El sábado día 11 nos pusimos en marcha rumbo hacia el sur con la intención de pasar por Rotorua y llegar a dormir al lago Taupo. Realmente nuestra idea en la isla norte era principalmente habituarnos al horario, en primer lugar (son 12 horas de diferencia con España...) e irnos preparando para descubrir la isla sur, nuestro verdadero objetivo; y aunque el clima nos estaba estropeando un poco este primer contacto con Aotearoa no nos impidió disfrutar del paisaje que íbamos contemplando. Menciono lo del paisaje porque realmente las ciudades y poblaciones de esta isla no son lo mejor de Nueva Zelanda: en general son cuadrículas diseñadas en un plano y con la misma disposición: zona comercial en el centro de esa cuadrícula, una zona adyacente con locales para comer y otros servicios, y la parte residencial en las afueras de cada pueblo. Sigue más o menos el mismo patrón que en Estados Unidos, por compararlo con algo que ya conocíamos. Algunas tienen su encanto, por supuesto, pero lo más interesante es el camino en sí: bordear lagos, montañas, costas... recorrer las interminables tracks, observar la fauna y la flora... ¡y esos espacios vacíos! A veces nos resultaba increíble no encontrar nada, ni a nadie en kilómetros y kilómetros de ruta... Pero ya llegaremos a eso. De momento, llegamos a Rotorua y por allí nos dimos un breve paseo por el borde del lago, repusimos algunas fuerzas y llenamos el coche de gasolina por primera vez (73,30 NZD, 49,30 € pagados con tarjeta). Es muy fácil repostar por aquí, por cierto: aparcas al lado del surtidor, casi siempre te sirves tú mismo (en un par de gasolineras BP había un operario que lo hacía) y pagas en caja. Si encima tienes una tarjeta contactless no tardas ni 10 segundos. Todo muy fácil. Eso sí, sobre todo en la isla sur hay que ir con algo de ojo: hay zonas en las que las estaciones de servicio están cada 150 kilómetros o así. Nosotros vimos algunas señales que lo indicaban ('WARNING: next station: 150 km'), pero por si acaso la precaución dice que hay que ir con el depósito lleno siempre que se pueda.

Aquí van algunas fotos de Rotorua, e incluyo unas simpáticas de nuestra parada en Matamata, que es la antesala de Hobbiton (aunque no nos acercamos hasta allí):




Lo propio hubiera sido, ya que estábamos allí, parar en Te Puia o en Wai-O-Tapu para observar las piscinas termales y las áreas volcánicas que hacen famosa a esta zona; pero no lo teníamos previsto así que continuamos camino hacia el Lago Taupo. Hoy me arrepiento un poco, pero... no podíamos visitarlo todo. Camino de Taupo paramos en la Huka Falls para disparar la cámara unas cuantas veces (un pelín decepcionantes, si soy sincero) y, ya anocheciendo, llegamos a nuestro destino, el Lakeland Resort Taupo. Buen motel, incluye desayuno: está al borde del lago (sin vistas), y nos costó 219 NZD - 144 € más o menos:




Como el mal tiempo continuaba nos retiramos pronto a descansar. Al día siguiente tocaba ponerse rumbo a la capital: Wellington. Nos esperaban 358 kilómetros y 4 horas y media de viaje.