Bali huele a incienso perfumado.
Llegamos a Bali a las siete de la tarde, pero nos pareció que era muy muy de noche. Nada mas llegar al aeropuerto te das cuenta de que Bali no tiene nada que ver con Jogja, es muchísimo más turístico y eso se nota en lo cuidado que estaba todo, los carteles de bienvenida, la decoración del aeropuerto y lo superbien que olía, pero es que todo Bali huele muy bien.
Despues de recoger nuestras maletas pedimos un grab, pero aquí los grab y los taxistas están a la gresca, así que tuvímos que salir del aeropuerto para cogerlo porque los taxistas no dejan que los conductores de Grab entren en el aeropuerto.
Nuestro hotel estaba en Ubud, en el centro de la isla. Una zona muy turística pero muy tranquila. En Bali queríamos ver templos y paisajes con la moto, no queríamos ir a las zonas de playa superturísticas con bares de fiesta y occidentales desfasados, además muchas playas en Bali están muy sucias y hay que ir a las playas de los resorts que son las que estan limpias y cuidadas o pagar excursiones en barco para ir a islas cercanas. Ya disfrutaremos de las playas filipinas.
Tardamos casi una hora en llegar desde el aeropuerto hasta nuestro hotel. Al principio, nada más salir del aeropuerto me quedé pensando:¿ y esto es Bali?, no me gustó nada lo que ví. Casas antiguas y tiendas, enormes tiendas de ropa de marcas surferas sin ningún orden a los dos lados de la carretera.
Poco a poco nos fuimos alejando de eso y cuando llegamos a Ubud el paisaje había cambiado. Todo era muy bonito, a pesar de ser de noche se veían templos, casas con pequeños templos al lado o en la puerta y por supuesto olía muy bien a incienso.
El hotel era muy bonito, eran pequeñas cabañas, villas, como las llaman aquí, en un jardin precioso alrededor de la piscina. Cada villa tenía un pequeño altar con ofrendas. Todas las mañanas los empleados del hotel quitaban las ofrendas antiguas, ponían una nueva y encendían una varita de incienso en cada altar, ¡ con razón huele tan bien!, si hacen eso todos los días en todos los pequeños altares de las casas, los que hay en la calle y los templos el ambiente está perfumado todo el día.


La calle nos decepcionó un poco, pero era lógico pensar que tenía que haber callles así porque Bali es muy turístico.
Como no nos convenció ningún restaurante y era muy tarde nos fuimos al hotel y pedimos comida con la aplicacion de Grab. Funciona muy bien, tu buscas un sitio para comer que te guste, llamas por teléfono, haces el pedido y con la aplicacion un conductor de moto va a recogerlo y te lo lleva. Si el local es más moderno y está en la apps, puedes pedir directamente a traves de la aplicación. Decidimos pedir Suhi. Mientras esperábamos nos dimos un baño en la piscina y despues de cenar el Sushi,que por cierto estaba buenísimo nos fuimos a dormir porque estábamos muy cansados.
