Llegaba el día de ir a Venecia
Nos levantamos prontito para bajar a desayunar y coger un tren a primera hora.
Compramos los billetes en las máquinas expendedoras de trenitalia porque en las ventanillas había una cola... Por cierto, aunque supongo que ya lo sabéis, se puede escoger el idioma español en las máquinas y pagar con tarjeta.
Ya teníamos los billetes de ida y de vuelta, 8,85€ por cada billete en tren regional.
Llegando a la ciudad ya se ve la cantidad de agua que la rodea.
Alrededor de una hora y media de viaje y ya habíamos llegado a la esperada Venecia!!!
Sinceramente no habíamos preparado ninguna ruta, lo único que teníamos claro era que entraríamos en la Basílica y disfrutar paseando de la ciudad. Así que íbamos un poco a la aventura.
Con los pies frente al canal me dispongo a hacer mi primera foto del viaje con la réflex
Sorpresa!!! Había dejado la batería en la maleta.
Comenzaba la operación "busquéda de una tienda de fotos en Venecia"
No pasaba nada. Teníamos los móviles.
Nos decidimos empezar nuestra visita cruzando el puente Degli Scalzi, situado frente a la estación de trenes. Nos apetecía pasear y preferimos dejar el vaporetto para la vuelta.
No llevábamos dos minutos allí y ya nos dimos cuenta de la magia que desprendía la ciudad. Vaya edificios, vaya canal, sus estrechas callejuelas,... TODO!!!!
Comenzamos a callejear sin rumbo fijo por sitios que nos llamaran la atención. Al poco tiempo indicaciones hacia el puente Rialto empezaron a aparecer en las esquinas y decidimos seguirlas pasando por lugares realmente magníficos.
Cada calle tenía un encanto diferente.
A todo esto, yo estaba con el ojo puesto por si encontraba una tienda donde pudiera conseguir la batería
Llegamos al puente y estaba lleno de gente
No lo había comentado, pero era un día súúúúúúper caluroso y estábamos muertos de sed, así que nos compramos un par de cervezas en un kiosco que había en Rua dei Oresi, la calle que da directa al puente Rialto desde el mercado. Nos la tomamos echando un vistazo a los puestos que había y cuando la terminamos cruzamos el puente, no sin antes hacernos las típicas fotos de rigor
Desde allí comenzamos a seguir las indicaciones hacia la Piazza San Marcos.
Antes de dirigirnos a la plaza pasamos por el puente de los suspiros, que por cierto, estaba petado de gente
Nos dirigimos ya hacía la plaza pasando frente al Palazzo Ducale. Es un edificio precioso, al igual que la Biblioteca Marciana situada enfrente.
Las vistas hacía San Giorgio Maggiore también son admirables.
Vimos que había una cola descomunal para subir al campanille, así que lo descartamos. Además mi marido tenía una rodilla un poco tocada y no quería forzar, que todavía estábamos empezando nuestras vacaciones
Después de quedarnos con la boca abierta durante un rato al ver el frontal de la basílica, fichamos dónde estaba la entrada para los que tenían el ticket de haber dejado la mochila
Y allá que nos fuimos al callejón donde están las consignas gratuitas para dejar nuestras mochilas
Nos fuimos para la basílica de nuevo y presentamos nuestro papelito al chico que estaba en la puerta y muy amablemente nos invitó a pasar. Yo no me acordé de llevar un pareo y tuve que comprar una capita de esas que te venden allí por 1€ creo.
El interior es espectacular. Tienen un recorrido preparado para no caminar desperdigado por ahí y no se pueden hacer fotos. Yo no me resistí e hice una
No visitamos ni el tesoro, ni la pala de oro (porque había un montón de grupos), ni finalmente el museo. Éste último porque había que subir escaleras y con la tendinitis de la rodilla de mi marido pues finalmente lo descartamos. A mi me dio mucha pena, pero seguro que tendré otra oportunidad de volver.
Sin el peso de la mochila, estuvimos haciendo unas fotos por la plaza y enviando vídeos a la familia y esas cosas. Buscando una sombra en los soportales de repente vi una tienda de fotos y allá que me fui. Pero al igual que en otro par de ellas que me había encontrado a lo largo de la mañana... Nada!!!
Teníamos un calor monumental así que decidimos ir a por nuestras mochilas y buscar un sitio donde poder tomar algo tranquilamente cerca de donde queríamos comernos nuestro primer plato de pasta del viaje.
Volvimos sobre nuestros pasos y la intención era comer en un sitio que había visto mi marido en tripadvisor, pero estaba cerrado, así que seguimos callejeando hasta que yo encontré por fin una tienda donde hacerme con mi batería!!!!! Creo que sólo me faltó hacerle reverencias al señor.
De allí nos alejamos un poco de la multitud y fuimos a parar a una pequeña terraza frente a la iglesia de Santa María Formosa donde había un grupo irlandés tocando música.
Nos tomamos unas cañitas mientras descansábamos y nos refrescábamos, porque de verdad que el calor era horrible.
Después de un rato volvimos por la misma calle hasta un lugar donde vendían raciones de pasta. Creo que se llamaba pasta&pasta.
Raciones correctas a un precio normal. Estaba rico.
Teníamos intención de ir a Santa María della Salute al otro lado del canal, así que decidimos volver a pasar por la piazza San Marcos para ver si conseguíamos hacer alguna foto con la réflex y a ser posible con menos gente puesto que era la hora de comer. Pero no, no había manera, así que ya nos decidimos por ir en busca de la parada del traghetto en el que cruzaríamos el canal.
Iglesia Santa María della Sallute
Llegamos a la parada, Santa María de Giglio, que está a pocos metros de la iglesia con el mismo nombre. No accedimos a su interior, pero su fachada es espectacular!!
Nos montamos en el traghetto (2€ cada uno) y esperamos un par de minutos por si venía alguien más, pero no. Estábamos los dos solos, así que fue lo más parecido a montar en góngola jejej.
Cuando llegamos al otro lado decidimos explorar un poco la zona antes de ir a la iglesia.
Disfrutamos un montón porque era como estar en otra ciudad, apenas había turistas y casi no se oía un ruido. Las calles también tienen mucho encanto y los canales también.
Después de un paseo nos fuimos hacia la iglesia y accedimos a su interior. La fachada es muy bonita, pero a mi el interior me decepcionó un poco. No sé, después de ver la basílica a lo mejor tenía el listón muy alto. Eso si, considero que la visita merece la pena.
Estuvimos descansando un tiempo en las escaleras viendo como pasaban las embarcaciones por el canal y desde ahí nos acercamos a la “punta” que está frente a San Giorgo Maggiore.
Allí nos encontramos con el “radar del canal”.
De aquí nos dirigimos hacía el puente della academia para volver a cruzar a la otra zona. Por el camino nos encontramos con alguna cosa llamativa
A estas alturas ya estábamos muertos de calor, pero aún así nos resistimos a coger el vaporetto y preferimos seguir callejeando sin rumbo fijo. Cuando nos dimos cuenta estábamos frente a la iglesia de San Salvador, por lo tanto cerca del puente de Rialto también. En una esquina se puede encontrar esta rara figura.
Subimos de nuevo al puente, pero esta vez por el lado de la sombra jejeje, y desde allí vimos unas terrazas en las que se tenía que estar... y para allí que nos fuimos.
Nos colocamos en una, Naranzaria, y nos pedimos unos campari, como el resto de los locales que estaban sentados allí. Menudas vistas del canal!
Estuvimos sentados un buen rato observando las góndolas que iban y venían, ya que había una parada delante. Y aquí llega el momento de comentaros lo que vimos sobre el negocio de las góndolas. En los carteles la tarifa que pone son 80€ por 30 minutos durante el día y 100 o 120, no lo recuerdo, por la noche. Bueno, pues los 30 minutos se convertían en 20, o al menos eso fue lo que observamos en la hora que estuvimos en la terraza. Sin opción a regateo, por supuesto.
Personalmente a mi me parece bastante caro, pero bueno.
Y aquí va un consejo jejeje, cuando veáis que pasa una embarcación tipo ambulancia, bomberos, policía,... en los segundos posteriores o incluso un minutillo después, separaos de la orilla del canal!!!! No os pase como a una mujer que vimos nosotros que terminó calada. El agua empieza a coger inercia y golpea con fuerza en las orillas, así que ya sabéis!
Cuando terminamos nuestras consumiciones decidimos que era suficiente para nuestra visita a Venecia y nos dispusimos a regresar a la estación.
Por cierto, a pocos pasos de la estación se encuentra el puente de la Constitución que diseñó Calatrava y que luego tuvieron que reacondicionar porque era una pista de patinaje. Por si os apetece acercaros hasta allí.
Cogimos el tren de vuelta a Verona y nos tomamos un par de sándwiches para cenar al llegar a Verona.
De allí nos fuimos al hotel porque realmente estábamos cansadísimos, más por el calor, que por otra cosa.
Como habéis podido comprobar no visitamos prácticamente ningún sitio, pero disfrutamos muchísimo recorriendo la ciudad a pie, sin prisas ni horarios. Realmente fantástica la experiencia explorando cualquier callejuela o canal.
Y al final, duchita y a la cama, que al día siguiente nos íbamos a Mantua.








































