste. Es una ciudad preciosa, a los pies del fiordo, y el hecho de que no hubiera ni una sola nube en el cielo aún le daban un brillo más especial. Aquí aprovechamos para cargar agua y gasolina, conectarnos de nuevo con el mundo, enviar unas postales y probar por primera vez el delicioso Skyr (una especie de yogur cremoso que es una delicia y que por cierto creo que venden en muchos supermercados...al menos en Alemania existe en algunos, entre ellos el Lidl).

Los túneles que están construyendo tienen tela...sólo cabe un coche y para los que conducían en sentido contrario había zonas donde apartarse cada tantos metros, toda una obra de ingeniería! jajaja pero aquí tuvimos otro punto a favor para dar la vuelta a la isla en el sentido en el que lo hacíamos

La carretera que enlaza los fiordos del oeste con el norte de la isla ya está mucho mejor acondicionada. Queríamos para en el hot pot de Drangsnes pero aunque nos quedamos con las ganas, preferimos tirar hasta donde pudiéramos pensando en el día siguiente.
Así que nuestra ruta estaba planeada para dormir en Hólmavik pero finalmente paramos en Hvammstangi, cuando ya estábamos hartos de coche. La verdad es que fue todo un acierto...el camping fue de lo mejorcito en todo el viaje, con unas instalaciones muy buenas y hasta con wifi!!!


Este fue un buen día para hacer otra de nuestras barbacoas y descansar del largo día de carretera.
