2do. Dia. Los perros me tienen manía.
En este viaje hemos notado que realmente estamos en la estacion de la inundacion, mirar esta imagen, es seguro que este es el aspecto que en la antiguedad deberia de tener el Nilo a la altura de Luxor.

La “van” nos lleva al otro lado de la ribera del rio, atravesamos el puente, no sin antes transcurrir por entre la interminable obra que habría de hacer más fácil el acceso a Luxor, al mencionado puente y a la carretera interior.
Adentrándonos en la zona periférica del núcleo central y turístico de la orilla occidental, esta zona se encuentra entre Ad Dabiyyah y Al Aqaltah y es un ejemplo total del Egipto rural, comercial, atareado, multicolor, muy vivo, muy vigoroso. El Egipto que nos gusta, donde estamos cómodos, donde todo es sincero.



Nos dirigimos al embarcadero de lo que será nuestra casa durante los próximos 5 días, la dahabiyya Hadeel, la llamada: Arrullo de Paloma.





Entre palmeras, algún platanero, asnos, perros y niños la divisamos, es una embarcación de ensueño, una dahabiya, que quiere decir: la dorada, una nao impulsada por dos velas latinas de gran envergadura de trapo, fueron utilizadas hace casi dos siglos por los aventureros o viajeros para remontar el Nilo hacia el alto Egipto.


La nuestra, y puedo decirlo sin vergüenza o falsa molestia que es la mejor de todo el Nilo.
La que ha de ser nuestro hogar durante estos días, dispone de todas las comodidades que necesita el viajero hoy, cómodos camarotes, mullidos colchones, aseo, ducha, agua corriente, mosquiteras, TV, teléfono, caja fuerte. En sus 35 metros de eslora, un comedor de estilo colonial, un salón de lectura y TV, tres cubiertas con toldos para el Sol, con cómodas hamacas, mullidos sofás y agradables lugares para almorzar, fumar shisha o tomar el té. Y también tiene un a priori banal jacuzzi, que a lo largo del viaje se nos antojo imprescindible.
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Pues sí, allí asomaba, allí estaba, después de haber recorrido esa barriada del extrarradio de Luxor, en un ambiente totalmente agrícola (ambiente que no nos abandonara en todo el viaje) llegamos al “puerto”, una sencilla y útil pasarela nos une a nuestra bella embarcación.

Un vasito de karkade y unas toallitas heladas, facilitan el primer contacto con la tripulación, nos asignan nuestro camarote, en el que encontramos ya nuestros equipajes.


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Aqui esta misma noche a las 2 de la mañana vimos la película Muerte en el Nilo de Agatha Christie, ideal
Un montón de fotografías nos permite ir conociendo las diferentes dependencias de la nave, un frugal almuerzo, un té y una buena siesta, nos permite acercarnos a las primeras horas de la tarde en que nos desplazaremos hasta Karnak, donde haremos una visita al complejo templario, centrándonos en la sala hipóstila, el jardín botánico de Thutmosis III, el templo de Jonsu (aquí me ladran los perros que allí descansan, y los hemos de alejar con amagos de pedradas) y la puerta de Ptolomeo III Evergetes.




Después de pasearnos la avenida de las esfinges, la van nos retorna a “casa”.
¿Dormir? ¿Quién puede?
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PD Lo del título es porque, aunque el Islam diga que los perros de color negro son una representación del demonio, a mi me ladran, los negros, los blancos y hasta los colorados. Sera que de pequeño les tiraba piedras ?.
