Lo dicho, tras más de nueve horas de un vuelo cómodo (dentro de lo que cabe) llegamos a la ciudad más grande, que no la capital, de Nueva Zelanda: Auckland. Pasamos los pertinentes controles de aduanas, de bioseguridad (son algo quisquillosos con lo de no introducir en el país ningún tipo de alimento, medicinas, semillas, animales o cualquier cosa bio, pero no fueron molestos en ningún momento. Para nada) y compramos unos billetes de autobús hacia el centro (18 NZD cada uno, unos 12 €), además de cambiar algo de moneda. Error grave, según comentaré más adelante. Nuestra intención era recuperarnos un par de noches del largo viaje, descansar un poco y echarle un vistazo a la única gran ciudad del país, sin muchas pretensiones. Tuvimos la mala suerte de que no nos acompañó para nada el clima pero, aún así, pudimos disfrutar de nuestra estancia aquí.
Nos alojamos en el Waldorf Celestion Apartaments, perfectamente ubicado a 5 minutos de Queen St., Quay St. y la parada de bus de Customs St. en la que para el autobús del aeropuerto. También había un supermercado Countdown de 24 horas muy cerca, que resultó muy útil. 319 €, dos noches, tres personas. Desde allí nos acercamos sin problemas, bajo la lluvia eso sí, a la Sky Tower para ver unas impresionantes panorámicas de la ciudad, y de las islas que la rodean (nos costó 29 NZD, unos 18,50 € a cada uno); a las tiendas de Queen St. y High St y al moderno puerto; nos dimos un garbeo por Victoria Park y el market que está al sur (un tanto desangelado, la verdad) y poco más, pues como ya quedó dicho el cansancio y el inevitable jet lag hicieron mella en los tres. Aún así, nos gustó la visita:









Una vez recuperados (levemente) del cansancio, el sábado día 11 recogimos el coche que previamente habíamos alquilado directamente en EziCars, una compañía local. Debo decir que todo salió muy bien, aunque tenía ciertas reservas (hasta ahora siempre había reservado coche a través de Autoeurope). Nos dieron un Toyota Rav4 amplio, cómodo y casi nuevo que nos vino estupendamente para el largo itinerario que habíamos previsto; y lo bueno, y que en realidad hizo que finalmente reservase con esta compañía es que incluía el ferry Interislander que nos llevaría a la isla sur un par de días más tarde, con lo que el precio final de la reserva nos pareció más que competitivo: 887 €, todo incluído (seguro sólo a terceros, eso sí).
Y una vez subidos al carro, como suele decirse, ¡rumbo al sur!