Durante la mañana paseamos por el centro de Kingston y desayunamos en un café muy agradable, Crave Coffee House, buenísimos cinamons rolls. El ambiente es estudiantil, marcado por la Universidad de Queens, una de las más importantes de Canadá. La ciudad tiene un aspecto característico por el color gris de los edificios históricos, la llaman "Limestone City", la ciudad de la piedra caliza y hay muchas iglesias, pertenecientes a distintas comunidades cristianas (anglicana, presbiteriana, romana, evangélica,...).
Otro de sus atractivos es el canal Rideau, pero no lo visitamos, en primavera aunque ya no está helado todavía no es navegable.
Salimos hacia Rockport, donde habíamos reservado el crucero de las mil islas. Llegamos con tiempo para comer algo pero allí no había nada, sólo la taquilla y el aparcamiento, así que nos cambiaron el billete para salir una hora antes y subimos al barco con un grupo numeroso de chinos.
Las Mil Islas están en la desembocadura del río San Lorenzo, que divide Estados Unidos y Canadá. Algunas islas son muy grandes pero otras son diminutas y lo más curioso es que muchas están edificadas y se utilizan como residencia de verano. Hicimos el crucero de una hora viendo las islas con sus casitas y disfrutando el paisaje.
Llegamos hasta el castillo de Boldt, en la isla Corazón, ya en territorio de Estados Unidos; es una extraña construcción iniciada en el año 1900 por un millonario de Nueva York que quería regalarle un castillo a su esposa. Ella falleció en 1904, los trabajos se suspendieron y los edificios fueron deteriorándose hasta 1977, cuando la administración lo compró por un dólar para restaurarlo y abrirlo al turismo. Algunos cruceros incluyen la visita al castillo, si lo visitas desde Canadá es necesario llevar pasaporte. Además del edificio principal, en la isla hay otros dos edificios, the Power House, construida para suministrar energía, y the Alster Tower, para diversión de los invitados, a semejanza de una torre de defensa en el río Alster, en Alemania.
En el barco durante el viaje dan explicaciones en varios idiomas pero el grupo de chinos era muy ruidoso, estaban todo el rato haciéndose selfies y alborotando, y no pudimos entender nada.

Kingston, 2018 by Pilar, en Flickr

Kingston, 2018 by Pilar, en Flickr

Kingston, Ontario, 2018 by Pilar, en Flickr

Ontario, 2018 by Pilar, en Flickr

Thousand Islands, 2018 by Pilar, en Flickr

Thousand Islands, 2018 by Pilar, en Flickr
A continuación salimos en dirección a Montreal. Comemos en un MacDonalds en un área de servicio de la autovía y llegamos al hotel Faubourg Montreal por la tarde. Dejamos el coche en el parking del hotel y salimos a conocer los alrededores. Estamos al lado de la estación de metro Champ-de-Mars, muy bonita, con grandes ventanales cubiertos de vidrieras. Atravesamos le Champ de Mars y llegamos al Hôtel de Ville, el ayuntamiento, un impresionante edificio de 1872, que se quemó y fue reconstruido a semejanza del ayuntamiento de la ciudad de Tours, en Francia. La bandera azul y blanca nos recuerda que estamos en la de la provincia de Quebec, en la zona francófona de Canadá. El emblema es la flor de lis, un símbolo tradicional de Francia que representa su herencia y afinidad cultural francesa. Desde un balcón pronunció De Gaulle en 1967 la controvertida frase "Vive le Quebec libre!", apoyando a los que querían separarse de Canadá y provocando una grave crisis diplomática que tardó años en resolverse. La bandera de Montreal, con la cruz de gules sobre fondo blanco, además de la flor de lis de origen francés, lleva la rosa de origen inglés, el cardo de origen escocés, el trébol de origen irlandés y un pino blanco que representa a las Primeras Naciones. Este último emblema se añadió en 2017 como reconocimiento a la la población indígena que ha permanecido marginada durante mucho tiempo.

Champ de Mars by Pilar, en Flickr

Montreal, 2018 by Pilar, en Flickr

Montreal-2018 by José Miguel, en Flickr