Hoy nos vamos de excursión por las islas más cercanas a Venecia. Para llegar a Murano, se puede hacer con una excursión organizada, pero nosotros preferimos mezclarnos con la gente, así que cogemos el Vaporetto de la línea 3, que sale junto a la estación de ferrocarril y nos dirigimos a nuestro primer destino.
Murano es la isla más grande de la Laguna Veneciana por detrás de Venecia y es mundialmente conocida por su cristal. Pero no es sólo la isla del vidrio, sino que allí también se encuentra una de las iglesias más antiguas de la laguna: la Basílica de Santa María y San Donato, con una fuente espectacular de vidrio, como no, ante ella. La Basílica es bonita, la fuente es impresionante, pero el conjunto no me acaba…




Y en una familia en la que hay artesanos del vidrio, ¿qué se puede hacer? Pues visitar una fábrica de vidrio y ver una demostración, recorrer escaparates disfrutando de lo que hay y, sobretodo, acordarnos de nuestra prima, artesana, a la que seguro que vamos a dar mucha envidia cuando le enviemos las fotos.


Y después nos vamos a Burano, situada a una media hora en vaporetto con la Línea 12, que sale desde Murano Faro. Esta isla es conocida por la producción de encaje de hilo.
Pero lo que realmente hace bonita a esta isla son sus casitas de colores. Los vecinos están obligados a pintar sus fachadas cada poco tiempo. Existe la leyenda de que las casas son de colores porque los marineros las pintaban así para poder llegar hasta ellas los días de niebla.


Tras un pequeño descanso, llega la hora de comer. Lo que tiene los lugares turísticos es que en tu recorrido, todos los restaurantes te hacen la mejor de las propagandas. Nosotros nos decantamos por el Ristorante Al Vecchio Pipa y la verdad es que la elección no estuvo nada mal.



Cabe la posibilidad de hacer una tercera visita, a la isla de Torcello, pero parece que es la que tiene menos encanto, aunque tiene una iglesia que luego nos hemos arrepentido de no visitar.
Nos decantamos por regresar a Venecia y seguir visitando la ciudad. Y nos dirigimos a la plaza donde está la Basílica di San Giovanni e Paolo, más conocida como San Zanipolo (para qué complicarte la vida si puedes hacer una contracción). Aquí descansan los restos de 25 dux de Venecia. Al lado está la Scuola Grande di San Marco, sede de una de las grandes cofradías de la ciudad. El interior es impresionante, aunque por desgracia no se permiten hacer fotos. El exterior está decorado con pilastras corintias y bajorelieves que representan escenas de la vida San Marco.

En la plaza se encuentra una de las más bellas estatuas ecuestres del mundo: la del condottiere Bartolomeo Colleoni, obra del escultor Andrea del Verrochio y del que ya conocimos sus andanzas en Bérgamo, el de los “cuyoni”.

Y por hoy es suficiente, que mañana hay que madrugar.