26/01/2018 Delhi. Recogida de madrugada en el aeropuerto por nuestro chófer (en adelante Sonu, alguna vez se nos escapó y le llamamos Sony

), contratado para la zona del Rajastán (no muy mochilero, no?

). Nos espera fuera del aeropuerto, en la salida principal se encontraba entre la multitud un chaval bajito y muy moreno con mi nombre en un folio, ahí está nuestro chófer para los próximos 13 días. Hacía frío, y una bruma que más que la India parecía Londres, no se veía más de tres palmos en algunas zonas, tampoco noté ese olor que cuenta la gente que se huele una vez llegas a la India, no debo tener el olfato tan sensible

, si que notaría durante todo el viaje multitud de olores de todo tipo (buenos y horrorosos). Como bienvenida Sonu nos obsequia con collares de flores, muy frescas parecen, aunque ya el día siguiente tuvimos que tirarlas

). En el trayecto hasta Paharganj, barrio donde nos hospedábamos, preguntamos a Sonu cómo conseguir una tarjeta SIM para nuestro móvil (normalmente los viajeros suelen pillarla en el aeropuerto, pero a la hora que llegamos estaba cerrado

), y éste nos pregunta para qué tipo de móvil?, Caco no tiene móvil (si si, así es) y el mío es un iPhone europeo, pone muy mala cara y nos cuenta que las tarjetas en la India tienen muchos problemas para los iPhones

, podría ser que con la intención de vendernos un móvil, no acabamos sino de llegar y ya empezamos

. Primero nos intenta convencer para comprar un móvil y tras nuestra negativa nos dice que nos conseguirá una SIM, él se encarga

. La primera impresión que nos llevamos con Sonu fue un poco desagradable, cambiaría con el paso de los días. Quizás sólo intentaba ayudarnos y nosotros, siempre ganando algo claro, pero es su forma de ser.
Por la mañana y aprovechando que es el
Día de la República (Fiesta Nacional), nos acercamos al centro de la ciudad (Rajpath) para ver el desfile militar y de carrozas que se monta en las principales ciudades del país este día. El país se para, no funciona metro, transporte público, están casi todos los comercios cerrados (al menos por la mañana), nada, sólo funcionan los autoriskshaws (tuk tuk indio), pues tocó estrenarnos en montar en un trasto de éstos para dirigirnos al centro. Una vez en las inmediaciones de las calles por donde pasa el desfile notamos que hay muchísimo control de seguridad y un montón de militares, además de millones de personas, que raro

. Intentamos pasar y nos dicen que no podemos entrar ni con cámaras ni con bolsos, ni siquiera con riñoneras

. Nos pasó a nosotros y a algún que otro turista más, demasiada desinformación de esto. Incluso, cuando dijimos en el hostal que íbamos a verlo se quedaron con cara de "¿vais a ir a eso?

". Caminamos y caminamos por las calles aledañas y al final conseguimos verlo desde lejos aunque no muy bien, y con unas rejas de por medio

, además de encajados en una muchedumbre india (0% turistas).
Ya por la tarde visitamos primero con nuestro chófer Sonu la Tumba de Humayun, intentamos el templo del Lotto pero las colas eran enormes y lo dejamos para otro momento, el complejo del Qutb Minar, en donde un segurata muy amable nos hacía fotos y luego nos decía por lo bajini (tips, tips, please)

y terminamos en un templo sij (el Gurudwara Shri Bangla Sahib) en la zona de Connaught Place. Este complejo fue realmente lo que más nos gustó del día, también gracias a que Sonu nos consiguió meter en su gran cocina donde se cocinaba miles de comidas gratis al día. Aquí fue donde probé mi primer "Masala Chai", nos invitaron algunos de los colaboradores que allí cocinaba de gratis. Nos invitaron a comer (acompañados de cientos de personas

), pero pensamos que aún nuestros estómagos no estaban preparados y agradecimos su ofrecimiento.
Día complicado este de la República, demasiada gente y colas kilométricas.
Visitamos más lugares de Nueva Delhi al final del viaje

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