Último día buceo. El día ha amanecido genial pero según pasan las horas ha ido soplando el viento... Aun así nos hemos ido preparando en el centro y a las 7 estábamos ya rumbo a la zodiac.
Mira que había amanecido bien pues para cuando íbamos a salir el mar ya estaba bien levantado. Encima hoy la marea estaba más baja y ha sido el día que más difícil ha sido salir del río. Íbamos tres barcos. En nuestro barco solo 5 buzos. Los barcos se quedan haciendo cola protegidos del mar. Cuando ha salido el primero el segundo se ha puesto en su lugar y nosotros tras él observando la maniobra. En cuanto el segundo barco se ha animado a salir una ola le ha pegado en todo el costado que por un momento parecía que la zodiac iba a volcar. Nuestro patrón se ha echado las manos a la cabeza. El segundo barco tras el golpetazo del mar se ha dado media vuelta para intentarlo más tarde, así que se ha puesto detrás nuestra para que fuéramos nosotros delante. Aquí a los patrones les llaman "Skippers" que viene a ser "saltadores", y es que les viene al pelo. Nuestro patrón ha situado el barco en donde rompían las olas, y con pequeños movimientos de los mandos ha ido situándose hasta ver el momento, en ese momento acelera y se pone en paralelo a las olas hasta encontrar el momento exacto para seguir avanzado, así hasta conseguir superar la rompiente. Superada la rompiente y con los chalecos salvavidas ya quitados, ponemos rumbo al arrecife.
Hoy hacemos otro lado del punto que llaman la catedral. El comienzo del buceo ha sido muy bueno. Una especie de arco con sus raggies, dos chuchos y un mero potato. Tras estar un rato ahí hemos puesto rumbo a un arenal y hemos ido siguiendo la línea del arrecife con el arenal a la derecha durante un buen rato. Cuando el buceo comenzaba a hacerse aburrido ha llegado lo que sería el broche final a la aventura índica. Comienzo a oír delfines pero no débilmente como otros días, si no claramente. El guía se gira y nos indica que los está escuchando también, seguimos avanzando cuando veo que el guía nos señala a la derecha como un descosido al tiempo que veo un delfín que nos pasa por delante y tras él un grupo de 7/8 delfines todos juntos pasando delante nuestra mientras sus clics nos rodeaban por todas partes. Habrán sido 30 segundos el tiempo que hemos estado con ellos pero esos 30 segundos valen más que cualquier buceo con cebo... Después el guía nos explicaría que el que nos ha pasado cerca y fuera del grupo era el macho comprobando qué somos y que detrás va junta toda manada de delfines. Al momento de perderlos de vista seguimos buscando y pasados unos minutos hacemos la parada de seguridad rodeados del sonido de los delfines. Al salir del agua todos contentos de la alegría que nos acabábamos de llevar. Eso sí el mar estaba aún peor que al entrar. Por momentos la ola nos subía hasta tal punto que veíamos la zodiac abajo para seguidamente deja de verla. Aparecer en un mar así da un subidón de adrenalina que cuando el barco consigue acercarse sacas fuerza para quitarte el equipo y subir en menos de un minuto. La idea era hacer un segundo buceo pero con el estado de la mar se ha acercado el otro barco y han cancelado el segundo buceo. Tras la guinda de los delfines poco nos ha importado, un final épico vale por dos.
Al llegar al centro hemos desayunado tranquilamente mientras nos endulzaban y colgaban los equipos. Hemos hecho algo de tiempo para que se secaran y sobre las 12 hemos recogido, nos hemos despedido y hasta luego Umkommas! Al igual que no volvería a Protea aquí hay que reconocer que es para volver. Cada buceo puedes tener un encuentro único, hay una variedad de vida increíble, y la navegación es un chute de adrenalina de los buenos. Eso sí pillar el mar plato también debe ser una gozada, nosotros hemos terminado hasta con agujetas y con la espalda resentida...
Al llegar a la casa hemos colocado los equipos en el jardín para que se siguieran secando y hemos descansado un poco. Hoy no teníamos mucha idea de dónde ir. Aquí una vez que ves los 4 puntos de interés se limitan las posibilidades, más con el viento que hace. Hemos decidido volver a Oribi y hacer una rutilla que hay y replantearme lo del puenting. Al llegar a Oribi aquello esta petado, es sábado y la gente parece que lo tiene como lugar predilecto. Para tirarse por el cañón hay una cola enorme... Mira que yo me tiraba pero con esa cola...
Nos ponemos a andar cuando empezamos a escuchar truenos, vemos a lo lejos que se viene una tormenta importante. Seguimos andando tranquilamente pero los truenos cada vez se acercan más. Vemos el mirador que hay del cañón y volviendo comenzamos a ver los rayos caer casi al lado, hasta que finalmente rompe a llover. Y los equipos en el jardín secándose!!! Ponemos los cubre mochilas y apretamos el paso, cruzamos el puente colgante que hay entre truenos y lluvia, pasamos por donde te tiras del cañón para ver que lo han cerrado y están recogiendo, vaya por dios, y yo que iba a tirarme...
A la carrera y mojados entramos en el coche y ponemos rumbo a la casa. Son 30 minutos, 30 minutos convenciéndonos que era una tormenta local y que en Port Shepstone no ha llovido... Al llegar estaba el equipo como si lo hubiéramos metido en una bañera... Que desastre, hasta la maleta llena de agua. Montamos un tendedero dentro de la casa y nos vamos a echar gasolina y comprar algo para comer mañana. Poco más.
A la noche nuevamente se ha ido la luz, a la luz de los frontales cenamos lo que nos quedaba y terminamos de hacer las mochilas, salvo la del buceo que a ver si mañana amanecen algo más seco los equipos...