Vamos a comenzar oficialmente nuestras visitas a Roma. Primero explicar que nosotros no sacamos la Roma Pass porque al ser los dos docentes y dos niños nos sale más a cuenta acogernos a las reducciones de precio de algunos de los monumentos. Y sobre la tarjeta de transporte vimos que para los escasos viajes que íbamos a hacer mejor ir comprando billetes sencillos que cuestan poco más de un euro y nos valen para 100 minutos (en ocasiones nos valían para ida y vuelta) que comprar tarjetas personales de uno o dos días (la diferencia era de 40 euros la tarjeta a 11 euros que nos salió dos días de autobús). Eso sí, hay que comprar los billetes previamente en estancos o quioscos de prensa porque el conductor no los vende.
Comenzamos el día pasando por San Pedro el domingo de ramos. Para acceder en esta ocasión es necesario pasar por un control policial pues el oficio religioso ya ha comenzado y está el Papa Francisco, al que logramos ver a través de las pantallas gigantes.


Continuamos como ayer pasando por el Castel Sant'Angelo, esta vez de día, y la Piazza Navona y su representativa fuente de los Cuatro Ríos, barroco de Bernini.



Nuestra primera parada es en San Ivo alla Sapienza, obra barroca de Borromini de planta centralizada en la que lo curioso es su portada en forma cóncava y sobre todo la linterna que cubre su cúpula que tiene una forma helicoidal.

A continuación al final de la calle llegamos a la Piazza di Andrea della Valle donde visitamos la iglesia del mismo nombre que con una portada diseño de Carlos Maderno tiene planta de cruz latina y una enorme cúpula de media naranja en el crucero.

Cuando caminando hacia la derecha llegamos a la Piazza della Rotonda donde se ubica el Panteón romano, debemos esperar unos minutos fuera porque están aún en la celebración, y es que actualmente es una iglesia, Santa María ad Martyres. El original Panteón de Agripa se quemó y fue totalmente reconstruido en época de Adriano; conjuga el templo clásico con una portada octástila corintia y una célula circular donde había esculturas de todas las divinidades romanas. Está cubierta con casetones para lograr disminuir su peso y un óculo en el centro de 9 metros de diámetro que ilumina toda la estancia. Actualmente dentro están las tumbas de los reyes de Italia y otros personajes históricos como el pintor Rafael. En el centro de la plaza tenemos otro obelisco egipcio.




La siguiente parada es en la Piazza de Santa María Sopra Minerva y su iglesia gótica, con la fachada totalmente cubierta por lonas y el interior con andamios, pero aún así podemos admirar en el interior el Cristo Redentor de Miguel Ángel, obra del Renacimiento,

y en la plaza otro de los obeliscos egipcios y el famoso Elefantino de Bernini que lo soporta.

A continuación entramos en la Chiesa del Gesù, iglesia madre de los jesuitas, que será ejemplo para la construcción de las siguientes iglesias de la compañía de Jesús.

Y así, después de hacerla de rogar y tras muchos “¿mamá, cuando vamos a ver la Fontana di Trevi?”, llegamos. La primera vez que accedes es una mezcla de decepción y admiración. Decepción porque la expectación por verla es tal que imaginas una ubicación mayor que la merezca, y es que en realidad no se encuentra en una plaza sino en un cruce de calles y la fuente es la trasera de un palacio construida al final de un acueducto. Pero quizá eso produzca en un segundo momento la admiración sin distracciones de este monumento del barroco imagen de Roma.
Como siempre está hasta la bandera de gente se hace difícil encontrar la toma fotográfica sin la presencia de la vecindad. Pero aun así nos hicimos las muchas combinaciones de fotos y tiramos la moneda a sus aguas (sí, volví a tirarla ¿cómo no lo voy a hacer? ¡es Roma!).

La fuente cuenta con grandes esculturas, la del centro es Neptuno rey del mar, y a los lados dos tritones sobre caballitos de mar, uno inquieto y otro tranquilo simbolizando las dos caras de los mares.

Tras esta emoción decidimos digerirla despacito y paramos ya para comer en una calle aledaña en “Albrecht”, donde nos comimos nuestra primera pizza, una cuattro fromage con ensalada caprese.
Tras la comida llegamos a la Piazza Barberini llamada así por su Palacio de época barroca, iniciado por Borromini y terminado por Bernini a quien se debe también la Fuente del Tritón en el centro de la misma.

A continuación llegamos al cruce de San Carlino de las 4 fuentes, obra de Borromini dedicada a San Carlos Borromeo. La fachada es una obra maestra del barroco, está dividida en tres calles donde se mezclan las líneas cóncavas con las convexas junto con columnas de orden gigante que realzan la teatralización del estilo barroco provocando distintos claroscuros en la fachada. El interior guarda una planta ovalada cubierta por una cúpula decorada con rosetones irregulares y pintada de blanco. La iglesia formaba parte de un monasterio y está en un cruce de calles de forma que en cada ángulo-esquina hay una fuente: dos representan figuras masculinas que representan a los ríos Tíber y Arno, simbolizando a Roma y Florencia; y las femeninas representan a Diana y Juno, simbolizando a la lealtad y la fortaleza.



Hacía la plaza del Quirinal nos encontramos con la Chiesa Sant´Andrea al Quirinale de Bernini, con escaleras de acceso convexas para invitar al creyente y con planta ovalada.

Ya en la Piazza del Quirinale, muy amplia, debían estar preparando algún acto pues estaban colocando las vallas haciendo pasillo de acceso al Palazzo del Quirinale, sede de la Presidencia de la República italiana. En el centro de la plaza vemos la fontana con un obelisco y las esculturas de Castor y Polux.

Nuestra siguiente parada será para la primera de las cuatro basílicas mayores en las que entraremos en este viaje, Santa María Maggiore, donde pasamos un control de entrada con escáner. Es una de la cuatro basílicas mayores de Roma y la única dedicada a la Virgen. Tiene planta basilical con tres naves, la central más ancha y alta cubierta con casetones dorados. Como nota decir que a la derecha del altar está la tumba de Bernini, muy humilde con una simple placa en un escalón, y antes de entrar a la derecha hay una escultura del rey de la Monarquía Hispánica Felipe IV, reflejo de las relaciones entre España y el Papado y su rivalidad con Francia.

Desde allí nos dirigimos a la iglesia de Santa María della Vittoria, para ver el “Éxtasis de Santa Teresa”.
Justo antes de entrar en Santa María della Vittoria, tenemos la fuente de Moisés, pero como tenemos a un paso poder ver el “Éxtasis de Santa Teresa” de Bernini no nos paramos demasiado.

El Éxtasis de Santa Teresa es una obra de Bernini escultura cumbre del Barroco. Localizada en la Capilla Cornaro describe el momento en el que la santa entra en uno de sus momentos de contacto con Dios, de ahí su cara de placer y la sonrisa del ángel.

Después llegamos a la Piazza di Spagna por la parte de arriba, donde se encuentra Santa María della Trinita dei Monti y otro obelisco, pero la iglesia estaba cerrada. Si antes decía que la Fontana di Trevi estaba hasta la bandera perdonadme, pero es que aún no había visto esto, se hace difícil bajar la escalinata de la ingente cantidad de personas sentadas a lo largo de toda ella. La Piazza recibe el nombre porque aquí se instaló el embajador español ante el Vaticano. En la parte inferior se encuentra la Fuente de la Barcaza de...Bernini, sí, que recuerda a la barca que llego a esa plaza después de una crecida del Tíber.




Recorremos la larga y comercial via del Corso hasta la Piazza del Popolo donde no nos entretenemos y la atravesamos para llegar a Santa María del Popolo ante la Porta del Popolo, no vaya a cerrarnos que en nuestra visita anterior a Roma lo estaba. Dentro podemos ver dos de las obras cumbres de Caravaggio: “La Crucifixión de San Pedro” y “La Conversión de San Pablo”. Las dos son dos claros ejemplos del tenebrismo. También aquí se encuentra la capilla Chigi, obra de Rafael famosa por salir en el libro “Ángeles y Demonios” de Dan Brawn, y en su interior la escultura “Habacuc y el ángel” obra de Bernini.
Ya fuera podemos admirar las dimensiones de la Plaza, inmensa con un obelisco egipcio dedicado a Ramsés II en el centro. Y hacia el final, separadas por la vía del Corso por la que entramos, las llamadas iglesias gemelas: Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto. Sólo entramos en la primera, de planta centralizada cubierta por una esbelta cúpula de media naranja.


Volviendo por la la vía del Corso y tomando un helado de una de las varias heladerías de la calle llegamos al Mausoleo de Augusto que está siendo reformado después de varios siglos de deterioro y abandono, y en sus proximidades visitamos el Ara Pacis de Augusto. Nos hacen entrada familiar que nos sale mejor de precio que los descuentos por docentes e infantil (total, 21 euros). El Ara Pacis Augustae es un altar de sacrificios que mandó edificar el primer Emperador romano Octavio Augusto para dar gracias, ya que tras casi un siglo de guerras civiles por fin había paz en el interior del Imperio Romano. Lo más destacado del monumento son los relieves que tiene en los laterales y que describen la procesión que hubo el día de su inauguración y en que aparecen los retratos de todos los miembros de la familia imperial. Es una imitación del relieve de la Panateneas que había en el Partenón de Atenas.


Desde allí nos dirigimos a la Piazza Colonna donde está situada la columna de Marco Aurelio. Es una columna que copia el diseño de la de Trajano, y en su fuste de forma helicoidal se describen las victorias del Emperador sobre los germanos y los sármatas.
Una vez cansados y dadas por terminadas las visitas por toda esta zona ¿qué podemos hacer? pues nos vamos a la Fontana di Trevi de nuevo y hacemos tiempo para verla anocheciendo con la iluminación nocturna.

