*Retomo este diario después de unos meses sin publicar nada. Perdonad!!*
Al día siguiente, nos levantamos temprano para hacer la ruta del Preikestolen. Para ser sincera, tenía miedo de que fuese parecida a la del Kjerag y además tenía los tobillos bastante doloridos. Pero por suerte, la ruta del Preikestolen fue muchísimo más sencilla y además hizo buen tiempo todo el día.
La ruta está muy señalizada y simplemente hay que seguir un camino de piedras. En general, es sencilla. Solo hay una subida un poco más larga pero, si habéis hecho el Kjerag antes, os parecerá una tontería. De hecho, yo alucinaba de ver a la gente quejándose por "la dificultad" de la ruta. Ya me hubiese gustado verlos a todos subiendo el Kjerag

Cuando llegamos a lo alto del Preikestolen ¡fue una sensación única! Contemplar el fiordo Lyse desde lo alto, los cruceros que parecían enanos desde esa altura... Fue algo mágico. Disfrutamos mucho del rato que estuvimos arriba, de hecho, decidimos comer al lado del acantilado disfrutando de las vistas y el sol. Respecto a esto, si os animáis a tomaros un tentempié en la cima (o durante el trayecto), por favor sed LIMPIOS y RESPONSABLES. Aunque por suerte es un país que está muy bien cuidado, sí es cierto que en esta ruta nos encontramos con algunos envases tirados

No recuerdo muy bien cuánto tardamos en hacer la ruta, pero sé que estuvimos dentro de la media que se estipula por Internet (no como en el Kjerag, que nos excedimos 2h). Después de regresar al coche, encontrándonos con un montón de excursiones organizadas de turistas que subían mientras nosotros bajábamos, nos pusimos rumbo a nuestro siguiente camping, situado en el mismo Valle de las Cataratas, muy próximo a Odda.

Llegando al camping, paramos en las cataratas Latefoss. Son una pasada y no te las esperas hasta que te las encuentras de pronto en la misma carretera. Hay un pequeño parking gratuito para parar a verlas y una tienda de souvenirs, junto con el cartel que te anuncia que estás entrando en la comunidad de Odda.
Decidimos no detenernos en exceso a ver las cataratas, ya que al día siguiente tendríamos más tiempo para verlas, y continuar hacia el camping. El camping se llamaba Hildal Camping y estaba a unos cinco o diez minutos de las cataratas. La localización del camping es estupenda, en pleno valle y con unas vistas preciosas.

Respecto a sus comodidades, tenían duchas de cabina y un baño grande para chicas y otro para chicos. Para la ducha había que pagar. Nosotros ese día no usamos la ducha, así que no os podemos decir si estaban limpias o no. El resto del baño estaba bastante bien. El camping también contaba con una pequeña zona para fregar los platos.
Sobre el coste no os puedo decir, porque perdí mi hoja con los precios
Esa noche dormimos genial, disfrutando plenamente del sonido de todas las cascadas que caían desde las montañas.