Como todo lo bueno, este viaje llega a su fin. Esta noche ya dormiremos en casa, pero antes vamos a volver a La Cité a dar una última vuelta y comprar los regalos que tenemos pendientes.


Y sobre las 12:00 nos volvemos a casa.
Soy de la opinión que todos los viajes que vives dejan una marca en nosotros. En Bretaña, igual que nos pasó en Provenza, te das cuenta que esa fama de estirados que tienen los franceces no es más que un tópico. En todas partes nos hemos encontrado gentes amables que nos han ayudado cuando lo hemos necesitado.
Nada más atravesar la frontera llenamos el depósito, que ya estaba temblando. Parada en el área de servicio de Figueres y...
Au revoir, France!!!