El volcan de Bromo, no es sólo un volcán, son muchos volcanes super bonitos que además están activos. Nosotros pensábamos que se llamaba Bromo por el elemento, pero el conductor que nos llevó nos explicó que no, que se llama así por Brama, el díos creador y que para aplacar su ira la gente local le hace ofrendas.
Para ir al volcan, aunque sería mejor decir a la zona de los volcanes, tienes que buscar un conductor que te lleve desde Surabaya a Cemoro Lawang y allí contratar un jeep que te lleve hasta los volcanes. Y todo eso al amanecer, porque es realmente bonito ver como amanece detrás de los volcanes y van apareciendo y porque el resto del día hace demasiado calor.
Nosotros llegamos a Suribaya en tren, y tras intentar negociar en la estación un conductor para esa misma noche, decidimos irnos al hotel porque nos parecía demasiado caro.

Surabaya no tiene mucho que ver, es una gran ciudad muy calurosa y como íbamos estar despiertos toda la noche decidimos quedarnos el poco tiempo que faltaba para la excursión en el hotel descansando. Nos bañamos en la piscina, pedimos comida con Grab food, y puntual a las diez el conductor estaba esperándonos.

Tardamos unas cuatro horas en llegar a Cemoro Lawang. Nada más bajarnos del coche para subirnos al jeep ya notamos que hacía fresquito a pesar de que llevábamos sudaderas y pantalones largos. Enseguida se nos acercó un chico vendiendo gorros, guantes y bufandas de lana y nosotros pensamos que eran unos exagerados. Eran casi las tres de la madrugada cuando nos subimos al jeep y entonces empezó una carrera de jeeps. Había jeeps por todos lados, todos yendo a toda pastilla y haciendo mucho ruido por sitios en los que no había carretera. Despues de media hora de correr como locos, llegamos a un camino en el que había aparcados muchos jeep y el conductor nos dijo que desde ahí andando y que a las seis de la mañana nos recogía. Echamos a andar, con bastante frio entre gente que alquilaba mantas y chaquetas y en apenas diez minutos llegamos a un mirado que estaba abarrotado y empezamos a pensar que no eran tan exagerados por vender gorros y mantas. En el mirador había cientos de personas sentadas, tapadas con mantas, tocando la guitarra o comiendo sopa de bote. Nosotros nos abrimos hueco como pudímos, sacamos una manta de viaje que llevábamos en la mochila y esperamos hasta el amanecer.


El amanecer viendo los volcanes fue realmente bonito porque estás sentado enfrente de un fondo negro infinito y poco a poco comienzan a dibujarse las siluetas de los volcanes. Las vistas eran espactaculares aunque claro, sobraban personas, pero como dice mi madre: los sitios turísticcos por algo lo son , ¿no?. Despues de hacer las correspondientes fotos volvímos al jeep y nos llevó hasta la explanada que hay delante del volcán para que pudiesemos subir al cráter,entonces nos dimos cuenta de que el jeep había pasado por allí por la noche, por la gran explanada que hay delante de los volcanes, pero estaba tan oscuro que no los vimos.

En la explanada había muchos jeep aparcados y gente que te llevaba hasta la base a caballo, nosotros obviamente fuimos andando, para ir a caballo ya estaban allí estaban los grupos de chinos.


Yo pensaba que me iba a cansar subiendo tantos escalones, pero que va, había tanta gente subiendo y bajando que sólo se podía ir en fila india y para colmo los chinos cada cuatro escalones se paraban a descansar....queda claro que desde el año pasado tenemos una ligera chinofobofia hacía los chinos haciendo turísmo.
Por fin llegamos al cráter del volcan. Yo nunca había visto un cráter y me quedé pasmada. Salía humo blanco y sonaba como una olla expres. El fondo no se veía pero se veían las paredes amarillas por el azufre. Era impresionante. Además desde lo alto se veían más volcanes y humo saliendo de algunos de ellos.

Recorrimos gran parte de la periferia del cráter. La mayoría de la gente al subir las escaleras se asoma al cráter y se va, pero nostros empezamos a andar con mucho cuidado por el filo, hasta que ya el camino entre el cráter y la ladera del volcán se hizo muy estrecho y como no había barandilla empezó a darnos un poco de vértigo y regresamos. Contemplamos un poco más el cráter, y estuvímos viendo como algunos chinos lanzaban ofrendas de flores al volcán.
Despues de un buen rato decidimos bajar y regresar al jeep con toda la tranquilidad del mundo disfrutando del paisaje.

Volvimos en el jeep hasta donde nos había dejado el coche. Ahora que era de día todo era muy bonito. Antes de volver a Surabaya estuvimos viendo los volcanes desde otros miradores diferentes y paramos varias veces para ver el paisaje.
