Después de un desayuno preparado con la fruta que compramos en el mercado de Udaipur; piña, sandía, plátano, naranja y zumo de manzana, recogemos y nos despedimos de Selim que ha sido la persona más amable, hospitalaria y cordial que hemos visto en toda la india junto con un señor que conocimos después en Rishikesh.
Crónicas de Willy:
“Se divisa imponente ocupa una montaña en kilómetros y kilómetros.
Vemos un camión que transporta pollos y Shasí dice que es una ambulancia para pollos que cuando lleguen al hospital los curarán, haciendo el gesto de trocear con las manos (a reír todos que aquí el humor hace falta).
Shasí va a toda velocidad por una autopista de cuatro carriles en la que de vez en cuando nos cruzamos motos en sentido contrario al nuestro que van por el arcén, aquí las salidas o cambios de sentido no son muy habituales, ahora se ven kilómetros y kilómetros de canteras de piedra grandes trozos salpica el paisaje, Shasí nos advierte que el siguiente tramo de 60 km es bastante abrupto y empezamos a comprobarlo, cruzamos una pequeña localidad y esto es más bien un camino de piedras y tierra, más cantera y canteras de piedras, pasamos por un lago inmenso que esta semiseco y un poblado en el que me fijo en dos niñas de apenas años cada una con una botella de agua de a litro sujetándolo con sus dos frágiles manos mientras el peso cae sobre sus cabezas, es una zona rural y la recogida de agua para las viviendas desde los pozos recae en las mujeres como tantos trabajos, pero verlas tan pequeñas te mata, de repente se divisa una zona más verde con un lago, a Rober le recuerda al Serengueti.
Otro poblado y esta vez hay un grupo de niños bañándose en un pequeño remanso de agua mientras tres muchachos parece que pescan extendiendo una Red en el agua que más bien es verde.
Hablamos de las religiones de la India y tienen cinco religiones Hindú, budista, musulmán, católica y Bahai, mientras oímos música krisna, la cual me agrada más que la india.
Vemos extensiones de tierra de cultivo, salpicado por pajares para el ganado.
Llegamos a Bundi se entremezcla en el centro de la ciudad un caos de motos, gente y animales, pero en esta además hay muchos camiones, pasamos por un templo Sij, es de color blanco, con cúpulas, tiene dos almenaras en lo que parece la entrada, recuerda más bien a una mezquita, siguiendo el camino divisamos la fortaleza Taragarh de Bundi, como encastrada en la montaña, por donde escalan sus secciones hacia lo alto de la misma.
Crónicas de Willy:
“Se divisa imponente ocupa una montaña en kilómetros y kilómetros.
Vemos un camión que transporta pollos y Shasí dice que es una ambulancia para pollos que cuando lleguen al hospital los curarán, haciendo el gesto de trocear con las manos (a reír todos que aquí el humor hace falta).
Shasí va a toda velocidad por una autopista de cuatro carriles en la que de vez en cuando nos cruzamos motos en sentido contrario al nuestro que van por el arcén, aquí las salidas o cambios de sentido no son muy habituales, ahora se ven kilómetros y kilómetros de canteras de piedra grandes trozos salpica el paisaje, Shasí nos advierte que el siguiente tramo de 60 km es bastante abrupto y empezamos a comprobarlo, cruzamos una pequeña localidad y esto es más bien un camino de piedras y tierra, más cantera y canteras de piedras, pasamos por un lago inmenso que esta semiseco y un poblado en el que me fijo en dos niñas de apenas años cada una con una botella de agua de a litro sujetándolo con sus dos frágiles manos mientras el peso cae sobre sus cabezas, es una zona rural y la recogida de agua para las viviendas desde los pozos recae en las mujeres como tantos trabajos, pero verlas tan pequeñas te mata, de repente se divisa una zona más verde con un lago, a Rober le recuerda al Serengueti.
Otro poblado y esta vez hay un grupo de niños bañándose en un pequeño remanso de agua mientras tres muchachos parece que pescan extendiendo una Red en el agua que más bien es verde.
Hablamos de las religiones de la India y tienen cinco religiones Hindú, budista, musulmán, católica y Bahai, mientras oímos música krisna, la cual me agrada más que la india.
Vemos extensiones de tierra de cultivo, salpicado por pajares para el ganado.
Llegamos a Bundi se entremezcla en el centro de la ciudad un caos de motos, gente y animales, pero en esta además hay muchos camiones, pasamos por un templo Sij, es de color blanco, con cúpulas, tiene dos almenaras en lo que parece la entrada, recuerda más bien a una mezquita, siguiendo el camino divisamos la fortaleza Taragarh de Bundi, como encastrada en la montaña, por donde escalan sus secciones hacia lo alto de la misma.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Fuerte Taragarh
Debajo de la fortaleza, la ciudad vieja se extiende al lado de un lago.
Llegados al hotel hoy nos toca una habitación de cinco tiene aire pero es autorregulable y no sabemos cómo irá en la noche, hay dos camas grandes, como para seis personas, yo prefiero dormir en el suelo así que esta noche dormiré con el saco de dormir.
Hay cortes de luz en Bundi también y la temperatura es de 45 grados.
Hablamos con el que parece el dueño ( que esta todo ciclado y parece el Vin Diésel hindú) y le comentamos la situación, nos pasa a una habitación más pequeña pero por lo menos el aire funciona en condiciones por lo que nos adaptamos y con dos colchones dormimos Rober y yo en el suelo.
Comemos en un restaurante cercano casi todos los sitios se encuentran en las azoteas, tipo chill-out hecho en caña. Hay que subir cuatro plantas, nos cruzamos en el ascenso con una mujer que está separando lo que parece cilantro por el olor.
En este restaurante sirven “lassi de marihuana”, no sé qué restricciones habrá con la droga en este país pero me parece que no muchas.
Cambiamos a dieta europea algo de pasta para coger fuerzas y un farfale que tiene muy buena pinta y un poco de relajación oyendo mantras.
Terminamos y seguimos hacia el mercado.
Son sobre las 19:00 de la tarde y es hora punta, es cuando la gente está en la calle y el trasiego de motos, gente y animales es constante.
Me he tomado un polo de hielo que sabe a gloria.
Llegados al hotel hoy nos toca una habitación de cinco tiene aire pero es autorregulable y no sabemos cómo irá en la noche, hay dos camas grandes, como para seis personas, yo prefiero dormir en el suelo así que esta noche dormiré con el saco de dormir.
Hay cortes de luz en Bundi también y la temperatura es de 45 grados.
Hablamos con el que parece el dueño ( que esta todo ciclado y parece el Vin Diésel hindú) y le comentamos la situación, nos pasa a una habitación más pequeña pero por lo menos el aire funciona en condiciones por lo que nos adaptamos y con dos colchones dormimos Rober y yo en el suelo.
Comemos en un restaurante cercano casi todos los sitios se encuentran en las azoteas, tipo chill-out hecho en caña. Hay que subir cuatro plantas, nos cruzamos en el ascenso con una mujer que está separando lo que parece cilantro por el olor.
En este restaurante sirven “lassi de marihuana”, no sé qué restricciones habrá con la droga en este país pero me parece que no muchas.
Cambiamos a dieta europea algo de pasta para coger fuerzas y un farfale que tiene muy buena pinta y un poco de relajación oyendo mantras.
Terminamos y seguimos hacia el mercado.
Son sobre las 19:00 de la tarde y es hora punta, es cuando la gente está en la calle y el trasiego de motos, gente y animales es constante.
Me he tomado un polo de hielo que sabe a gloria.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Mercado
Mercado
Se suceden tiendas de todo tipo, pasando por un templo hinduista en el que rezan mientras tocan campanas, el templo es peculiar porque está pintado de muchos colores, puestos de frutas, verduras y comida.
Voy a hablar de los olores porque el otro día Patty me preguntó por esto, cuando uno ve imágenes de los mercados de la India piensa que debe de haber una multitud de olores a especias, fruta y verdura, que le llevan al éxtasis olfativo. Lo cierto es que muy raramente vas a percibir algo así, el tráfico intenso, el hecho de que prácticamente no hay sistema de alcantarillado y que todo va al suelo, hace que los olores que percibas no sean precisamente agradables, son por describirlos toscos y rudos, por eso no hablé antes de esto demasiado.
Después de dar la vuelta al mercado y comprar algo de fruta, regresamos hacia el hotel, pero antes vamos a una de las entradas de la ciudad, donde está el lago Nawar Sagar, que por supuesto es verde y debe de estar contaminado.
Voy a hablar de los olores porque el otro día Patty me preguntó por esto, cuando uno ve imágenes de los mercados de la India piensa que debe de haber una multitud de olores a especias, fruta y verdura, que le llevan al éxtasis olfativo. Lo cierto es que muy raramente vas a percibir algo así, el tráfico intenso, el hecho de que prácticamente no hay sistema de alcantarillado y que todo va al suelo, hace que los olores que percibas no sean precisamente agradables, son por describirlos toscos y rudos, por eso no hablé antes de esto demasiado.
Después de dar la vuelta al mercado y comprar algo de fruta, regresamos hacia el hotel, pero antes vamos a una de las entradas de la ciudad, donde está el lago Nawar Sagar, que por supuesto es verde y debe de estar contaminado.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
lago Nawar Sagar
lago Nawar Sagar
Nos relajamos sentados en un banco techado que recuerdan a las paradas de autobús, junto al lago.
Mientras estoy sacando alguna foto se acerca una familia, un hombre, dos mujeres y una adolescente.
Las mujeres vistiendo el Sari (por lo que deben ser tradicionales), son muy curiosos y enseguida una de las mujeres pregunta de dónde somos, mientras la chica se sienta a mi lado y señala a la cámara “picture”.
¿Cómo? ¿Qué quiere ver las fotos?
Me pregunta por mi nombre y de donde soy en inglés. Me parece algo bastante extraordinario porque, que se te acerque una mujer y quiera entablar una conversación no es normal, parece que quiere seguir preguntando.
Le pregunto por su nombre mientras sonríe todo ello delante de la familia, Bhrema le entendí mientras se ríe, una de las mujeres se dirigió a mí y me dice que es la madre, en lo que creo que es un gesto de aprobación para hablar conmigo, mientras el padre observa, a lo que dejó de preguntar por si acaso y porque no hay mucho más que decir, mientras deciden irse les digo adiós en inglés y el patriarca que lleva el tercer ojo en su frente y tiene bastante edad, se coloca enfrente y pronuncia tres palabras alzando las manos y brazos en la segunda y bajando las en la tercera, para no ser descortés decido repetir las palabras y gestos, mientras la chica no para de reír y hablar con su madre, una vez lo repito dos veces, el señor da su aprobación de que lo hecho correctamente y mientras esboza una ligera sonrisa.
Se van del lugar, lo que acaba de ocurrir me parece gracioso, debe ser lo más parecido a ligar con una chica aquí o tal vez tan sólo curiosidad de los Indios, pero la verdad que no es nada normal que una mujer se dirija aquí a uno.
Volvemos al hotel y de camino vemos un parque en el que no cabe nadie más, otro signo de que la vida de la ciudad se hace más intensa con la caída del sol.
Llegando a nuestro hotel paramos para comprar agua y nos encontramos con una brasileña y dos argentinos. Nos explican que han estado viajando por Asia los dos chicos y que la chica se les ha unido cuando estaban en la India, que han venido a estudiar yoga y técnicas de relajación, pero que no tienen ni idea cuando regresarán a casa, van con calma. Nos invitan a una clase de Yoga que será al día siguiente en un centro de la ciudad, pero empieza a las cinco de la mañana y es demasiado pronto ya que queremos ver el resto de la ciudad”.
Hoy nos levantamos a las 06:00 porque queremos visitar la fortaleza y el día anterior un empleado del hotel nos dice que abriría a las siete.
Al llegar a la puerta está cerrado abre a las 8, cambiamos los planes y decidimos ir a desayunar a un lugar cercano, es un sitio bastante similar al de ayer.
Cuando terminamos nos dirigirnos a la puerta principal de la fortaleza.
Aquí veréis que los tiempos son relativos para ellos aunque abren a las ocho falta el que abre la puerta y tarda veinte minutos más, nos partimos como hacen las cosas aquí, empezamos el trayecto hacia la fortaleza y el palacio.
Es una pendiente bastante pronunciada durante un kilómetro y medio. El camino es todo en piedra, después de la primera línea de murallas se encuentra el palacio que es precioso por sus puertas custodiadas por dos elefantes que se encuentran enfrentados.
Mientras estoy sacando alguna foto se acerca una familia, un hombre, dos mujeres y una adolescente.
Las mujeres vistiendo el Sari (por lo que deben ser tradicionales), son muy curiosos y enseguida una de las mujeres pregunta de dónde somos, mientras la chica se sienta a mi lado y señala a la cámara “picture”.
¿Cómo? ¿Qué quiere ver las fotos?
Me pregunta por mi nombre y de donde soy en inglés. Me parece algo bastante extraordinario porque, que se te acerque una mujer y quiera entablar una conversación no es normal, parece que quiere seguir preguntando.
Le pregunto por su nombre mientras sonríe todo ello delante de la familia, Bhrema le entendí mientras se ríe, una de las mujeres se dirigió a mí y me dice que es la madre, en lo que creo que es un gesto de aprobación para hablar conmigo, mientras el padre observa, a lo que dejó de preguntar por si acaso y porque no hay mucho más que decir, mientras deciden irse les digo adiós en inglés y el patriarca que lleva el tercer ojo en su frente y tiene bastante edad, se coloca enfrente y pronuncia tres palabras alzando las manos y brazos en la segunda y bajando las en la tercera, para no ser descortés decido repetir las palabras y gestos, mientras la chica no para de reír y hablar con su madre, una vez lo repito dos veces, el señor da su aprobación de que lo hecho correctamente y mientras esboza una ligera sonrisa.
Se van del lugar, lo que acaba de ocurrir me parece gracioso, debe ser lo más parecido a ligar con una chica aquí o tal vez tan sólo curiosidad de los Indios, pero la verdad que no es nada normal que una mujer se dirija aquí a uno.
Volvemos al hotel y de camino vemos un parque en el que no cabe nadie más, otro signo de que la vida de la ciudad se hace más intensa con la caída del sol.
Llegando a nuestro hotel paramos para comprar agua y nos encontramos con una brasileña y dos argentinos. Nos explican que han estado viajando por Asia los dos chicos y que la chica se les ha unido cuando estaban en la India, que han venido a estudiar yoga y técnicas de relajación, pero que no tienen ni idea cuando regresarán a casa, van con calma. Nos invitan a una clase de Yoga que será al día siguiente en un centro de la ciudad, pero empieza a las cinco de la mañana y es demasiado pronto ya que queremos ver el resto de la ciudad”.
Hoy nos levantamos a las 06:00 porque queremos visitar la fortaleza y el día anterior un empleado del hotel nos dice que abriría a las siete.
Al llegar a la puerta está cerrado abre a las 8, cambiamos los planes y decidimos ir a desayunar a un lugar cercano, es un sitio bastante similar al de ayer.
Cuando terminamos nos dirigirnos a la puerta principal de la fortaleza.
Aquí veréis que los tiempos son relativos para ellos aunque abren a las ocho falta el que abre la puerta y tarda veinte minutos más, nos partimos como hacen las cosas aquí, empezamos el trayecto hacia la fortaleza y el palacio.
Es una pendiente bastante pronunciada durante un kilómetro y medio. El camino es todo en piedra, después de la primera línea de murallas se encuentra el palacio que es precioso por sus puertas custodiadas por dos elefantes que se encuentran enfrentados.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Fuerte Taragarh
Fuerte Taragarh
En su interior un gran patio desde donde se dividen las estancias a varios lados.
Crónicas de Willy:
“Dependencias con frescos en las paredes que en su día lucirán el esplendor de la realeza, para dar paso a la sala del rey, presidida por un trono en mármol desde donde el Majara despacharía los asuntos de su corte.
Más estancias en las que residirían la familia real y otro patio en el que en la zona central hay una especie de piscina pequeña que serviría de refrescante alivio en la calurosa Bundi.
Dos salones franquean este patio y en uno de ellos, con columnas que finalizan en figuras de elefantes oscuros, el camino sigue ascendente hasta la cima de la montaña una vez salimos del palacio, la verdad es que no está bien conservado pero tiene un encanto especial.
Crónicas de Willy:
“Dependencias con frescos en las paredes que en su día lucirán el esplendor de la realeza, para dar paso a la sala del rey, presidida por un trono en mármol desde donde el Majara despacharía los asuntos de su corte.
Más estancias en las que residirían la familia real y otro patio en el que en la zona central hay una especie de piscina pequeña que serviría de refrescante alivio en la calurosa Bundi.
Dos salones franquean este patio y en uno de ellos, con columnas que finalizan en figuras de elefantes oscuros, el camino sigue ascendente hasta la cima de la montaña una vez salimos del palacio, la verdad es que no está bien conservado pero tiene un encanto especial.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Fuerte Taragarh
Fuerte Taragarh
Entre la vegetación macacos observan nuestro ascenso hasta llegar a la siguiente línea muralla que preside otra puerta, una vez traspasa se encuentran lo que serían los barracones, caballerizas y cocinas de las milicias.
Desde la muralla se divisa toda la ciudad, el palacio y el lago que está en la entrada.
Sigue el camino y hay como última defensa un fortín con un patio central y de igual división que el palacio en forma cuadrada, pero diseñado de forma más práctica para la defensa.
Dos inmensos aljibes nutren tanto al fortín como al palacio, todo es bastante épico.
De vuelta al hotel, avisamos a Shasi para empezar el camino hasta Pushkar, reponiendo la nevera de fruta en el mercado que visitamos el día anterior.
Por el camino cruzamos un puente largo que atraviesa un río, se nota el verdor en ambas orillas y árboles, parece la imagen de un río africano, le pregunto a Shasi si sería posible bañarse en ese río y dice que no, que hay cocodrilos y serpientes de agua, me convertiría en un canapé para el almuerzo, otro río con otro puente pero este está seco, el horizonte se torna oscura pensamos que va a llover”.
Desde la muralla se divisa toda la ciudad, el palacio y el lago que está en la entrada.
Sigue el camino y hay como última defensa un fortín con un patio central y de igual división que el palacio en forma cuadrada, pero diseñado de forma más práctica para la defensa.
Dos inmensos aljibes nutren tanto al fortín como al palacio, todo es bastante épico.
De vuelta al hotel, avisamos a Shasi para empezar el camino hasta Pushkar, reponiendo la nevera de fruta en el mercado que visitamos el día anterior.
Por el camino cruzamos un puente largo que atraviesa un río, se nota el verdor en ambas orillas y árboles, parece la imagen de un río africano, le pregunto a Shasi si sería posible bañarse en ese río y dice que no, que hay cocodrilos y serpientes de agua, me convertiría en un canapé para el almuerzo, otro río con otro puente pero este está seco, el horizonte se torna oscura pensamos que va a llover”.