Hoy hemos madrugado y para ir a unos bosques de pinos que están a las afueras de Yogyakarta y que tienen unos miradores muy bonitos. Pensábamos que al ser tan temprano iba a haber menos tráfico, ¡pero que vá! El camino hasta allí es más bonito que el que hicimos ayer, eso sí, aunque conducir aquí sigue siendo conducir por los circuitos del Mario Karts.

Esta zona parece parece el lugar al que la gente de aquí viene a pasar las vacaciones o fines de semana, porque hay cabañas, restaurantes y zonas de camping. De vez en cuando hay carteles que anuncian algun "hutang", que son como zonas de recreo en las que aprovechan el pinar y las vistas para construir plataformas o estructuras con ramas de distintas formas y miradores para que la gente se asome a ver el paisaje y haga fotos.

Hemos parado en una zona recreativa " Hutang Pinus Mangutan" que nos ha parecido bastante grande.Había plataformas de distinto tamaño en los árboles y caminos con flores, que obviamente han plantado para dar algo de colorido, pero que no pegan nada en un pinar y el conjunto queda muy raro y gracioso.

Despues de recorrer gran parte del pinar hemos seguido por la carretera de montaña hasta llegar a otra zona "humanizada": "Pinuns Pengger". Esta zona es mas pequeña que en la que habíamos parado antes pero han construido plataformas mas chulas. Nada más llegar les hemos comprado unas mazorcas de maiz picantes a unas mujeres que las estaban asando en la entrada y luego hemos recorrido todo el hutang subiéndonos a todas las plataformas y montándonos en todos los columpios.



Me parece gracioso que hagan estas cosas para que la gente disfrute los pinares, aunque por otro lado hace que no parezcan tan salvajes o naturales como deberían.
Cuando hemos terminado de recorrerlo hemos regresaso a Jogja, como llaman aquí a la ciudad.
Hemos vuelto por un camino distinto, pero con el mismo tráfico, y en cuanto ha desaparecido la carretera de montaña han empezado a aparecer casas y esa sensación de estar a las afueras de la ciudad pero todavía a un montón de kilómetros del centro.
De repente mi padre ha frenado y ha dicho : ¡a comer! y hemos parado en un sitio bastante cutre con un cartel en el que ponía algo en indonesio, seguido de "Best in town". Yo he protestado un poco, porque best in town pueden ser muchas cosas...sabiendo lo que se come en estos paises pueden ser las mejores patas de pollos fritas, por ejemplo, o los mejores intestinos de pollo asados de la ciudad. Pero nada, mi madre se ha puesto a mirar y lo que había en las mesas eran costillas, así que para dentro. Yo no sé si eran las mejores de la ciudad porque yo no las probé, pedí noodles, pero veía como les caían los lagrimones a mis padres y hermano de lo que picaban, eso sí dicen que estaban buenísimas. Todos los que trabajaban allí estaban pendientes de nosotros riendose y al terminar han querido hacerse una foto con nosotros. La verdad es que lo hemos pasado bien.
Hemos seguido nuestro camino hacía Jogja con todavía más tráfico y por fin hemos llegado a la calle Maliboro. Hemos aparcado las motos y hemos ido andando a la estación de tren a imprimir los billetes para mañana. Luego hemos recorrido la calle tranquilamente, hasta llegar al palacio. La calle Maliboro es una calle comercial al estilo indonesio, es decir, no hay tiendas con escaparates con marcas de ropa o zapatos, nada de eso, sólo tiendas de ropa con camisetas de indonesia y camisas tipo balinesas y ropa con pinta de antigua. Paralela a esa calle hay otra en la que sólo venden zapatillas imitación de algunas marcas.
Ya casi anocheciendo hemos vuelto al hotel, nos hemos dado un baño en la piscina y nos hemos ido a cenar y a dormir porque mañana nos vamos muy temprano en tren a Suribaya.