Día 10 , 11 Madrid – Katmandú
Salimos pronto de Cantabria para coger el avión a Madrid, decidimos ir por Segovia, ya que el avión sale a las 21:00 horas. Paseo por esa maravillosa ciudad, y a comer un cochinillo con unos judiones, con los estómagos llenos y una sonrisa de oreja a oreja a Barajas a coger el avión.
Los clásicos controles, y ya estamos en el embarque, miro el avión es gigantesco el Airbus A-380, ya habíamos viajado en el pero aun así no deja de sorprenderte, creo que entramos en la quinta tanda, no me extraña sino nos ordenan previamente por grupos para entrar en el avión eso seria una autentica batalla.
Casi sin darnos cuenta estamos sobrevolando Dubái, podemos divisar sus rascacielos desde el aire y a lo lejos de una forma tenue se divisa el perfil de la torre Burj Kahalifa, impresionante, empezamos a pensar que igual Dubái si se merece una visita.
Aterrizamos en la terminal 1 y tenemos que ir a la 3, disponemos de dos horas de escala por lo que no nos podemos estar, seguimos los carteles, pero la liamos, llego un momento que los carteles hacia la terminal 3 habían desaparecido, pues nada a preguntar, al final acertamos, hay que coger un autobús el cual te lleva a la otra terminal.
Ahora cogemos el avión que nos llevara a Kathamndú, este es igual que los de Ryan Air nada que ver con el airbus, pero no esta mal. Vamos medio adormilados hasta que el avión empieza a descender, me asomo a la ventanilla y a lo lejos los Himalayas, sin palabras…
Aterrizamos en Katmandú y a por el visado, vemos una cola de gente que portan el pasaporte pues para ya que vamos, cuando llevamos unos cuantos minutos en la cola nos damos cuenta que la gente presenta un papel que nosotros no tenemos. Vuelta para atrás, no es complicado habíamos leído en algún foro como hacer el visado, pero al ver la cola pues sin pensarlo nos pusimos en ella. Voy intentar explicar como se consigue la visa. Primero según llegas hay que ir a unas maquinas que quedan a la izquierda, rellenar los datos que salen en la pantalla, no es difícil y hay una persona para indicarte, una vez rellenos los datos, la maquina imprime un papel, con este papel vas al fondo y pagas el visado (son por días nosotros tuvimos que coger el del 30 días 40 euros) una vez pagado vas a la cola donde esta la salida con los papeles y el pasaporte y allí te lo visan.
Salimos de la sala de visas y nos dirigimos con miedo a por las maletas, hemos tardado mucho en conseguir el visado no sabemos si las maletas seguirán allí, pero ahí están tiradas en el suelo.
Cogemos las maletas, salimos del aeropuerto y allí hay una persona con mi nombre en un papel. Recibimos el primer namasté !!!. Mete las maletas como puede en el maletero del Tata (similar a un Fiat 1) no se como lo hacen yo fui para Madrid en un coche mediano de alquiler y me costo meter las maletas esta gente saca sitio de donde no lo hay.
El trafico en Katmandú es infernal, tardamos muchísimo en llegar al hotel, pero no se nos hizo largo ya que observamos está caótica ciudad, baches y mas baches, ruido mucho ruido, polvo mucho polvo en fin Katmandú en estado puro.
Llegamos a nuestro hotel, se trata del Thamel Eco Ressort situado en pleno barrio de Thamel, nos reciben rápidamente para coger la maleta, con las dos manos en posición de rezar namaste, namaste respondemos nos dirigimos a la recepción donde sin tardar ya tenemos dos zumos. Nos comentan que Mikel no tardará en llegar. Nos dan una habitación la cual estaba bien, el único pero es que era un cuarto sin ascensor, y no funcionaba la televisión pero eso nos daba igual.
El hotel esta bastante bien, como he dicho esta en pleno Thamel pero tiene un jardín interior en el cual se puede uno escapar del bullicio y agobio del barrio de Thamel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Estoy venga hablar del barrio de Thamel, pero algunos no sabéis que y como es este barrio. Diríamos que es el centro neurálgico de Katmandú, pero no fue siempre así, en los años 70 fue un destino clásico del movimiento hippie, por lo que ellos fueron quien dieron a conocer y patrocinar este sitio entre los turistas. Aquí es donde están casi la mayoría de los hoteles de la ciudad, esta lleno de restaurantes donde poder comer desde comida internacional pizzas, hamburguesas, pasta… o la comida mas típica como los noodles, momos o el clásico Dal Bhat (arroz hervido, con lentejas y verduras). En sus calles tiendas y mas tiendas de todo tipo, desde material de montaña y escalada, a tiendas de bolsos, suvenires, telas… No hay aceras y la gente pasea entra los pequeños coches, motos y bicicletas, los cláxones no paran de tocar. Por la noche con los faros de los coches se ve la cantidad de polvo en suspensión que hay. No es de extrañar que muchos nepalís y turistas vayan con mascaras en la cara para protegerse de la extrema polución del sitio. Pero Thamel también es olor a incienso, son colores y sabores, hay vendedores que te asedian siempre con una sonrisa y un namasté. Cuando la noche cae empieza a sonar música, alguna en directo, de los bares y restaurantes que en su mayorías se encuentran el las primeras plantas de los edificios algunos con terrazas, no es de extrañar mientras paseas al anochecer por Thamel oír música de los Doors, Led Zeppelin, Pink Floyd…
Subimos a la habitación, preparamos las cámaras y descansamos un ratito, pero corto Katmandú nos esta esperando. Bajamos a la recepción del hotel para cambiar algo de dinero pero la chica nos dice que esperemos a mañana, nos sentamos a esperar a Mikel en el pequeño jardín del hotel, pero no nos podemos aguantar y salimos a dar un paseo por Thamel.
Vamos paseando yo delante y Ana detrás, los caballeros primero… es imposible ir en paralelo tenemos que dejar sitio para los coches y motos. Entramos en alguna que otra tienda pero sin animo de comprar, bueno además no tenemos rupias. Empieza a anochecer y algunas tiendas empiezan a cerrar, volvemos sobre nuestros pasos hacia el hotel, la primera impresión no puede ser mejor, lo que nos imaginábamos, nos encanta.
Llegamos al hotel y Mikel ya ha llegado, el saludo de rigor namaste… Mikel nos empieza a dar información de todo tipo, nos dice lo que podemos hacer mañana, y con ayuda de un plano nos marca las visitas y el orden en que debemos hacerlas, también nos dice donde cambiar dinero, cuantos nos pueden cobrar los taxistas por los itinerarios que nos ha descrito, nos informa de las tarjetas para los teléfonos en fin en un momento nos pone al día.
Mientras hablamos con el, llegan unos chicos del trek del ABC que es al que vamos hacer nosotros (añadiendo además Poon Hill), les preguntamos que tal y el chico nos dice que muy bien pero algo duro, que ha perdido unos 10 kilos durante el trek. Su pareja que aunque no dice nada, por la expresión de su cara parece que no esta de acuerdo con él, parece que no le ha gustado o no es lo que esperaba, bueno eso fue lo que nos pareció a Ana y a mi.
Quedamos con Mikel para vernos al día siguiente por la mañana. Salimos de su oficina que esta al lado del hotel y nos quedamos sentados en el jardín. A unos de los chicos del hotel le comento que nos ponga unas cervezas, el responde que una con dos vasos, no le digo dos cervezas Tuborg, nuestra primera cerveza nepalí, al poco rato viene con las cervezas, son enormes casi de un litro, ahora entendemos lo de los dos vasos. Ana dice que no que momento una y la repartimos. Damos cuenta de la cerveza en la tranquilidad del jardín, después de un rato le volvemos a llamar y le pedimos la carta para cenar.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Yo no soy de probar cosas nuevas y me pido una pizza, pero Ana como no podía ser de otra manera se pide sus primeros momos. Los momos son como una especie de empanadillas grandes la masa esta elaborada con harina de cebada y suelen estar rellenos de verduras o carne, en Katmandú suele ser de búfalo, están cocidos al vapor y van servidos como en una especie de sopa. Ana me da uno a probar y la verdad es que no están mal, pero me quedo con mi pizza. Junto con el dal bhat, los momos son la comida más típica del Nepal. Nos quedamos un ratito más en el jardín pero pronto nos subimos a dormir estamos cansados del viaje.