Día 12 Katmandú
No madrugamos mucho, bajamos a desayunar, un buffet que sin ser nada del otro mundo esta bien, después de desayunar nos asomamos a ver si Mikel ya ha llegado, pero debe de ser pronto. Mientras esperamos decidimos dar una vuelta, no hay tanto ajetreo como ayer por la tarde es lógico es algo pronto y algunas tiendas están cerradas y otras empiezan a abrir, pero aun así esta lleno de vida.
Volvemos al hotel, Mikel ya a llegado nos acompaña a comprar las tarjetas de teléfono compramos dos por 10 dólares cada una, más tres por la tarjeta es decir cada tarjeta nos salió por 13 dólares con 4 Gigas de datos y no recuerdo cuantos minutos de llamadas, eso si en Nepal. También nos acompaño a sacar dinero, el cambio en ese momento era de 134 rupias por euro.
Nuestra primera visita será al templo de Swayambhunat mas conocido por el templo de los monos, no se si por los monos que por el pasean o porque los occidentales le hemos bautizado así por lo impronunciable del nombre para nosotros.
Decidimos ir caminando esta a unos 40 minutos lo que nos permitirá ir paseando e involucrarnos más en el ambiente. En algunos minutos más (debido a las innumerables fotos) estamos ya junto a la entrada del templo Swayambhunath, para mí templo de los monos, espero lo entendáis vaya palabrita. Ante nosotros una larga escalera nos separa de él, empezamos a subir poco a poco, comentamos que nos viene bien para el trek, antes de llegar a la mitad de la escalinata ya vemos los primeros monos. Pasamos con sigilo junto a ellos a mi personalmente me dan un poco de respecto creo que a Ana también.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El terremoto del 2015 respeto este templo, según dicen el más querido de Katmandú.
Se encuentra en una cima desde la cual se obtiene una magnifica vista de la ciudad. Es una mezcla de iconografía budista e hindú. Todo el recinto se despliega alrededor de una estupa, blanca y reluciente. En lo alto de la estupa una aguja dorada con los ojos de buda pintados. Estos ojos de buda pintados los veremos en muchos lugares de Katmandú.
Por la mañana y al atardecer es el mejor momento para visitar este templo ya que la gente empieza a girar entorno a la estupa haciendo girar los molinos de oración. Tras varias vueltas a la estupa decidimos tomar un refrigerio, para ello allí mismo hay locales con terrazas con vistas al templo, donde tomar algo. También debe ser bonito venir hacer la visita por la tarde y ver el atardecer desde la colina. Recordar que para girar alrededor de la estupa y girar los molinillos de oración hay que hacerlo en el sentido de las agujas del reloj.
Después de estar un buen rato en el templo y de esquivar a los macacos decidimos salir del templo para ello usamos la escalinata opuesta, por la que también se puede entrar.
Ya estamos casi abajo y hay un montón de vendedores los cuales te asedian con la intención de venderte algo. Una vez llegamos a la parte baja de la escalinata nos encontramos con un conjunto de estatuas de Buda, que merece la pena no perderse, lo ideal es subir por una escalera y bajar por la otra.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nuestra siguiente visita será la estupa de Bodhnath según la Lonely Planet se puede ir andando, pues nada a caminar, pero en uno minutos nos damos cuenta que se nos echa el tiempo encima, además el trafico, el polvo hace que ir caminando sea desagradable, aunque por otro lado creo que, si tenéis tiempo, una mascara para el polvo y paciencia con el trafico pasear por esta ciudad es una maravilla.
Decidimos coger un taxi para ir a nuestra visita, vuelta a regatear, Ana se decide y le dice al taxista a Boudhanath, a lo que el taxista responde si ok, pero siempre hay que concretar el precio, ¿how much? 600 rupias nos responden, 500 rupias les responde Ana, al final accede y nos llevan a la siguiente estupa.
No se que será peor si sufrir el trafico caminando o en el interior de un coche. Ya estamos junto a la entrada de la estupa, pagamos la entrada y para adentro. Esta estupa era lo que mas ganas tenia de ver en Katmandú, creo que Ana también. Aunque podríamos decir que ya la conocíamos, con todos los videos que hemos visto de expediciones al Himalaya, la gran mayoría empiezan y acaban en Katmandú. No se si será el monumento más importante de Katmandú, pero lo que si se, es que es la visita que uno no se puede perder.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Es una de las estupas más grande de Asia. Aunque el terremoto hizo mella en la estupa, creo que fue lo que primero intentaron reparar. Ya esta completamente restaurada, y no hay ningún andamio colocado, ni ningún signo de que allí hubiera habido terremoto.
Creo que hay dos momentos para hacer la visita, uno a la hora de comer, que es la hora que nosotros hemos elegido y otra el atardecer.
Una vez dentro, montones de peregrinos giran alrededor de la estupa, como he dicho anteriormente en sentido de las agujas del reloj. Algunos haciendo girar los molinillos de oración que portan en sus manos, otros girando los que están en la base de la propia estupa.
No se cuantas vueltas dimos a la estupa, las primeras fueron para admirar el monumento y respirar el ambiente, pero otras buscando restaurante para comer.
Todas las terrazas que tenian vista a la estupa estaban llenas, y las que no lo estaban no nos gustaban, lógicamente no estaban llenas por algo.
Al fin encontramos una, era un buen hotel, y teníamos miedo a que nos cobraran un poquito caro, pero no fue así. Igual fue un poquito más caro, pero mereció la pena, ya que la comida era bastante buena y la vista formidable. Una maravilla estar ahí sentado, con la estupa frente a nosotros y observando como los peregrinos realizan una Kora (ritual) alrededor de la cúpula, pero no solo los observamos nosotros, ya que Buda también les vigila desde la torre dorada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Su historia dice que fue parada importante en la ruta comercial entre Lhasa y Katmandú, donde los comerciantes tibetanos solían rezar por un viaje seguro antes de adentrarse en el Himalaya.
Después de comer volvimos a dar unas vueltas, pero mirando el comercio que había a su alrededor y las calles aledañas, donde venden todo tipo de parafernalia budista, lámparas de manteca, cuernos ceremoniales, tambores tibetanos, tocados para los monjes…
Con los estómagos llenos y llenos también de energía vamos a nuestra siguiente visita el templo de Pashupatinath. Con ayuda de nuestros móviles y google maps comprobamos cuanto tiempo nos llevaría, 2,5 km unos 30 minutos, no lo dudamos, a patita.
Seguimos observando la vida en Katmandú y una cosa que nos llama muchísimo la atención, es que casi todo el trabajo es manual, carecen de maquinas, por sencillas que pueden parecer estas, ves gente portando verdaderas cargas de todo tipo, hasta cemento vimos cargar en grandes cestos, los cuales porteaban a sus espaldas, con ayuda de una cinta que colocan en la frente. Algunos de esos porteadores eran mujeres, realmente admirable. Pienso que un carretillo les hubiera ayudado muchísimo, pero la pobre gente no tiene ni para eso.
Vamos paseando admirando, más que la ciudad la gente que la habita, nos damos cuenta de que nosotros nos quejamos de vicio. Esta gente que todo lo tiene que hacer con un esfuerzo descomunal, con un nivel de vida muy inferior al nuestro, pero siempre con una sonrisa en la cara y con un namaste.
Llegamos al templo Pashupatinath, nos acercamos a la entrada observando los puestos que venden todo tipo de artículos religiosos. La entrada nos pareció muy cara 1.000 rupias para los turistas, sobre todo porque el templo principal solo los puede visitar los hindúes.
Como ya he dicho cambiamos religión ya que este templo no es budista, sino que es un templo hindú, es el templo hindú más importante de Nepal. Algunos santuarios del complejo sufrieron daños en el terremoto del 2015, pero el templo principal resultó intacto, bueno eso dice la Lonely Planet ya que no lo pudimos ver.
El templo se encuentra a orillas del rio Bagmati. Muchos nepalís eligen los márgenes de este rio para ser incinerados. Había varias incineraciones cuando realizamos la visita, y frente a estas un montón de turistas cámara en mano observando y fotografiando el ritual. Aunque soy un gran aficionado a la fotografía, pienso que hay que tener un poco de respeto. Ana y yo no quisimos acercarnos ya que pensamos que no nos gustaría que nos harían lo mismo.
Nos dimos una vuelta por el complejo, en el que se encuentran muchos sadhus algunos con unos extravagantes atuendos intentando sacar algunas rupias con las fotos de los turistas.
Regresamos al hotel, pero esta vez en taxi, esta atardeciendo. Damos por terminado nuestro primer día completo en Katmandú. Al final nos dio tiempo de realizar el plan que nos preparo Mikel.