Nos despedimos de los desayunos del hotel que, sin ser nada del otro mundo, nos habitan gustado bastante. Dejamos las maletas en recepción y nos fuimos caminando a ver los puntos turísticos que nos quedaban pendientes, habiendo descartado previamente Le Jardin Secret por comparativa de precio y oferta, y los Jardines Majorelle por lejanía.
La primera parada fue la Medersa Ben Youssef (20/ pax) que nos gustó muchísimo por su historia y arquitectura.

Justo al lado, está la Quobba Almorávide, que está en rehabilitación pero pudimos ver ligeramente desde fuera. Continuamos perdiéndonos por todos los zocos sin rumbo fijo, pasando por el de las pieles, las especias, el de los hojalateros, los tintoreros… Eso es vivir Marrakech.


Cuando desembocamos en la plaza, no pude por menos que parar en el puesto de los batidos y comprarme otro de aguacate y dátil por 10D. Continuamos hacia el sur y visitamos el exterior de la que para mí es la mezquita más bonita de la ciudad, la mezquita Moulay El Yaziz y tuvimos la suerte de que justamente empezó a sonar la llamada a la oración.

Justo al lado, están las tumbas saadíes, que fueron nuestra siguiente visita. La entrada cuesta 10D y, como no podía ser de otra manera, es un lugar bastante tranquilo, silencioso y rodeado de naranjos. El mausoleo principal es bellísimo.

A la salida, pasamos por la puerta de Bab Agranou y bordeamos la muralla hasta llegar a los aledaños de la mezquita Kutubia. Muy cerca andando, está el hotel La Mamounia, el más lujoso de la ciudad sin duda. Como no íbamos a visitar ni el jardín secreto ni el Majorelle, la alternativa gratuita eran los jardines de este hotel, un remanso de paz en el que solamente te apetecía sentarte a leer mientras disfrutabas del sol, la agradable temperatura y un batido de aguacate y dátiles.

El personal del hotel es amabilísimo y están acostumbrados a los “mirones” que no nos alojamos allí. Uno de ellos incluso me vio mirando un patio interior con piscinas y se ofreció abrirlo para que lo fotografiara sin problema, pero le dije que no era necesario. Por curiosidad, a la vuelta miré cuanto valía una noche allí: 440€ la más barata.
Ya casi era la hora de la comida, así que regresamos a la plaza Jmaa El Fna y nos decidimos por la terraza de Les Prémices. La comida estaba bien y el servicio fue lento, pero la elegimos por las buenas vistas de la plaza…. La mayoría de la gente pedía un té y echaba ahí la mañana, pero nosotros compartimos un cuscús y una pastela de pollo y almendra, algo muy curioso por el contraste de sabores dulce-salado. Con las bebidas, pagamos 85D.


Después de comer, curioseamos por los puestos de la plaza y los zocos y compramos los souvenirs de rigor antes de terminar la tarde en la azotea llamada Terrace des Espices que no nos gustó nada. A ver, estuvimos cómodos, pero la decoración era un postureo excesivo y nada en consonancia con el resto de la ciudad, además las vistas no eran nada del otro mundo. El Atay café está a años luz. Pedimos una tónica y un té de menta (35D) y reposamos un poco antes de regresar al hotel a recoger nuestras cosas.
Justo al lado, negociamos con un taxista para que nos llevara al aeropuerto por 70D y compramos dos pizzas para llevar por 30D ¡las dos! Como íbamos a llegar tarde a Madrid, haríamos merienda-cena antes del vuelo.
A la vuelta, convenía ir con tiempo porque a pesar de que viajábamos con equipaje de mano, no estaba disponible el check-in online y teníamos que pasar todos por el mostrador. En la espera, nos encontramos con el futbolista marroquí del Getafe Fayçal Fajr, que pasó desapercibido para todos los extranjeros menos para mi novio. El chico fue muy amable con todo el mundo la verdad.
Con este último encuentro, pasamos el control sin incidencias, nos comimos nuestras pizzas y nos elevamos sobre Marrakech a la hora prevista con la idea de volver muy muy pronto a seguir recorriendo más de este fascinante país tan cercano y distinto a la vez. Había superado todas nuestras expectativas y supuso el soplo de aire fresco que necesitábamos a esas alturas del año, aunque en unos días volvíamos a volar de nuevo.
Desde aquí, animo a todo aquel que tenga un presupuesto ajustado y unos días de vacaciones a valorar Marruecos como destino. Es un acierto total. Económico, seguro, interesante y diferente.
GASTOS DEL DÍA PARA 2 PERSONAS
Madersa Ben Youssef: 40D
Batido: 10D
Tumbas Saadíes: 20D
Comida: 85D
Taxi al aeropuerto: 70D
Pizzas para llevar: 30D
Total: 255 (25,5€)
Y aquí acaba un viaje genial que nos abrió la puerta otros futuros en este país que nos dejó con tan buen sabor de boca y con ganas de seguir descubiriéndolo mucho más a fondo. Esperamos no tardar en volver y que a la próxima no se nos resista el desierto de Merzouga.
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